León XIV llama desde La Almudena a derribar muros que «dividen, alejan y aíslan» para edificar «algo hermoso»

León XIV llama desde La Almudena a derribar muros que "dividen, alejan y aíslan" para edificar "algo hermoso"
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MADRID 8 Jun. –

El Papa León XIV ha hecho este lunes un llamamiento desde la Catedral de La Almudena en Madrid a derribar muros que «dividen, alejan y aíslan» para conseguir edificar «algo nuevo y hermoso».

Lo ha señalado así el pontífice desde la catedral de la patrona de la capital desde donde ha indicado que una muralla que cae «provoca ruido, caos y desorden» pero «abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos». Así, ha lamentado que en las sociedades actuales sigan existiendo aún «muchas murallas que no proteger» sino que «dividen».

«Y, a veces, al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas. Sin embargo, Nuestra Señora de la Almudena, con su presencia y la seguridad de su protección, nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte», ha afirmado el Santo Padre.

Ha recordado que fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo, un hecho «providencial porque señala el camino que Jesús, a través de su Madre Santísima, invita a recorrer».

El Papa ha agradecido al arzobispo de Madrid, José Cobo, las palabras que ha tenido hacia él y ha saludado a las personas que se han unido «con alegría y fervor» al homenaje a la Virgen de la Almudena durante el cual pondrá «a sus pies la Rosa de Oro, símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María».

«Son numerosas las generaciones de madrileños que, a lo largo de los siglos, han venerado esta imagen de Santa María que lleva a su Hijo divino en brazos y nos lo presenta. Cuenta la tradición que, en tiempos difíciles para la comunidad cristiana, para proteger la talla de la Virgen, la escondieron en un recinto de la muralla de la Ciudadela, donde permaneció oculta durante mucho tiempo, hasta que, tras el derrumbe milagroso de una parte de los muros, fue hallada intacta», ha apuntado.

Al hilo, León XIV ha indicado que esta milenaria devoción mariana, tan sentida por todos los madrileños, «es un signo de las raíces cristianas» que caracterizan a los españoles pero también de «la gran esperanza que continúa animando para seguir adelante».

Es por ello que ha exhortado a no desfallecer en el testimonio de fe para contemplar «el designio de amor del Padre; de caridad, para uniros como una única familia de hermanos y hermanas; y de esperanza» para sostener su acción en el mundo.

Pide que se haga «con el ejemplo y la intercesión de Santa María la Real de la Almudena, la Virgen del Magníficat que sigue proclamando la grandeza del Señor y exultando en Dios su Salvador» para que él custodie «el amor a Jesús y a la Iglesia» y para que puedan ser «constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia».

CL0