Cómo un proyecto para pequeños agricultores restaura el ambiente y genera medios de subsistencia
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NAIROBI – Mientras la agricultora Alice Onyango, de 52 años, camina por su finca en el condado de Siaya, en el suroeste de Kenia, se nota el orgullo que siente por sus árboles. Algunos se alzan imponentes, brindándole sombra, mientras que otros parecen listos para darle fruta para vender en el mercado.

Onyango lleva más de una década plantando árboles en su pequña propiedad y, gracias a un proyecto llamado «My Farm Trees (Los árboles de mi granja)», se dio cuenta de la importancia de su trabajo para el medio ambiente, además de ganar unos pocos chelines para complementar su sustento.

«Planto diferentes tipos de árboles en mi finca, la mayoría frutales como aguacates, naranjas, mangos y papayas, que puedo cosechar y vender en el mercado. También tengo algunos árboles que planto para madera e incluso leña», dijo Onyango a IPS.

“Llevo muchos años dedicándome a esto como medio de subsistencia, y no fue hasta hace poco que mi vecino me habló de My Farm Trees (MFT) y de cómo podría ayudarme a mejorar mi granja y, al mismo tiempo, obtener algunos ingresos”, añadió.

Mientras el mundo trabaja para encontrar soluciones duraderas que protejan los ecosistemas forestales, cada vez más escasos, y combatan el cambio climático, los pequeños agricultores de todo el mundo, y especialmente en África, ahora pueden participar y ser reconocidos en este esfuerzo gracias al proyecto de restauración ambiental MFT.

My Farm Trees es una plataforma digital desarrollada por la Alianza para la Biodiversidad Internacional y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) con el objetivo de restaurar el medioambiente animando a los pequeños agricultores a plantar árboles junto con sus actividades diarias.

De esta manera, las comunidades locales pueden promover la mitigación del cambio climático y, a la vez, mejorar sus vidas a través de esta iniciativa.

El proyecto, que se puso en marcha como proyecto piloto en Kenia y Camerún, ya ha apoyado la restauración de miles de hectáreas de tierras degradadas y ha capacitado a miembros de la comunidad.

Ahora se está expandiendo a nivel mundial, proporcionando a los pequeños agricultores herramientas y conocimientos esenciales para una restauración del paisaje eficaz y con base científica.

La plataforma funciona combinando el desarrollo de capacidades, el monitoreo, la verificación y la provisión de incentivos para empoderar a los pequeños agricultores y que estos emprendan proyectos de restauración basados ​​en árboles.

A cambio, los agricultores reciben beneficios a corto plazo (pagos digitales directos habilitados por la plataforma) y, eventualmente, los beneficios a largo plazo de los paisajes restaurados para mejorar la productividad agrícola, la regulación del agua y la resiliencia climática.

My Farm Trees se diseñó para ayudar con la restauración ambiental al alentar a los pequeños agricultores a plantar árboles. A cambio, obtienen beneficios financieros e incluso reconocimiento por su contribución a la mitigación del cambio climático”, dijo Fidel Chiriboga, líder de expansión del proyecto para uso, alianzas, colaboraciones, impacto y desarrollo.

Además de los incentivos financieros, los agricultores también aprenden la importancia de tener estos árboles (especialmente las especies autóctonas) en su entorno y cómo pueden contribuir a sus actividades agrícolas”, afirmó Chiriboga.

En Kenia, el proyecto se está implementando actualmente en los condados de Siaya, Laikipia y Turkana, considerados zonas con escasa cobertura arbórea.

Esta iniciativa comunitaria se alinea con la política de Kenia, que cuenta con una estrategia nacional de restauración de ecosistemas (2023-2032) que proporciona un marco claro para la recuperación de paisajes degradados, al tiempo que fortalece la resiliencia y los medios de vida de las comunidades.

La estrategia prioriza la plantación de árboles, junto con una mejor gobernanza y modelos económicos inclusivos que sitúan a las comunidades en el centro de los esfuerzos de restauración.

