El estrés socioeconómico y la falta de sueño alteran el cerebro de los niños

MADRID, 15 Jun. (Agencias) –
Un nuevo estudio de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos) sugiere que las variables vinculadas al estatus socioeconómico (ESE), como el aumento del estrés y la reducción del sueño, tienen una fuerte relación con la estructura y la función cerebral en niños, tal y como se publica en ‘Science’.
Los estudios de asociación de todo el cerebro (BWAS, por sus siglas en inglés) examinan cómo la variabilidad en la estructura o función cerebral entre muchas personas se relaciona con diferencias en el comportamiento, la salud mental o las exposiciones ambientales.
EL ANÁLISIS MASIVO DE 649 VARIABLES AMBIENTALES
Estos estudios a menudo evalúan medidas cerebrales como la conectividad funcional y el grosor cortical, que varían en los individuos y pueden cambiar con el tiempo. Aquí, los autores buscaron identificar qué exposiciones (de 649 variables diferentes) estaban más fuertemente asociadas con la conectividad funcional y el grosor cortical en una muestra de jóvenes de 9 a 10 años del Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD, por sus siglas en inglés).
Los autores hallaron que un conjunto de factores relacionados con el nivel socioeconómico, como los ingresos familiares y las oportunidades en el vecindario, se asociaban con mayor fuerza a la conectividad funcional.
Estas diferencias en la conectividad funcional, asociadas al nivel socioeconómico, se observaron con mayor intensidad en las regiones cerebrales implicadas en el procesamiento sensorial y motor, donde el tiempo frente a las pantallas y la reducción del sueño, mostraron las asociaciones más fuertes.
Dado que estas regiones cerebrales están relacionadas con la activación, y que la activación actúa como regulador de la actividad cerebral, es posible que los factores estresantes relacionados con el nivel socioeconómico alteren los patrones de activación con el tiempo, produciendo diferencias duraderas en la función cerebral, según los autores.
Los investigadores observaron los mismos patrones al replicar su estudio en una muestra del Biobanco del Reino Unido (95% de británicos blancos, irlandeses blancos u otros grupos étnicos blancos). En combinación con los análisis estratificados por ascendencia genética en la muestra original de jóvenes, estos hallazgos indican que las diferencias cerebrales asociadas a los factores socioeconómicos no están relacionadas con la ascendencia genética, comentan los autores.
Los autores señalan que «aún no está claro cuándo surgen las asociaciones sólidas entre el cerebro y el nivel socioeconómico ni cuándo las intervenciones ambientales pueden ser más beneficiosas», pero «la oportunidad socioeconómica no determina el destino».
DOI: 10.1126/science.aee6213
CL11
