Manuel Tena, residente de Entrecantos, proyecto de cohousing senior en Tres Cantos (Madrid): «Hay convivencia con alma»

MADRID, 30 May. Diario Dia –
Manuel Tena-Dávila tiene 78 años y, desde el año pasado, reside en Entrecantos Senior Cohousing (Tres Cantos, Madrid), un proyecto desarrollado por el Centro de Convivencia Cooperativo que busca promover la convivencia en viviendas colaborativas en cesión de uso vitalicio con espacios comunes, manteniendo la privacidad y autonomía de los residentes. «Es una máquina de convivencia con alma», destaca a los medios.
Este proyecto de cohousing senior aboga por un modelo de vida alternativo a las actuales propuestas existentes en España, dirigido a personas entre 50 y 70 años, con soluciones basadas en la convivencia, donde los socios protagonizan, intervienen y participan en la toma de decisiones favoreciendo el apoyo mutuo y el bienestar común. De este modo, son los propios residentes quienes ostentan la propiedad de las instalaciones y organizan su modelo de convivencia.
Como resume, «Entrecantos no es solo una comunidad: es una máquina de convivencia con alma, carácter y algún que otro cotilleo de propulsión interna». «Y eso, en tiempos de tanta prisa, ya es casi una noticia de Estado», ironiza.
En este sentido, Tena –que trabajó como geólogo en empresas mineras multinacionales, la mayor parte del tiempo en la consultora de Dragados, en temas de cartografía geológica y en captación de aguas subterráneas– detalla que, en el caso concreto de esta iniciativa, «nació hace diez años». «Este proyecto surgió entre algunos asistentes a los cursos programados por la ‘Universidad de la Experiencia’, impartidos en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), al reflexionar sobre nuestro futuro y así se empezó a poner en práctica», señala.
Hace cinco años, indica que pudieron adquirir un terreno, sobre el que se construyó este proyecto, un edificio que se materializó en junio de 2025 en Entrecantos, en pleno casco urbano y próximo a servicios como el Centro de Salud, la estación de Cercanías y zonas comerciales y deportivas.
Actualmente, en el complejo viven 53 personas en 35 apartamentos, «la mitad personas solas y la otra mitad parejas, procedentes en su mayoría de Madrid y su entorno», precisa el residente, que puntualiza que los apartamentos son de «unos 50 metros cuadrados (m2) y terrazas de unos 20 m2 con vistas a la sierra de Madrid».
«Están preparados para el uso de silla de ruedas, con baños adaptados y un diseño similar al de una residencia de mayores, pero manteniendo la autonomía», enfatiza. Así, desde su diseño arquitectónico hasta su gestión diaria, el proyecto apuesta por la sostenibilidad, la accesibilidad y el bienestar común. En este sentido, el edificio está totalmente adaptado y no cuenta con barreras arquitectónicas.
Además, las viviendas, construidas con criterios ecológicos y eficiencia energética, cuentan con climatización por geotermia, suelo radiante, iluminación LED inteligente y aislamiento termoacústico de alta calidad, garantizando el confort y el ahorro energético. «Ahora queremos poner paneles solares y la construcción es atractiva, cuidada y cómoda», detalla Tena.
La comunidad también disfruta de múltiples espacios compartidos, como cocina y comedor comunitarios, salas polivalentes, gimnasio, biblioteca, sala de música, salón de juegos, lavandería, zonas ajardinadas con riego por goteo, piscina y aparcamiento con cargadores para vehículos eléctricos. Además, se imparten charlas como una reciente que tuvo lugar este mes de mayo con el investigador científico del CSIC, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, Enrique J. de la Rosa.
Tena explica que los residentes han contratado a cinco trabajadores: una gerente, dos personas de limpieza, una cocinera y un ayudante de cocina, que hacen comidas «de lunes a viernes». «Cada día nos reunimos alrededor de la mesa con una puntualidad que no siempre se consigue en otras cuestiones, para alimentar el cuerpo con los excelentes menús que preparan nuestras cocineras y, de paso, el alma con conversaciones tan variadas como enriquecedoras», apostilla.
