Las mujeres que lideran la transición justa en América Latina


Artesanías para la transición
En otra área de la selva amazónica, Cahuo Boya también busca las formas de resistir a la industria fósil a través de prácticas tradicionales.
Esta lideresa de la nacionalidad waorani, una de los 11 pueblos y nacionalidades indígenas que habitan en la Amazonía ecuatoriana, ha encontrado una forma de fomentar la independencia económica a las mujeres, mantener vivas sus costumbres y ofrecer una alternativa económica a la extracción de petróleo.
El territorio waorani es uno de los mayores afectados por la industria de los combustibles fósiles en el país. El ingreso de misioneros y empresas petroleras forzó el contacto con este grupo, que vivió en aislamiento voluntario hasta 1950. Pero, después de más de medio siglo, no han percibido los beneficios económicos de la explotación.
Según un censo realizado por la Nacionalidad Waorani del Ecuador (Nawe), más de 90 % de sus comunidades no tiene acceso a servicios básicos, solo 9,4 % cuenta con un puesto de salud y menos de 4,7 % “presta servicios a petroleras”.
Con la idea de mejorar las condiciones y demostrar que se pueden generar ingresos sin dañar su entorno, Boya fue una de las cuatro fundadoras de la Asociación de Mujeres Waorani de Ecuador. Al inicio agrupaba a 10 integrantes y ahora son más de 50.
“Como mujeres nos dimos cuenta qué está pasando con las mujeres que viven en nuestras comunidades que están dentro de bloques de empresas petroleras. Los hombres no traían recursos para la familia, había maltrato y malgasto o mala inversión”, dice Boya, que ahora es la presidenta de la Asociación.
Con base en su conocimiento ancestral, fabrican pulseras, collares, bolsos, ‘shigras’ y hamacas. El proceso implica caminatas diarias de dos o tres horas en la selva para recolectar las hojas de plantas como la Chambira, de donde obtienen el color para sus artesanías. Después cocinan y secan las hojas y con eso pintan los bolsos. Además, construyeron un vivero para sembrar las especies necesarias para continuar con su producción.
El chocolate es otro de sus productos estrella. Actualmente lo exportan a países como España y Suiza. Los ingresos que obtienen de las ventas, se colocan en un fondo que utilizan para apoyar en temas de salud y educación de sus comunidades.
“A los varones les dijimos ‘ya no es como antes’. Primero tienen que dialogar con las mujeres en las comunidades y preguntar si están de acuerdo o no. Ahora ya no pueden los varones hablar solitos, sino que seamos igualdad ”, cuenta Boya emocionada sobre el fortalecimiento del rol de las mujeres en estas comunidades.
Ella y sus compañeras tuvieron un papel clave en la lucha por detener la explotación de petróleo en el Bloque 43 del Parque Nacional Yasuní.
A pesar de que casi 60 % de los ecuatorianos votó en el 2023 a favor de la posición de los waorani, la actividad no ha cesado. A esto se suma el anuncio del gobierno ecuatoriano de expandir la frontera petrolera a través de la ronda subandina y suroriente que también afectarán el territorio de esta nacionalidad.
Boya explica que seguirán resistiendo y demostrando que “nosotros podemos hacer turismo comunitario, podemos hacer nuestros emprendimientos de artesanías y podemos mostrar nuestra medicina ancestral para asegurar nuestro futuro y no depender de petroleras”.
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