La filial española de Digi prevé ingresar hasta 1.085 millones en 2026 e inversiones de 400 millones
MADRID 9 Jul. Agencias –
Digi Spain Telecom, filial española del Grupo Digi, prevé alcanzar unos ingresos de entre 1.040 y 1.085 millones de euros en 2026, lo que supone un crecimiento de entre el 11,9% y el 16,8% respecto a los 929,2 millones registrados en 2025.
Según informa la compañía en su folleto de salida a Bolsa, remitido este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), su consejo de administración aprobó el pasado 7 de julio estas previsiones.
En términos de rentabilidad, Digi Spain Telecom espera situar su margen de resultado bruto de explotación (Ebitda) ajustado, excluyendo arrendamientos operativos, en el rango de la veintena baja, tras cerrar 2025 con un margen del 18,9% y un beneficio operativo de 48,2 millones de euros.
En este sentido, la evolución del margen en el ejercicio anterior está marcada por el inicio de sus operaciones como operador móvil de red (MNO), con un 15,8% en el primer semestre y un 21,6% en el segundo.
En cuanto a la inversión, la filial española del Grupo Digi prevé un ‘capex’ de alrededor de 400 millones de euros en 2026, lo que supone un descenso del 14,5% frente a los 467,9 millones de euros ejecutados en 2025.
Asimismo, y en cumplimiento del artículo 99 de la Ley del Mercado de Valores, la compañía prevé publicar sus cuentas anuales consolidadas auditadas correspondientes a 2026 antes del 30 de abril de 2027.NO
NO REPARTIRÁ DIVIDENDOS HASTA 2030
La compañía, que debutará en la Bolsa española el 16 julio con una valoración de 1.662 millones, no ha distribuido retribuciones al accionista desde el 31 de marzo de 2026 y, por el momento, no ha establecido una política específica de dividendos, al priorizar el crecimiento del negocio y la ejecución de su plan estratégico.
En este contexto, no prevé distribuir dividendos antes de 2030 y, a partir de entonces, valorará un posible reparto en función de sus resultados y necesidades de financiación.
La capacidad de pago de dividendos estará condicionada, entre otros factores, a la existencia de beneficios y reservas distribuibles, a las necesidades de capital para operaciones estratégicas, a la rentabilidad, la generación de caja y al flujo de dividendos procedentes de sus filiales, así como a las restricciones legales y regulatorias y a los ‘covenants’ de sus contratos de financiación.
Desde el punto de vista societario, la Ley de Sociedades de Capital exige dotar una reserva legal hasta alcanzar el 20% del capital social y prohíbe repartir beneficios si las reservas disponibles no cubren los gastos de I+D activados en balance; a cierre de 2025 la compañía ya había alcanzado ese 20% y, tras la ampliación de capital de junio de 2026, prevé seguir ajustando dicha reserva al nuevo capital, mientras que cualquier dividendo futuro estará sujeto a la fiscalidad vigente en España.
EL IMPACTO ARANCELARIO DE EE.UU. EN LA CADENA DE SUMINISTRO
En el folleto remitido a la CNMV, la compañía advierte sobre el impacto colateral que pueden tener en su negocio las directrices estratégicas de la Administración estadounidense.
La reactivación de las tensiones comerciales y la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos en regiones clave como Europa, América del Norte y China, diseñadas para potenciar el mercado estadounidense, representan un riesgo para los proveedores europeos que dependen de componentes tecnológicos globales.
«Cualquier inicio, continuación o escalada de una guerra comercial, aranceles, aranceles de represalia u otras restricciones comerciales sobre productos y materiales (como el ‘hardware’ y otros componentes para nuestras redes físicas) puede interrumpir las cadenas de suministro globales, elevar los costes y contribuir a una mayor inflación y tipos de interés», detalla textualmente la operadora en su informe.
Aunque Digi aclara que no se ve materialmente afectada hasta el primer trimestre de 2026 al centrar su actividad exclusivamente en España, reconoce que la «significativa incertidumbre» sobre las futuras acciones de la política comercial de Estados Unidos representa una amenaza para sus cadenas de suministro de infraestructura de red, como el despliegue de 5G y fibra óptica, pudiendo elevar los costes de los equipos.
A ello se suma la inestabilidad geopolítica derivada del conflicto en Ucrania y las sanciones de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea (UE), así como la crisis en Oriente Próximo y los ataques militares entre Israel, Estados Unidos e Irán, factores que provocan tensiones en los precios de la energía y en el acceso al capital.
SU CAPACIDAD PARA PROPORCIONAR SERVICIOS DEPENDE DE TELEFÓNICA
Por otro lado, la firma explica que desde 2025 presta servicios de telecomunicaciones móviles como operador de red móvil (MNO) a través de un acuerdo de itinerancia nacional y de compartición de red y espectro con Telefónica, vigente al menos hasta el 31 de diciembre de 2040.
«Nuestra capacidad para proporcionar servicios de telecomunicaciones móviles y de línea fija comercialmente viables depende, en parte, de los acuerdos de interconexión, itinerancia y compartición de RAN y espectro con otros operadores, como Telefónica, y terceros proveedores de red», remarca la compañía en el folleto.
Asimismo, en relación con la banda ancha fija, el documento detalla que la compañía renueva su acuerdo mayorista indirecto con Telefónica para el acceso a la red y la provisión de servicios ‘bitstream’, con vigencia al menos hasta el 9 de julio de 2034 y posibilidad de prórroga.
Este acuerdo garantiza el acceso a la huella de la red de fibra FTTH de Telefónica en España mediante el pago de cuotas recurrentes por cliente.
La relevancia financiera de estas alianzas se refleja en el pasivo de la compañía. Según el folleto, las obligaciones contractuales, incluyendo compromisos mínimos de compra a largo plazo vinculados a Telefónica y otros proveedores, ascienden a 1.634,9 millones de euros a cierre de 2025 y a 1.542,7 millones de euros a 31 de marzo de 2026 (sobre una base descontada).
EXPANSIÓN DE 10.000 MACROEMPLAZAMIENTOS DEPENDIENTE DE TELEFÓNICA
A pesar de su intención de ganar independencia mediante el despliegue de infraestructura propia tras su transición a MNO en 2025, el folleto recoge que el crecimiento futuro de la red móvil de Digi sigue estrechamente vinculado a la infraestructura de Telefónica.
La compañía proyecta expandir su red desde los 1.122 macroemplazamientos actuales hasta 5.000 en 2028 y alcanzar los 10.000 en 2033.
No obstante, la mayoría de estos nuevos emplazamientos no serán de su propiedad, sino que se integrarán en la red de Telefónica a través del acuerdo de compartición de RAN y espectro. De hecho, la empresa estima que los emplazamientos propios representarán menos del 10% del total previsto hasta 2033.
Este despliegue tiene un impacto directo en sus cuentas. Digi señala que el pasivo asociado al derecho de uso de la red (RAN IRU) con Telefónica Móviles aumenta progresivamente conforme avanza el calendario de entregas.
Solo en el primer trimestre de 2026, las deudas comerciales a corto y largo plazo con Telefónica aumentaron en 40,4 millones de euros en conjunto como consecuencia de las nuevas estaciones base entregadas.
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