29 junio 2026

Los jóvenes españoles tienen una situación social y económica peor que hace 30 años, según el ISJ de Fundación PwC

Los jóvenes españoles tienen una situación social y económica peor que hace 30 años, según el ISJ de Fundación PwC
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MADRID, 29 Jun. (Agencias) –

El Indicador Sintético de la Juventud (ISJ), elaborado por la Fundación PwC, concluye que los jóvenes españoles tienen una situación social y económica peor que los de hace 30 décadas.

El objetivo del ISJ es medir cómo ha evolucionado el bienestar y las oportunidades de los jóvenes frente a generaciones anteriores. El índice, elaborado en colaboración con el Círculo de Empresarios, analiza por primera vez en España 39 variables económicas y sociales agrupadas en cuatro ámbitos: demografía, mercado de trabajo, educación y vivienda.

El ISJ se sitúa en 17 puntos en 2024, frente al valor de referencia de 0 en 1995. En este indicador un valor positivo indica que la situación de los jóvenes en el año analizado es peor que la de 1995, mientras que un valor negativo refleja una evolución favorable.

Tras una etapa de mejora a finales de los 90 y comienzos de los 2000, la crisis financiera e inmobiliaria de 2008 marcó un punto de inflexión y provocó un deterioro sostenido del indicador. Desde entonces, y pese a algunas mejoras parciales en los últimos años, los jóvenes aún no han recuperado la situación que tenían en 1995.

La vivienda es, con diferencia, el principal factor de deterioro del indicador, al alcanzar los 78 puntos en 2024. El informe vincula este empeoramiento a la escasez de oferta, al desplome de las viviendas terminadas y al alza sostenida de los precios de compraventa y alquiler.

Como consecuencia, el acceso a una vivienda se ha vuelto cada vez más difícil para los jóvenes: el informe remarca que un menor de 35 años necesita hoy 9,1 años completos de ingresos para comprar una vivienda, muy por encima de los 6,6 años que necesita una persona de entre 55 y 64 años. Esta presión económica retrasa la emancipación y ha convertido la vivienda en la principal barrera para mejorar la situación juvenil en España.

Junto a la vivienda, el ISJ identifica un deterioro también relevante en demografía. Esta dimensión alcanza los 21 puntos en 2024 y refleja la pérdida de peso de la población joven, la caída de la natalidad y un creciente desequilibrio intergeneracional.

El informe detalla, por ejemplo, que el peso electoral de la población menor de 35 años ha pasado del 36% en 1990 al 22% en 2022 y podría caer al 20% en 2050, mientras que el cociente entre población menor de 25 años y mayor de 65 se ha reducido de 4,5 en 1971 a 1,2 en 2022. En la práctica, esta evolución reduce el peso demográfico, económico y político de los jóvenes y aumenta la carga que deberán soportar -a nivel tributario o de cotizaciones sociales- para sostener el Estado del Bienestar con una población cada vez más envejecida.

UN MERCADO LABORAL MARCADO POR LA PRECARIEDAD

En el ámbito del mercado de trabajo, aunque la situación ha mejorado respecto a los peores años de las últimas crisis económicas, persisten factores de precariedad que impiden una recuperación más sólida.

En 2024 esta dimensión se sitúa en 10 puntos y sigue marcada por la contratación parcial involuntaria, la temporalidad y el pluriempleo. Según Eurostat, la oficina estadística europea, la tasa de paro juvenil en la UE se situó en el 14,9% en 2024, mientras que en España el desempleo entre los menores de 25 años se situó ese mismo año en el 24,9%, según la Encuesta de Población Activa que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta brecha evidencia que existe aún una clara situación de desventaja frente al entorno europeo.

El informe concluye que, aunque el empleo juvenil ha mejorado, la calidad del empleo «continúa siendo uno de los principales frenos para cerrar la brecha generacional».

La educación es la única dimensión que mejora respecto a 1995, con -19 puntos en 2024. El informe atribuye esta evolución a los avances registrados en las últimas décadas.

Por ejemplo, la proporción de jóvenes de 25 a 34 años con educación terciaria ha pasado del 16,3% en 1980 al 52% en 2024. Sin embargo, esa mejora convive también con importantes desajustes en el acceso al mercado laboral, ya que España presenta una tasa de sobrecualificación del 35,9%, la más alta entre los grandes países de la UE. El informe pone de manifiesto que la inserción laboral sigue siendo uno de los principales límites para consolidar el progreso educativo de la juventud española.

CL23