Escif anuncia un acuerdo para «salvar» su mural contra la explotación infantil en València

VALÈNCIA 1 Jun. Agencias –
El artista urbano Escif ha anunciado que la Conselleria de Cultura y la Diputació de València han llegado a un acuerdo para «salvar» su mural contra la explotación infantil ‘Fashion Victims’, que desde hace cuatro años luce en el pasaje Doctor Serra de València.
«La pared se queda. Después de días de incertidumbre, Conselleria y Diputación se han puesto de acuerdo para salvar el mural… de momento», manifiesta Escif en una publicación en redes sociales. Se trata de un mural que creó en 2022 en el marco de un documental sobre el Equipo Crónica producido por Estrela Audiovisual.
Escif, que el mes pasado criticó que se fuera a «silenciar» este mural y apeló a las instituciones a evitar que fuera borrado, da las gracias a todas las personas que le han apoyado en este objetivo, a los medios de comunicación que se hicieron eco y a aquellos que han trabajado «desde dentro de las instituciones para que este mural permanezca»: «A los que han escuchado. A los que han recapacitado. A los que han apoyado. A los que se han indignado. El mural sigue gracias a todas y cada una de vosotras».
«Siempre he pensado que pintar en la calle es un gesto colectivo. El pintor pone sus ideas, su tiempo y su cuerpo. La calle pone todo lo demás –manifiesta–. Sin la calle, la pintura sería solo pintura: pigmento, aglutinante y disolvente… combinado y dispuesto en diferentes acepciones. Pintura para pintores. Sin embargo, cuando esta solución química se enfrenta y dialoga con el espacio poético de la calle, la materia abandona su condición estable para convertirse en vida. La pared abraza todo lo que a su alrededor acontece… Una señora que viene de comprar el pan, el niño jugando con la pelota, un loco vagabundo tarareando una canción, hordas de gente saliendo del Primark, dos adolescentes dándose un beso, un perro, esclavos felices sumergidos en Instagram, pájaros e insectos mostrándonos el camino. Pájaros e insectos».
Y hace hincapié en que «el mural de Primark no le pertenece a quien lo pintó, ni a quien lo produjo, ni a quien lo permitió. Tampoco a los políticos, urbanistas o empresarios. El mural de Primark, como cualquier otro gesto poético que brote en la ciudad, a la ciudad pertenece. Y es la ciudad con sus habitantes quien debería tener la potestad de disponer, mantener o apagar cualquier expresión que en ella acontezca». «Esta pared es vuestra y vosotras la habéis salvado… de momento», concluye.
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