17 julio 2026
La inflación acapara protagonismo en la crisis económica de Cuba
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LA HABANA- La inflación en Cuba, que tendía a la desaceleración en los últimos años, evidencia ahora un importante repunte tras el bloqueo petrolero y las sanciones financieras de Estados Unidos. Con el aumento de los precios, el costo de la vida en la isla ya se ha incrementado y, para la recta final de 2026, promete acelerarse.

“Los alimentos están carísimos: las frutas, verduras, el arroz, el aceite, los cárnicos, todo sube y sube. Lamento no haber comprado todo antes”, dijo a IPS Jennifer Capote, una cocinera de 34 años que trabaja en un restaurante privado en La Habana.

En la capital aumentan, semana tras semana, los precios de productos esenciales como el arroz —la principal fuente de carbohidratos en la dieta del cubano—, cuyo kilogramo subió de 1 a 1,5 dólares en los últimos tres meses, o el litro de aceite de girasol o soja, que duplicó su precio hasta llegar hoy a casi tres dólares.

El precio del aceite comestible y otros productos básicos alimenticios estuvieron topados desde 2024 por el gobierno, si bien en la práctica la norma era violada por los vendedores, o simplemente dejaban de vender estos bienes.

Pero desde junio se derogó la medida y se cambió por una nueva política de desregulación de precios mediante métodos administrativos.

A partir de la segunda semana de junio, cuando se aprobó en el unicameral parlamento  local un paquete de 76 reformas económicas que abrazaría un mercantilismo inédito dentro del sistema socialista cubano, los precios pasaron a regularse por las reglas de la oferta y la demanda.

“Es probable que los próximos meses estén marcados por presiones inflacionarias superiores a las observadas hasta ahora en Cuba”: Ricardo González.

Carla García, una habanera que se dedica a cuidar su hogar de 43 años, teme que, con la escasez vista en los últimos meses de algunos productos, la desregulación provoque un aumento desmedido de los precios.

“Me pregunto si quitar los topes resolverá el problema realmente. Dicen que, a largo plazo, lo hará, pero la urgencia es que los alimentos sean más baratos, y que lo sean ahora, no en unos meses o en años”, dijo a IPS.

En medio de reiterados apagones de más de 20 horas diarias, problemas con el abastecimiento de agua y el acceso a servicios elementales como la salud, una nueva escalada de los precios atormenta aún más a la población cubana.

“La inflación es uno de los problemas económicos que más preocupa hoy a la población cubana… Es probable que los próximos meses estén marcados por presiones inflacionarias superiores a las observadas hasta ahora en Cuba”, dijo el economista cubano Ricardo González, en el artículo Inflación en 2026: ¿entra Cuba en una nueva fase?, escrito para IPS este mes de julio.

La inflación ha alcanzado niveles tan alarmantes que el Banco Central de Cuba puso en circulación dos billetes de más denominación —de 2000 y de 5000 pesos cubanos, el equivalente a unos tres y ocho dólares, respectivamente— para hacer frente a la demanda de grandes cantidades de papel moneda.

Otro economista, Omar Everleny Pérez, dijo a medios locales que sostener hoy un hogar promedio de dos personas en Cuba cuesta 61 710 pesos cubanos (unos 95 dólares), sin incluir gastos como ocio o situaciones familiares que conlleven gastos extras.

Este monto resulta 36 % más caro que el costo de vida estimado por este mismo experto a inicios de 2025.

Asimismo, resulta distante de los 11 dólares mensuales que representa el salario medio estatal, un sector que emplea a 68,5 % de los 4,1 millones de personas ocupadas en Cuba, de una población total de 9,7 millones.

Productos alimenticios expuestos para la venta en un mercadillo privado de La Habana. Los precios al consumidor empezaron mostrar en el segundo trimestre de 2026 una acelerada tendencia inflacionaria en Cuba. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Costo de la vida en aceleración

“Antes de que comenzara 2026, Cuba era ya una economía con una inflación elevada”, escribió González en su artículo, quien explicó que los cubanos han vivido en una economía inflacionaria desde enero de 2021 con la implementación de un programa de ajuste monetario y cambiario, conocido como Ordenamiento Monetario.

Para el cierre de 2025, el índice de precios al consumidor (IPC), que calcula la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), marcó un aumentos de los precios en aproximadamente 15 % con respecto al año pasado.

El IPC es un indicador oficial, pero ante la existencia de múltiples mercados segmentados y precios informales en Cuba, algunos economistas la desestiman o incluso realizan sus propios cálculos de la inflación interna.

El economista cubano Pavel Vidal, por ejemplo, situó la inflación en 70 % en 2025.

