Bruselas y Pekín anuncian el inicio de un diálogo comercial que busca lograr «resultados tangibles» en otoño

BRUSELAS, 29
El negociador comercial de la Unión Europea, el comisario Maros Sefcovic, y el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, se han comprometido este lunes en Bruselas a iniciar un diálogo real que permita obtener «resultados tangibles» que relajen la tensión y reequilibre los intercambios a más tardar en octubre de este mismo año.
Así lo ha anunciado en una rueda de prensa el propio Sefcovic, en un receso de las intensas reuniones con su homólogo chino este lunes en la capital europea y que aún tenía previsto continuar tras la comparecencia ante los medios para rendir cuentas de las primeras horas de contactos.
«Nuestros equipos tienen ahora un mandato claro y un calendario ambicioso para poder presentar resultados claros a más tardar en otoño de este año», ha expresado el comisario, quien ha indicado que el objetivo es que los negociadores eleven la «intensidad y frecuencia» de los encuentros para avanzar en una «‘hoja de ruta’ clara».
Por ello, ha añadido, esta oportunidad para el diálogo fija la ambición de que los equipos presenten ya en septiembre una evaluación de los progresos, antes de que vuelvan a verse las delegaciones a nivel político en octubre, cuando el comisario ha dicho que viajará a Pekín, invitado por el ministro.
Como primera señal de acercamiento, el comisario ha puesto en valor que las partes hayan logrado acordar una Declaración Conjunta por primera vez desde 2019 y que en ella se ponga el acento en la «necesidad de fortalecer» el diálogo entre la Unión Europea y China en materia comercial y de inversiones.
El nuevo foro, denominado ‘Consultas de Comercio e Inversión’, arranca a nivel político con la intensa jornada en Bruselas, pero continuará a nivel técnico para buscar «soluciones prácticas» en cuatro áreas identificadas como clave, a saber: Equilibrio comercial y de inversiones, controles a la exportación, propiedad intelectual y la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Las partes, además, «acordaron establecer un mecanismo de seguimiento conjunto para intercambiar datos relevantes, supervisar los flujos comerciales y apoyar el trabajo técnico con miras a mejorar la transparencia, aumentar la confianza mutua y gestionar las fricciones comerciales», señala el texto conjunto.
El texto consensuado por Pekín y Bruselas también apunta como parte de las medidas para «contribuir al equilibrio» de las relaciones comerciales el aumento de las medidas de acceso a los mercados respectivos, incluido el asunto de aranceles o condiciones no arancelarias.
LOS LÍDERES DE LA UE PIDIERON ENDURECER LA RESPUESTA A LAS TENSIONES
Este acercamiento llega apenas una semana después de que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE instaran a la Comisión Europea a insistir en el diálogo con Pekín, siempre que fuera un diálogo que «dé resultados» y ello sin dejar de explorar el modo en que el bloque puede responder a las práctica comerciales desleales de Pekín y corregir el déficit comercial que supera los 360.000 millones de euros al año con el gigante asiático.
Así, en su cumbre de junio, los líderes abordaron en una cena de trabajo los «desequilibrios macroeconómicos» en una referencia velada al impacto en el mercado europeo de las políticas de Pekín y concluyeron con el compromiso de mantener la «unidad» entre los 27 en política comercial y el «diálogo» con el exterior.
Con todo, los líderes también defendieron en esa cena no descuidar el hecho de que «la competencia leal a nivel mundial exige igualdad de condiciones» y advirtieron que todo diálogo con actores terceros debe tener «resultados tangibles».
En este contexto, los mandatarios europeos pidieron ya en la cumbre a la Comisión Europea –que tiene las competencias del bloque en materia de comercio exterior– que explore dos líneas de trabajo, una enfocada a evaluar posibles nuevas medidas de defensa comercial y otra que persiga un «diálogo que dé resultados» con otros «socios» económicos.
En concreto, encargaron a Bruselas «desarrollar y, en su caso, complementar el conjunto de herramientas en materia de defensa comercial y política industrial, para garantizar que la Unión Europea disponga de todos los instrumentos necesarios para defender sus intereses y reducir riesgos», según informaron entonces fuentes europeas.
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