La cistitis de verano no viene de la piscina: el hábito que aumenta el riesgo sin que lo notes
MADRID, 12 Jul. –
¿Por qué aumentan las cistitis en verano? Las altas temperaturas, la mayor sudoración y algunos cambios de hábitos pueden favorecer que la orina esté más concentrada y que disminuya la frecuencia con la que vamos al baño, facilitando la proliferación bacteriana. Aunque muchas personas relacionan estas infecciones con piscinas y bañadores mojados, los especialistas señalan que el factor clave está en la hidratación, la micción y el equilibrio de la zona vulvovaginal.
La doctora Leticia Delgado es facultativa adjunta del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y explica en primer lugar que la cistitis se corresponde con «una infección urinaria baja sintomática, limitada a la vejiga, sin acompañarse de otros síntomas sistémicos como fiebre o malestar general, entre otros».
Argumenta durante una entrevista con Agencias Salud Infosalus que es más frecuente en las mujeres por razones anatómicas, ya que la uretra femenina es más corta que la masculina, y está más próxima al área vulvovaginal y anal, lo que facilita que las bacterias de la flora intestinal puedan ascender hasta la vejiga.
¿REALMENTE AUMENTAN LAS CISTITIS EN EL VERANO?
Cada verano se habla de un aumento de las cistitis, y esto podría ser así, según justifica ya que hay datos que sugieren un aumento de infecciones urinarias en periodos de más calor. Eso sí, advierte de que esto no debe interpretarse como una regla absoluta y probablemente influyen varios factores: más sudoración, menor volumen de orina si no se compensa con hidratación, cambios de rutina y, en algunas mujeres, mayor actividad sexual durante las vacaciones. Por tanto, no es sólo una percepción, pero tampoco puede atribuirse únicamente al verano o al baño».
En concreto, cita esta ginecóloga que los factores con más peso que pueden favorecer la aparición de una cistitis en verano son la deshidratación relativa y la menor diuresis: «Cuando se bebe poco y se suda más, la orina se concentra, y además se orina con menos frecuencia, lo que puede reducir el efecto de arrastre de la micción y facilitar la persistencia o proliferación bacteriana».
Señala la doctora Delgado que también son relevantes en verano los cambios de hábitos, como aguantar más tiempo sin orinar durante viajes o excursiones, y el aumento de relaciones sexuales, que es un factor de riesgo en algunas mujeres. «Otros factores como el bañador húmedo o la ropa ajustada pueden favorecer el aumento de la humedad, la proliferación bacteriana y la irritación local, pero su papel como causa directa de cistitis está menos demostrado», asevera.
De hecho, indica que no hay una relación directa entre bañarse en una piscina o en el mar y desarrollar una cistitis: «La mayoría de las cistitis no se producen por contagio en el agua, sino por bacterias de la propia flora intestinal, especialmente ‘Escherichia coli’, que colonizan el área vulvovaginal, y que pueden ascender por la uretra hasta la vejiga. Los baños pueden contribuir de forma indirecta si se permanece durante horas con el bañador húmedo, si hay irritación local de la zona genital, si no estamos adecuadamente hidratados, o si se retrasa la micción».
SÍNTOMAS DE CISTITIS
Los síntomas típicos de cistitis, tal y como detalla, son el escozor al orinar, el aumento de la frecuencia miccional, la urgencia para orinar, el dolor abdominal bajo y, a veces, la sangre en la orina.
«Debe consultarse especialmente si aparece fiebre, escalofríos, dolor lumbar, náuseas, mal estado general, o síntomas atípicos. También deben hacerlo las mujeres embarazadas, diabéticas, o inmunodeprimidas, así como aquellas con episodios repetidos, o con mala respuesta al tratamiento. Si, además, hay un aumento o alteraciones del flujo vaginal, picor intenso, o dolor con las relaciones, conviene valorar otras causas, como vulvovaginitis o infecciones de transmisión sexual», remarca esta experta del Hospital Príncipe de Asturias.
Para evitar que una cistitis puntual se convierta en un problema recurrente, considera la doctora Delgado que lo más importante es confirmar bien el diagnóstico cuando los episodios se repiten: «En estos casos se recomienda realizar un cultivo de la orina, revisar posibles factores desencadenantes, y evitar el uso innecesario de antibióticos. También es importante recordar que la presencia de bacterias en la orina sin síntomas no debe tratarse de forma general con antibióticos, salvo situaciones concretas como el embarazo, o antes de determinados procedimientos urológicos».
¿HAY ALGUNA MANERA DE PREVENIR UNA CISTITIS?
Con todo ello, y para reducir el riesgo de desarrollar cistitis en los meses de verano ayudará el mantener una adecuada hidratación, realizar micciones frecuentes, evitar retrasar la micción, cambiar el bañador mojado por ropa seca, el evitar los espermicidas, ir al baño a orinar tras las relaciones sexuales.
También dice que es recomendable evitar las duchas vaginales y el uso de productos íntimos innecesarios que puedan irritar y alterar la microbiota vulvovaginal. «En algunos casos de infecciones de repetición puede ser necesario tomar un antibiótico de forma profiláctica continua, pero siempre individualizando y evitando la automedicación. En mujeres posmenopáusicas el tratamiento con estrógenos tópicos vaginales también puede reducir las recurrencias. La toma de suplementos, como el arándano rojo, puede ayudar a reducir recurrencias en mujeres predispuestas, aunque su efecto es moderado», sentencia la facultativa adjunta del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias.
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