Hallazgo único en Ariño (Teruel): Bivalvos fósiles con nácar iridiscente de 110 millones de años

TERUEL 11 May. (Agencias) –
Un equipo internacional de investigadores ha identificado en Ariño (Teruel) cuatro nuevos tipos de bivalvos fósiles con un estado de conservación excepcional, entre los que destacan ejemplares que todavía conservan restos de nácar y su brillo iridiscente original, un rasgo extremadamente raro en el registro fósil.
El estudio, publicado en la revista científica ‘Cretaceous Research’, ha sido desarrollado por especialistas de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, el Museo Geominero del Instituto Geológico y Minero de España (CSIC) y el Dinosaur Isle Museum de Reino Unido.
Los fósiles fueron recuperados en la mina de carbón a cielo abierto Santa María de Ariño, un yacimiento de relevancia internacional que desde 2010 excava el equipo de la Fundación Dinópolis y que ya había proporcionado abundantes restos de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y piezas de ámbar con bioinclusiones.
Los investigadores han identificado las especies Margaritifera araujensis, ‘Unio’ escuchana y Protopotomida ariniensis, pertenecientes al grupo de los Unionida, bivalvos propios de agua dulce que habitaron la zona hace aproximadamente 110 millones de años, durante el Albiense, en el Cretácico Inferior.
Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es el extraordinario nivel de conservación de las conchas, que mantienen su estructura original de aragonito. Algunos ejemplares incluso conservan el característico brillo nacarado, algo muy poco habitual en fósiles de esta antigüedad.
Las nuevas especies han sido bautizadas con referencias tanto científicas como territoriales. ‘Margaritifera araujensis’ rinde homenaje al malacólogo Rafael Araujo, investigador y conservador especializado en náyades del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Por su parte, ‘Unio’ escuchana hace referencia a la Formación Escucha y ‘Protopotomida ariniensis’ toma el nombre de la localidad turolense de Ariño.
UN ECOSISTEMA DE HUMEDALES COSTEROS
El estudio también ha permitido reconstruir parte del ecosistema en el que vivieron estos moluscos. Los científicos encontraron los bivalvos asociados a otros organismos propios de ambientes salobres, como corbúlidos y determinados gasterópodos ornamentados.
Esta asociación sugiere que los humedales costeros donde habitaban sufrían inundaciones ocasionales de agua marina, lo que generaba un entorno cambiante entre agua dulce y salada.
Según los investigadores, la ubicación geográfica de Ariño durante el Cretácico pudo convertir la zona en una especie de «refugio» para numerosas especies de agua dulce cuando aumentaba el nivel del mar. Ese aislamiento habría favorecido la aparición de diferencias evolutivas respecto a otras faunas europeas de la época.
El trabajo ha sido liderado por la investigadora Graciela Delvene, del Museo Geominero del Instituto Geológico y Minero de España (CSIC), y cuenta también con la participación de Martin Munt, del Dinosaur Isle Museum de la Isla de Wight (Reino Unido), además de Eduardo Espílez y Luis Mampel, investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.
ARIÑO, REFERENTE PALEONTOLÓGICO INTERNACIONAL
La mina Santa María de Ariño se ha consolidado en los últimos años como uno de los enclaves paleontológicos más importantes de Europa gracias a la abundancia y diversidad de fósiles hallados en sus estratos.
Además de dinosaurios y otros vertebrados, el yacimiento ha permitido documentar ecosistemas completos del Cretácico Inferior, incluyendo restos vegetales, insectos atrapados en ámbar y fauna acuática.
La investigación forma parte de varios proyectos científicos financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Gobierno de Aragón y fondos europeos FEDER.
Los autores destacan que este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la evolución de los ecosistemas de agua dulce durante el Cretácico y demuestra el enorme potencial científico que continúa ofreciendo el yacimiento turolense de Ariño más de una década después del inicio de las excavaciones paleontológicas.
CL11
