Miocardiopatía hipertrófica: el nuevo método que mejora la predicción del riesgo en una enfermedad cardíaca silenciosa

MADRID, 14 May. Agencias –
Muchas personas conviven durante años con problemas cardíacos sin saberlo. Algunas enfermedades del corazón apenas presentan síntomas hasta que ocurre una complicación grave, algo que preocupa especialmente a los especialistas por su impacto en personas aparentemente sanas y activas.
Es lo que puede ocurrir con la miocardiopatía hipertrófica, cuyo diagnóstico puede llegar de forma inesperada, en una revisión rutinaria o tras un susto que nadie veía venir.
QUÉ ES LA MIOCARDIOPATÍA HIPERTRÓFICA Y POR QUÉ PREOCUPA
La miocardiopatía hipertrófica se produce cuando el músculo cardíaco aumenta de tamaño y grosor, lo que puede obstruir la salida del ventrículo izquierdo y provocar síntomas de insuficiencia cardíaca, además de arritmias cardíacas rápidas y potencialmente mortales. Es una enfermedad hereditaria frecuente, y muchas personas que la padecen son asintomáticas, lo que subraya la necesidad de una mejor predicción del riesgo.
Un estudio de la Universidad de Virginia (Estados Unidos) financiado por los NIH incorpora nuevas medidas para predecir mejor la miocardiopatía hipertrófica (MCH), una afección cardíaca con una prevalencia de 1 de cada 500 personas y una causa frecuente de muerte súbita cardíaca. En concreto, los resultados demuestran que la incorporación de datos prospectivos, como el historial clínico, las imágenes y los biomarcadores sanguíneos, en la evaluación del riesgo puede mejorar la predicción de eventos cardíacos adversos en personas con MCH.
El amplio estudio internacional, denominado Registro de Cardiomiopatía Hipertrófica, fue financiado inicialmente por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) de los NIH. Los resultados se recogen en ‘JAMA‘.
«Las directrices actuales para la predicción del riesgo de miocardiopatía hipertrófica son imperfectas, ya que solo predicen la muerte súbita cardíaca y no la insuficiencia cardíaca ni otros eventos adversos cardíacos, tanto fatales como no fatales», asegura el doctor Christopher Kramer, investigador principal del estudio y cardiólogo del Centro Cardiovascular del Sistema de Salud de la Universidad de Virginia.
«Este estudio representa un avance importante, ya que aporta evidencia de que la incorporación de estos métodos de evaluación adicionales permite predecir mejor el riesgo de resultados adversos», añade.
Los investigadores de este estudio quisieron comprobar si la integración de nuevos métodos de evaluación (como un cuestionario de historial médico, análisis de sangre para biomarcadores y genotipado, y resonancia magnética cardíaca con contraste) podría predecir con mayor precisión eventos adversos como la muerte súbita cardíaca, la insuficiencia cardíaca, las arritmias no mortales y la necesidad de implantación de dispositivos o trasplante cardíaco.
El estudio incluyó a cerca de 2.700 pacientes con miocardiopatía hipertrófica (MCH) en Norteamérica y Europa, en 44 centros especializados en MCH e imagenología cardíaca. Los investigadores recopilaron el historial médico, análisis de sangre e imágenes cardíacas, y realizaron un seguimiento de los participantes durante un promedio de siete años.
QUÉ PUEDE CAMBIAR EN EL MANEJO DE LOS PACIENTES
Mediante este trabajo, determinaron que varios predictores, como la cicatrización, el peso y la función del músculo cardíaco observados mediante imagenología; antecedentes de insuficiencia cardíaca; y niveles elevados de un biomarcador sanguíneo (NTproBNP), se asociaron con eventos cardíacos fatales y no fatales.
Los resultados de muerte súbita cardíaca se predijeron determinando la estructura y la función del ventrículo izquierdo mediante resonancia magnética cardíaca y análisis de biomarcadores sanguíneos. En resumen, demostraron que la integración de estos métodos de estudio en la evaluación de riesgos proporcionó predicciones más completas y precisas de eventos adversos.
«Este estudio aporta pruebas sólidas para incorporar la resonancia magnética cardíaca y los biomarcadores sanguíneos en la predicción de riesgos para personas con miocardiopatía hipertrófica», declaran los autores. «Esta afección tiene una morbilidad y mortalidad significativas, y los avances en la predicción de riesgos como este tienen el potencial de cambiar el manejo de la enfermedad y mejorar los resultados para los pacientes», añaden.
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