Más allá de la cafeína: Descubren cómo el café ayuda a frenar el envejecimiento y proteger de enfermedades crónicas

Más allá de la cafeína: Descubren cómo el café ayuda a frenar el envejecimiento y proteger de enfermedades crónicas
Compartir esto:

   MADRID, 17 May. Agencias –

   Una nueva investigación de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas (VMBS) de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos) ha descubierto la vía biológica clave que podría explicar cómo el café ayuda a proteger contra el envejecimiento y las enfermedades crónicas.

   El estudio, publicado en la revista ‘Nutrients’, sugiere que los compuestos del café pueden funcionar, en parte, activando un receptor en el cuerpo conocido como NR4A1, una proteína cada vez más reconocida por su papel en el envejecimiento, la respuesta al estrés y las enfermedades. Estos hallazgos proporcionan una de las primeras conexiones directas entre el café y este receptor, ofreciendo una posible explicación de los numerosos efectos beneficiosos de esta bebida para la salud.

   “El café posee propiedades beneficiosas para la salud ampliamente reconocidas –apunta el doctor Stephen Safe, titular de la Cátedra Sid Kyle de Toxicología Veterinaria–. Lo que hemos demostrado es que algunos de esos efectos podrían estar relacionados con la interacción de los compuestos del café con este receptor, el cual participa en la protección del organismo contra el daño inducido por el estrés”.

    El NR4A1 pertenece a una familia de receptores nucleares que ayudan a regular la actividad genética en respuesta al estrés y al daño en el organismo. “Si dañas casi cualquier tejido, el receptor NR4A1 responde para mitigar ese daño. Si eliminas ese receptor, el daño es mayor”, explica.

   Las investigaciones han demostrado que la proteína NR4A1 interviene en una amplia gama de procesos biológicos, como la inflamación, el metabolismo y la reparación de tejidos, todos ellos estrechamente relacionados con enfermedades asociadas al envejecimiento, como el cáncer, la neurodegeneración y los trastornos metabólicos.

   Aunque el café se ha asociado durante mucho tiempo con un menor riesgo de padecer afecciones como Alzheimer, Parkinson y las enfermedades metabólicas, la mayoría de los estudios han sido observacionales, lo que ha dejado a los científicos buscando una explicación biológica clara. Por ello, el equipo de Safe planteó la hipótesis de que algunos de los beneficios del café podrían estar relacionados con la proteína NR4A1.

   El estudio se llevó a cabo en colaboración con investigadores de toda la Universidad Texas A&M, incluidos el Dr. Robert Chapkin, el Dr. Roger Norton, el Dr. James Cai y la Dra. Shoshana Eitan, cuyo trabajo ayudó a demostrar los efectos protectores del café en modelos neurológicos.

   En su estudio, los investigadores descubrieron que múltiples compuestos del café, en particular los compuestos polihidroxilados y polifenólicos como el ácido cafeico, se unen al receptor e influyen en su actividad. “Lo que decimos es que al menos parte de los beneficios para la salud del café pueden provenir de la unión y activación de este receptor”, explica Safe.

   El equipo también descubrió que estos compuestos podían influir en el comportamiento celular de maneras que concuerdan con la protección contra enfermedades, incluyendo la reducción del daño celular y la ralentización del crecimiento de las células cancerosas en modelos de laboratorio.

   Cuando se eliminó el NR4A1 de las células, esos efectos protectores desaparecieron, lo que respalda aún más el papel del receptor en la mediación del impacto del café.

NO ES SOLO CAFEÍNA

   Si bien la cafeína es el principal componente individual del café, el estudio sugiere que puede que no sea el principal responsable de estos efectos en la salud. En cambio, una serie de compuestos naturales, muchos de los cuales también se encuentran en frutas y verduras, parecen desempeñar un papel más importante.

   “La cafeína se une al receptor, pero no tiene mucho efecto en nuestros modelos –subraya Safe–. Los compuestos polihidroxilados y polifenólicos son mucho más activos”. Esto podría ayudar a explicar por qué tanto el café normal como el descafeinado se han asociado con beneficios similares para la salud en estudios con grandes poblaciones.

   A pesar de los hallazgos, Safe hace hincapié en que es probable que los efectos del café no se limiten a una sola vía. “Hay muchos receptores y muchos mecanismos involucrados –apunta–. Lo que estamos demostrando es que esta podría ser una de las vías importantes”.

   El estudio es principalmente mecanicista, lo que significa que se centra en cómo funcionan los procesos biológicos en lugar de probar una relación directa de causa y efecto en los seres humanos. “Aún queda mucho trabajo por hacer –advierte–. Hemos establecido la conexión, pero necesitamos comprender mejor la importancia de esa conexión”.

   Estos hallazgos se suman a un creciente conjunto de pruebas que sugieren que la dieta, en particular los compuestos de origen vegetal, desempeña un papel fundamental en la regulación del envejecimiento y los procesos de enfermedad.

   Dado que el receptor NR4A1 está implicado en diversas afecciones, esta investigación también podría aportar información valiosa para el desarrollo de nuevas terapias. El equipo de Safe ya está explorando compuestos sintéticos que actúan sobre el receptor con mayor eficacia que los compuestos naturales presentes en la dieta, con el objetivo de desarrollar tratamientos para el cáncer y otras enfermedades.

   Al mismo tiempo, el trabajo refuerza los beneficios potenciales de las elecciones alimentarias cotidianas. “El café es una mezcla muy compleja de compuestos –recuerda–. Es una combinación muy potente”.

   Por el momento, la investigación no modifica las recomendaciones actuales sobre el consumo de café, y las respuestas individuales pueden variar. Sin embargo, ofrece algo que los investigadores llevaban mucho tiempo echando en falta: una comprensión más clara de por qué el café parece favorecer la salud a largo plazo.

CL11