Siaya, por ejemplo, ocupa actualmente el puesto 44 de 47 condados, con una cobertura arbórea estimada de 5,26 %, en comparación con el promedio nacional de 12,13 %.

Según el comisionado del condado de Siaya, se espera que, de acuerdo con los objetivos nacionales, se planten al menos 14 millones de árboles al año durante la próxima década.

Los participantes cameruneses del proyecto My Farm Trees recibieron plantones para sembrar en sus fincas. Este proyecto digital busca mejorar tanto el ambiente como los medios de vida de los pequeños agricultores. Imagen: Marius Ekeu / MFT

En Camerún, My Farm Trees ha logrado atraer a miles de agricultores de entre 18 y 75 años. Entre ellos se incluyen agricultores de las regiones Oeste, Centro y Extremo Norte de Camerún.

Según Maruius Ekeu, director del proyecto en Camerún, se plantaron más de 145 000 plántulas de 60 especies de árboles (45 autóctonas de Camerún) para restaurar 1806 hectáreas de tierras degradadas. Las áreas restauradas pertenecen a 2527 agricultores (21 % mujeres), 315 bosques sagrados y 111 escuelas primarias.

Se pagaron un total de 145 000 dólares a través de la cuenta de dinero móvil vinculada a MFT para la compra de semillas y plántulas. Además, se transfirieron más de 150 000 dólares como incentivos económicos a los agricultores por la supervivencia de las plántulas plantadas en sus fincas.

“Los agricultores recibieron entre 22 y 200 dólares por el mantenimiento de los árboles, pero aún no hemos realizado una encuesta para saber qué hicieron con el dinero, aunque la mayoría parece preferir usarlo para ampliar sus plantaciones”, afirmó Ekeu.

“En promedio, los recolectores de semillas ganaban entre 100 y 3000 dólares, dependiendo del esfuerzo de recolección (por ejemplo, especie de árbol, cantidad y calidad de las semillas). Los administradores de viveros ganaban entre 200 y 22 000 dólares, dependiendo del número de plántulas producidas y su precio (que varía según la especie)”, dijo Ekeu.

La keniana Alice Onyango muestra la máquina de coser que compró con las ganancias del proyecto My Farm Trees. Imagen: Wilson Odhiambo / IPS

En cuanto a Onyango, usó parte de los 37 000 chelines kenianos (285,94 dólares) que recibió de MFT para pagar la matrícula escolar de sus hijos y el resto para comprar una máquina de coser.

“Como soy el sostén de mi familia, compré la máquina de coser para ganar un dinero extra remendando ropa cuando no vendo frutas ni madera”, dijo Onyango.

Dado que la mayoría de los agricultores que participan en este proyecto provienen de zonas rurales caracterizadas por una conectividad a internet deficiente y un acceso limitado a teléfonos inteligentes, la aplicación del proyecto se diseñó para que pueda utilizarse sin conexión.

“Los agricultores no necesitan estar conectados a internet para usar la aplicación, ya que les permite recopilar datos sin conexión, los cuales pueden compartir con nosotros posteriormente cuando tengan acceso a internet”, explicó Francis Oduor, gerente del proyecto en Kenia.

“También capacitamos y proporcionamos teléfonos inteligentes con la aplicación a algunos residentes locales (asistentes comunitarios), quienes pueden usarlos para ayudarnos a monitorear y dar seguimiento a los agricultores registrados que no cuentan con un teléfono inteligente. Un agricultor solo necesita un número de identificación y un número de teléfono registrado donde pueda recibir sus pagos”, agregó Oduor.

Oduor detalló que el dinero que recibieron los agricultores se ha utilizado para diversos fines, desde la expansión de las fincas y la compra de insumos agrícolas hasta el pago de la matrícula escolar, la construcción de viviendas e incluso el inicio de otros proyectos generadores de ingresos.