A su juicio, «en torno a la mesa se refuerzan los lazos, se intercambian ideas y se hace visible lo mejor de la vida en comunidad: la cercanía, la escucha y el placer de estar juntos». «La vida en Entrecantos se va construyendo cada día, cucharada a cucharada, con mucho sabor, cercanía y sentido de comunidad», asegura.
«DOBLE PAPEL»: PROPIETARIOS Y BENEFICIARIOS
Por otro lado, cada residente abona una cuota mensual de entre 700 y 900 euros, según el tipo de apartamento, para cubrir limpieza, suministros, mantenimiento, impuestos, amortización del edificio y otros gastos comunes. «Tenemos un doble papel: propietarios del edificio y beneficiarios y usuarios de los servicios que nos da la cooperativa», resume Tena.
En este sentido, los socios son copropietarios y gestores, donde «las decisiones se toman por consenso», a través de la Asamblea General, el Consejo Rector y diversas comisiones de trabajo. En cualquier caso, cada socio mantiene su autonomía y no depende de las directrices de una institución ajena. Actualmente, Entrecantos aún tiene plazas libres y en la primera semana de este mes de junio celebrará su primera jornada de puertas abiertas.
Sobre el día a día, Tena apostilla que hay que «convivir y la convivencia es dura». Reconoce que «participa en todo lo que se hace» y es «parte de la decisión, aunque a cada uno le gustaría hacer lo que quiere». «Pero a veces la edad impone lo que se puede hacer o no y hay que decidir por dónde avanzar», precisa.
«Al final somos un grupo de amigos, no 53 amigos íntimos, pero sí tenemos amistad y se conocen las familias, no se cortan los lazos familiares», enfatiza Tena, que insiste en que «cada uno tiene su vida privada, desde irse al cine solo o con su pareja o ir a una conferencia, según sus gustos y sus relaciones». Precisamente, en el caso de Tena, señala que tiene un grupo de amigos con los que hace viajes mientras que otros residentes tienen «casa en la costa y se van unos días».
Como relata, «la convivencia, las actividades compartidas y el cuidado mutuo forman parte del día a día de esta comunidad, donde cada jornada suma momentos de encuentro, compañía y sentido de pertenencia».
ALTERNATIVA A LA RESIDENCIA TRADICIONAL
Este modelo se dirige especialmente a quienes no quieren afrontar la vejez en su vivienda habitual ni en una residencia tradicional. «Hay personas a las que no les gusta la vida comunitaria y prefieren vivir en su casa, y eso es respetable», reconoce Tena, que contrapone esa opción a la de quienes prefieren «prepararse su propia residencia», como ocurre con este modelo, que cuenta con réplicas en Cataluña, País Vasco, Santander, Málaga o Rivas Vaciamadrid.
«En conclusión, mientras que la residencia tradicional se enfoca en la provisión de servicios asistenciales externos, el modelo de Entrecantos se configura como una comunidad autogestionada donde el socio mantiene el control total sobre su vida y su entorno, garantizando una vejez activa y acompañada», argumenta Tena.
Precisamente, una reciente investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) señala que el cohousing o modelo de vivienda colaborativa para adultos mayores protege la salud mental y cognitiva, además de combatir la soledad al ofrecer un apoyo social superior al de la vivienda tradicional. El estudio, publicado en ‘Frontiers in Public Health’, analiza por primera vez los beneficios de este modelo.
Entre las conclusiones del estudio, se destaca que la vida comunitaria intensifica tanto las emociones positivas como las negativas, como el estrés debido a los retos de la convivencia que, sin embargo, se interpreta como un «coste emocional saludable», derivado de tener una vida con propósito, participación y conexión social, según los autores.
CL23
