50 años del histórico Míting de la Llibertat en Barcelona, germen del proceso constituyente del PSC

50 años del histórico Míting de la Llibertat en Barcelona, germen del proceso constituyente del PSC
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BARCELONA, 21 Jun. Diario Dia –

El Míting de la Llibertat celebrará este lunes su 50 aniversario como el multitudinario acto político de izquierdas y catalanista que llenó el Palau Blaugrana el 22 de junio de 1976 y que se convirtió en el germen del proceso constituyente del PSC, solo siete meses después de la muerte del dictador Francisco Franco.

La cita supuso el primer encuentro democrático de masas tolerado en Catalunya desde el fin de la Guerra Civil, y pese a tratarse de una convocatoria clandestina y formalmente ilegal, inició la unificación de las distintas corrientes y organizaciones del socialismo catalán.

Aunque las crónicas de la época diferían sobre la cifra de asistentes (estimada entre 8.000 y 20.000 personas), coincidieron en el éxito de la convocatoria, que dejó a ciudadanos fuera del recinto y en la que la policía no intervino de forma oficial.

El público llenó el Palau de ‘senyeres’, banderas rojas y pancartas, entonando cánticos por la libertad y temas de resistencia de Raimon y Lluís Llach, como ‘L’Estaca’, para cerrar el acto con ‘La Internacional’ y ‘Els Segadors’.

Además de las figuras destacadas del socialismo catalán, el encuentro contó con miembros del PSUC; el futuro presidente de la Generalitat y líder de CDC, Jordi Pujol, y los cantantes Lluís Llach y Guillermina Motta, entre otros.

«CIUTADANS DE CATALUNYA»

Bajo el lema ‘Guanyem la Llibertat. La resposta socialista’, el mitin comenzó con la lectura de un texto del entonces presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, con un escrito que arrancó con el célebre ‘Ciutadans de Catalunya…’, que en 1977, a su regreso, complementaría con el histórico ‘ja sóc aquí!’.

Tarradellas deseó aciertos a los concentrados en su lucha por las libertades y los derechos catalanes ante la «confusa y peligrosa» situación de la Transición, haciendo un llamamiento a la unidad.

«Catalunya necesita de todos sus hijos, pues, como ya he dicho otras veces, es demasiado pequeña para dejar perder a ninguno y es lo suficientemente grande para que todos quepamos», afirmó.

«ESTEM SUANT SOCIALISME»

Una de las intervenciones más celebradas fue la de Joan Colomines, quien dejó para la posteridad la frase «Estem suant socialisme» (‘Estamos sudando socialismo’), en alusión a las altas temperaturas que soportaba el pabellón.

Por su parte, la escritora Maria Aurèlia Capmany defendió el binomio entre cultura y lengua: «Los que hemos luchado para que no nos arrebataran nuestra libertad y nuestra lengua debemos estar presentes aquí. Porque la cultura es política, y el que diga lo contrario, el que diga que la cultura debe ser apolítica o al margen de la política, no solo miente, sino que hace una política inmovilista y reaccionaria».

La periodista Anna Balletbò reivindicó que la recuperación democrática debía incluir los derechos de las mujeres, señalando que «la libertad no puede ser concedida, enmascarada ni reformada», sino que debe ser siempre conquistada.

El cierre corrió a cargo de Joan Reventós (Convergència Socialista de Catalunya), quien urgió de forma explícita a la unidad: «Situaremos por encima de cualquier interés de partido, por encima de cualquier cuestión incidental, la causa de la unidad de la clase trabajadora y la causa de la unidad del pueblo de Catalunya».

«Abaix l’opressió! Partit sense exclusió!» (‘¡Abajo la opresión! ¡Partido sin exclusión!’), coreó Reventós, quien se convirtió en el primer secretario del PSC, que, además, ironizó con que el aforo completo del Blaugrana era un signo evidente de la opresión que todavía se vivía.

MANIFIESTO DE LOS SOCIALISTAS

Del acto surgió un manifiesto que sentó las bases del futuro PSC, abogando por un partido de clase, nacional, de masas y democrático, abierto a tendencias plurales y que asumiera «el marxismo como método de análisis y de transformación de la realidad».

El texto defendía una organización con «amplia autonomía y capacidad de decisión», mecanismos de democracia directa y cargos elegibles y revocables con implantación en centros de trabajo y municipios.

En el plano nacional, propugnaba un partido «arraigado a la realidad nacional catalana, intachablemente ligado al resto de los Països Catalans, fraternalmente abierto a la colaboración entre todos los socialistas del Estado español, y decididamente lanzado al internacionalismo».

El documento dejó abierto el congreso constituyente para definir la estructura política y las alianzas de la formación mediante la autoorganización y la movilización.

EL PROCESO CONSTITUYENTE DEL PSC

El Míting per la Llibertat marcó el inicio formal de la convergencia socialista, que pasó de un mapa atomizado en la clandestinidad a la fundación de un partido unitario en el verano de 1978.

Hasta entonces coexistían 3 corrientes principales: Convergència Socialista de Catalunya (CSC), liderada por Reventós y matriz del posterior PSC-Congrés; el PSC-Reagrupament de Josep Pallach, y la Federación Catalana del PSOE, encabezada por Josep Maria Triginer y vinculada a la dirección estatal de Felipe González.

Ante las elecciones generales de 1977, el PSC-Congrés y la federación del PSOE sellaron el ‘Pacto de Abril’ para concurrir en coalición, una entente aprobada por el PSC-Congrés por un ajustado margen: 33 votos a favor, 31 en contra y 33 abstenciones.

La coalición ganó aquellos comicios en Catalunya logrando 15 escaños, por delante de CDC (11), la UCD (9) y el PSUC (8).

Esta victoria aceleró las conversaciones que culminaron en julio de 1978 con el Congrés de la Unitat Socialista, donde las tres corrientes ratificaron su disolución para fundar el actual PSC bajo el liderazgo de Reventós.

CL11