Si bien la plantación de árboles es el objetivo principal del proyecto, My Farm Trees hace hincapié en la plantación de árboles autóctonos, especialmente aquellos que están casi extintos en ciertas zonas. Los agricultores que plantan árboles autóctonos reciben más dinero que quienes plantan árboles exóticos.

Los árboles frutales también generan mayores ingresos para los agricultores que los plantados para la producción de madera.

Además, los agricultores que cultivan árboles en zonas propensas a la sequía, como Turkana y Laikipia, reciben una mayor compensación que quienes los cultivan en zonas con precipitaciones adecuadas, como Siaya.

El proyecto, valorado en dos millones de dólares, fue financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) e implementado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“El proyecto My Farm Trees es un excelente ejemplo de la estrategia de alto riesgo y alta recompensa del FMAM, en la que una financiación inicial de dos millones de dólares impulsa las inversiones y contribuciones de muchos otros socios. El objetivo final es ampliar la nueva tecnología y el enfoque a otros países y lograr una financiación sostenible mediante el micromecenazgo”, dijo Ulrich Apel, especialista ambiental sénior del FMAM.

“El papel del FMAM como mecanismo financiero para el medio ambiente global es proporcionar financiación catalizadora para proyectos innovadores que ponen a prueba tecnologías y soluciones de vanguardia para lograr resultados ambientales positivos”, añadió Apel.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) actúa como organismo ejecutor del GEF, la sigla en inglés por la que también se conoce al fondo, para el proyecto MFT. Diseña el proyecto en su conjunto y supervisa su ejecución y coordinación, trabajando con el socio principal de ejecución, la Alianza para la Biodiversidad Internacional y el CIAT, gobiernos, agricultores y otros socios.

“El proyecto ha sido un rotundo éxito, y la UICN y sus socios están trabajando actualmente en el desarrollo de nuevos proyectos basados ​​en este enfoque para apoyar los objetivos mundiales y nacionales en materia de conservación de la biodiversidad, clima, seguridad alimentaria y otros”, declaró Joshua Schneck, gerente de la Cartera de Iniciativas Globales de la UICN.

Según Shem Kuyah, profesor titular del departamento de Botánica de la Universidad de Agricultura y Tecnología Jomo Kenyatta y uno de los principales investigadores de Kenia en agroforestería, esta disciplina ha recibido mucha atención a nivel mundial, especialmente en África, debido a sus múltiples beneficios que ayudan a abordar los desafíos actuales del cambio climático, el uso de la tierra y los medios de subsistencia.

Kuyah afirmó que la agroforestería ofrece beneficios tanto protectores como productivos, lo que permite a los usuarios y practicantes de la tierra afrontar los desafíos ambientales sin sacrificar sus medios de subsistencia.

Actualmente, los desafíos del cambio climático, el cambio en el uso de la tierra y la transformación de los medios de subsistencia requieren estrategias multifuncionales, lo que hace que la agroforestería sea fundamental.

El especialista elogió a My Farm Trees, afirmando que tanto los incentivos como la capacitación ayudan a mitigar el largo período de espera necesario para obtener los beneficios de la agroforestería, así como a maximizar dichos beneficios y reducir las desventajas al plantar y gestionar el árbol adecuado en el lugar adecuado y para el propósito adecuado.

“La mejor manera de implementar la agroforestería es contextualizar la práctica a las condiciones locales, brindar apoyo (por ejemplo, incentivos) y capacitación a los agricultores, y desarrollar la cadena de valor agroforestal”, dijo Kuyah.

Añadió que «en cuanto a la contextualización de la agroforestería, trabajaría con los agricultores para identificar sus necesidades y cocrear opciones que sean relevantes a nivel local».

«El apoyo puede ayudar a absorber parte del costo, mientras que la capacitación puede centrarse en ayudar a los agricultores a integrar la agroforestería con otras actividades agrícolas que brindan beneficios a corto plazo”, concluyó.

T: MLM / ED: EG

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