El pesimismo de los CEO de Europa se enquista por el shock energético y la falta de avances del Mercado Único

MADRID 5 Jun. (Agencias) –
El pesismismo entre los líderes empresariales del Viejo Continente ha aumentado en el último semestre, según el Índice de Confianza de los Consejeros Delegados para Europa, elaborado por la Mesa Redonda Europea para la Industria (ERT).
Este índice cumple ya dos años por debajo del umbral de neutralidad, algo «sin precedentes» en su historia, lo que refleja la preocupación por la inseguridad energética y la falta de competitividad de la UE ante la falta de avances en el mercado único.
«El hecho de que la confianza de los CEO se haya mantenido negativa durante un período tan prolongado es inusual y preocupante», ha comentado Jonathan Symonds, presidente de ERT y presidente de GSK, para quien esta circunstancia refleja «un cambio inquietante» de una desaceleración cíclica a una deriva estructural.
«Tras años de análisis y debate, los líderes empresariales europeos esperan resultados concretos: un Mercado Único plenamente operativo, una agenda de competitividad más sólida y un marco energético estable», ha señalado.
En la última consulta, realizada en abril entre 57 consejeros delegados y presidentes de algunas de las mayores empresas industriales de Europa, el indicador de confianza de ERT descendió a 40 puntos desde los 44 de los seis meses anteriores, manteniéndose así por debajo del umbral neutral de 50 por cuarta encuesta consecutiva.
El creciente pesimismo sobre las condiciones económicas actuales y futuras, así como el impacto de la guerra en Oriente Medio, contrarrestaron una modesta recuperación en las condiciones específicas de cada sector. La confianza se sitúa ahora en niveles similares a los observados tras la invasión rusa de Ucrania a principios de 2022, pero por encima de los mínimos registrados durante la posterior crisis energética y los anuncios de aranceles estadounidenses de 2025.
De este modo, la confianza se sitúa en niveles similares a los observados tras la invasión rusa de Ucrania a principios de 2022, aunque todavía se mantiene por encima de los mínimos registrados durante la posterior crisis energética y los anuncios de aranceles de Estados Unidos en 2025.
Los tres componentes del indicador de confianza de los líderes empresariales se han mantenido por debajo del nivel neutral, después de que la evaluación de las condiciones económicas actuales y las expectativas a seis meses hayan empeorado seis puntos, hasta 33 y 39, respectivamente, mientras que las expectativas específicas de cada sector se mantuvieron prácticamente sin cambios, cerca del nivel neutral, en 49 enteros.
En la última consulta, los altos ejecutivos con sede en Europa han apuntado una ligera mejora en las expectativas de negocio específicas de sus empresas en territorio europeo, aunque estas siguen siendo más débiles que las expectativas fuera del continente, ya que la percepción sobre sus negocios fuera de Europa se mantuvo positiva (56 puntos), mientras que las expectativas dentro de Europa mejoraron de 44 a 48 puntos.
PRINCIPALES PREOCUPACIONES.
Los recientes acontecimientos geopolíticos han dejado su impronta en la percepción de riesgo de ejecutivos, en particular después del shock en los precios de la energía derivado de la guerra en Oriente Próximo, que ha llevado a los CEO europeos encuestados a señalar la inseguridad energética como principal preocupación geopolítica, seguida de cerca por la creciente fragmentación en bloques regionales rivales, por delante de la inseguridad de las rutas comerciales, la militarización de materias primas críticas y los conflictos militares.
«La inseguridad energética es el principal riesgo geopolítico para las empresas europeas. Para competir, necesitan garantizar un suministro energético fiable y asequible. Esto exige que Europa acelere sus esfuerzos para crear y consolidar el Mercado Único de la Energía», señala Anthony Gooch Gálvez, secretario general de ERT.
A pesar de un entorno externo complejo y de importantes riesgos geopolíticos y geoeconómicos, las empresas no estarían recurriendo de forma generalizada a proveedores nacionales, ya que más de la mitad (51%) de los CEO afirmaron no estar aumentando su dependencia de proveedores europeos por motivos de seguridad económica, mientras que el 46% declaró hacerlo de forma moderada y solo el 4% de forma sustancial.
Por otro lado, los altos ejecutivos en Europa se muestran pesimistas sobre las condiciones comerciales a largo plazo y las perspectivas de inversión en el Viejo Continente, mientras que se muestran más optimistas respecto a China y Estados Unidos y son especialmente positivos sobre India.
En este sentido, las condiciones comerciales a largo plazo y las perspectivas de inversión en los Veintisiete recibieron la evaluación más débil, con un 58% de opiniones negativas y solo un 11% de opiniones positivas, por lo que la UE fue la única región en la que más de la mitad de las respuestas fueron negativas.
De este modo, las persistentes dudas sobre la finalización del Mercado Único siguen afectando la confianza en las condiciones comerciales en la UE, puesto que el 65% de los CEO consultados afirmó no esperar que este se complete para 2030, a pesar de los esfuerzos del bloque por acelerar la legislación relacionada.
«Las prioridades no están en duda; el desafío reside en la ejecución», resume Jonathan Symonds, para quien con la creciente alineación entre las instituciones de la UE, «existe una oportunidad real de avanzar, pero el margen de tiempo es limitado», por lo que la segunda mitad de 2026 será crucial de cara a avanzar de manera decisiva hacia el Mercado Único.
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