De acuerdo a González, la inflación en esta nación insular caribeña obedece principalmente “a los desequilibrios monetarios acumulados, la persistencia de déficits fiscales elevados, las dificultades del sistema financiero para recuperar la confianza de la población tras el Ordenamiento Monetario y unas reformas insuficientes que no lograron acelerar el crecimiento económico”.

Pese a ello, la inflación había estado desde 2021 desacelerándose. Al menos, hasta que llegó 2026.

Dos órdenes ejecutivas firmadas el 29 de enero y el 1 de mayo por el presidente estadounidense Donald Trump, para bloquear la entrada de combustibles y amenazar a inversionistas extranjeros, respectivamente, dieron entrada a nuevas variables que modificaron la inflación en Cuba, sumadas a la incertidumbre de una escalada militar.

De esas medidas se derivó la interrupción de las operaciones de navieras en mayo, —como Hapag-Lloyd y CMA CGM—, la salida de salida de Visa y MasterCard en junio, y la retirada de inversionistas en el turismo, la minería, la energía, así como la reducción de rutas de vuelos internacionales.

La escasez de combustibles limita el transporte y la producción, un menor financiamiento externo reduce el flujo de importaciones y presiona sobre el mercado cambiario de la isla, y dificultades en pagos internacionales encarecen las operaciones comerciales, acotó González.

“Un entorno de incertidumbre creciente suele terminar reflejándose en las decisiones de consumidores, empresas e inversionistas. La combinación de estos factores presiona al alza los precios domésticos”, agregó.

Según este economista, incluso si las sanciones de 2026 no hubiesen ocurrido, los precios probablemente habrían continuado creciendo, aunque manteniendo su tendencia a la desaceleración: su propia predicción apuntaba a una inflación de 11,8 % para diciembre de 2026 si mantenía las prerrogativas de 2025.

El IPC más reciente mostraba que hasta mayo de 2026, la inflación acumulada alcanzó 9,16 %, mayor que el acumulado en igual periodo de 2025 (7,45 %), y que la proyección de González si hubiera continuado la desaceleración de años atrás (6,2 %).

González señaló que los precios “crecieron más rápido de lo esperado”, y que “una parte de las presiones inflacionarias que hoy enfrenta la economía todavía no se ha trasladado plenamente a los precios”.

El segundo semestre de este año tendrá la última palabra.

Una persona cuenta en La Habana un fajo de billetes en pesos, la moneda nacional, junto a otros billetes en dólares. Cualquier proceso de estabilización macroeconómica efectivo en Cuba debería pasar por un acuerdo diplomático con Estados Unidos, coinciden los especialistas. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Augurios de estanflación

El economista Pedro Monreal advirtió en su blog que el producto interno bruto (PIB) cubano podría caer  15 % en 2026, lo cual, sumado a las cifras alcistas del IPC hasta mayo, “indicaría una estanflación incontenible”.

“Una eventual estabilización macroeconómica a corto plazo en Cuba, en la que la reducción de la inflación es un indicador clave, es inviable sin un rediseño del esquema de inserción internacional y eso pasa por una negociación con Estados Unidos”, dijo.

Las presiones económicas de Estados Unidos en 2026 podrían no haber desencadenado aún todo su peso sobre el desempeño de la inflación.

“Podría ser solo el comienzo de una espiral que se expresará con mayor énfasis en el segundo semestre”, dijo González.

De acuerdo a este especialista, existen distintas variables causales de la inflación desarrollándose simultáneamente: la depreciación del peso cubano en el mercado informal —de 20 % entre mayo y junio—, que repercutirá en los precios internos durante los próximos meses.

Asimismo, ha habido un aumento continuo de los costos de producción y de distribución, por “las interrupciones energéticas, las dificultades logísticas, el encarecimiento del transporte, el mayor costo financiero y las restricciones para acceder a insumos importados”, cuya repercusión podría demorar en reflejarse totalmente en los precios.

Por otra parte, se anticipa “una caída drástica de los ingresos públicos y, como consecuencia, una ampliación considerable del déficit fiscal”, así como una “elevada incertidumbre” marcada por la posibilidad de nuevas sanciones de Estados Unidos,

Además, la reforma económica aprobada por el parlamento en junio, centrada en gran medida en la desregulación de precios y costos en el sector estatal y una transición hacia mecanismos de mercado, podría tener efectos de corto plazo “económicamente y políticamente desestabilizadores”.

“Los procesos de liberalización de precios suelen generar tensiones macroeconómicas y distributivas significativas durante las primeras etapas de implementación. La magnitud de este impacto sobre la inflación dependerá, naturalmente, de la velocidad y profundidad con que avance el programa”, dijo González.

ED: EG

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