El Ayuntamiento de Sevilla intensifica la prevención frente al Virus del Nilo con dos contratos de refuerzo

SEVILLA 18 Jun. (Agencias) –
El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Delegación de Espacio Público, Consumo, Cementerio y Protección Animal, ha intensificado el dispositivo municipal frente a la proliferación de mosquitos dentro del Plan de Control y Lucha Integrada de Vectores Transmisores del Virus del Nilo (VNO) activado en abril y que contará con nuevas zonas de actuación y una inversión de 120.000 euros para dos nuevos contratos.
Según ha detallado el Consistorio en una nota de prensa, esta estrategia combina coordinación técnica, revisión de puntos sensibles, vigilancia de posibles focos de cría y tratamientos preventivos y correctivos en aquellos espacios donde pueden darse condiciones favorables para la ovoposición y desarrollo de larvas.
En esta línea, desde mayo se vienen desarrollando actuaciones en láminas de agua, parques, estanques, fuentes, vía pública e imbornales. En concreto, desde mayo se han realizado 18 actuaciones relacionadas con mosquitos en distintos puntos de la ciudad.
Entre los enclaves incluidos en estos trabajos figuran el Parque de Miraflores y su entorno, los Jardines de la Buhaira, el Parque Ranilla, el Parque del Turruñuelo, la Fuente de Santa Juana Jugán, el Parque Amate, el Parque de los Príncipes, el Parque del Tamarguillo, el Parque Infanta Elena y el Parque de María Luisa, con trabajos de desinsectación y revisión de imbornales.
También se han realizado actuaciones o revisiones en puntos de vía pública como la calle Santander, la calle José Díaz, el entorno del Teatro Lope de Vega y la calle Otto Engelhardt.
TRABAJOS EN GRANDES LÁMINAS
Los trabajos se dirigen especialmente a grandes láminas de agua, estanques, lagunas, fuentes sin cloración, canales y zonas verdes con acumulación de agua. En estos enclaves, el tratamiento prioritario es biológico, mediante la aplicación de Bacillus thuringiensis israelensis, un biocida específico contra larvas de mosquito que permite actuar sobre el ciclo de desarrollo del vector con menor impacto sobre el entorno y sin afectar a la fauna acuática.
Para ello, el Plan Municipal ha contemplado tratamientos preventivos contra larvas con una periodicidad aproximada de entre diez y 15 días, con el objetivo de romper el ciclo de desarrollo del mosquito antes de que alcance la fase adulta.
Estas actuaciones se aplican sobre los puntos críticos incluidos en la programación municipal, entre ellos la laguna y el puente del Parque de Miraflores, Parque Amate, Jardines de la Buhaira, Parque Ranilla, Fuente de Santa Juana Jugán, Parque de los Príncipes, Parque Infanta Elena, Parque de María Luisa, Parque del Turruñuelo, lago del Parque Tamarguillo, Prado de San Sebastián, Meandro de San Jerónimo y Laguna El Sapo.
Además de las grandes láminas de agua, el dispositivo incluye la vigilancia y control de otros posibles focos de cría asociados a aguas estancadas. Entre ellos figuran sumideros, husillos, imbornales, pequeñas fuentes, estanques de menor entidad, sótanos inundables, zonas con problemas de drenaje, acumulaciones de agua en obras, solares, polígonos industriales, edificios municipales, colegios, cementerio, zonas ajardinadas, instalaciones de saneamiento y otros espacios donde puedan generarse focos larvarios.
De igual manera, el Plan extiende la vigilancia y las posibles actuaciones a otros entornos de la ciudad donde pueden aparecer focos, como obras en construcción o abandonadas, solares y fincas en desuso, sumideros y red de saneamiento, polígonos industriales, actividades recreativas o comerciales con láminas de agua, piscinas, edificios municipales y colegios, cementerios, contenedores y puntos limpios, infraestructuras de Emasesa, zonas militares y portuarias, así como espacios singulares como los Reales Alcázares y el Palacio de Congresos.
La planificación municipal incluye también otros puntos iniciales de vigilancia y muestreo en espacios representativos como el C.D. San Pablo, el Ceper Polígono Sur y la EDAR Tablada exterior, aunque esta programación puede modificarse bajo «criterio técnico» en función de la presencia de mosquitos detectada de oficio, de los avisos de la ciudadanía o del propio servicio.
En este sentido, junto a los puntos ya identificados en el Plan, existe una parte de las actuaciones que se activa de forma dinámica a partir de la vigilancia ordinaria del servicio, de las inspecciones técnicas y de los avisos ciudadanos. Este sistema permite adaptar la respuesta municipal a cada momento y actuar allí donde se detecten nuevos focos o circunstancias sobrevenidas.
Sobre ello, el delegado de Espacio Público, José Lugo, ha destacado que Sevilla cuenta con una estrategia «preventiva, técnica y planificada que nos permite anticiparnos, actuar con datos y reforzar la protección de la salud pública». Así, ha señalado que el Ayuntamiento «no está esperando a que aparezca el problema, sino que está actuando desde el inicio de la campaña sobre los puntos donde pueden desarrollarse larvas de mosquito».
REFUERZO CON CONTRATOS ESPECÍFICOS
El Ayuntamiento tiene próximo, además, el proceso de adjudicación de dos nuevos contratos específicos que reforzarán la estrategia municipal frente al Virus del Nilo durante 2026, sumando entre los dos una inversión de 120.000 euros para este ejercicio, lo que supone un incremento del 14,3 por ciento respecto a 2025.
Esta cantidad se articula en dos líneas de trabajo complementarias, una centrada en el control, monitorización y análisis PCR de mosquitos, y otra dirigida a tratamientos en aguas, imbornales, láminas de agua, zonas verdes y espacios donde puedan proliferar.
El primero de los contratos, con 60.000 euros, se centra en los tratamientos de desinsectación mediante control biológico y/o químico en zonas públicas, imbornales, láminas de agua, espacios de posible cría de larvas y zonas de refugio de mosquitos adultos.
Por su parte, el segundo cuenta con 55.000 euros y permitirá desarrollar un programa de vigilancia y caracterización de las poblaciones de mosquitos, con muestreos larvarios y de adultos en al menos 16 puntos estratégicos, identificación de especies con interés sanitario, análisis PCR para la detección de flavivirus y gestión de datos georreferenciados para orientar la toma de decisiones en materia de salud pública.
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