28 abril 2026

Ni más fibra ni más agua: el error común al tratar el estreñimiento infantil

Ni más fibra ni más agua: el error común al tratar el estreñimiento infantil
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MADRID, 28 Abr. –

   El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos. Puede afectar hasta a uno de cada siete niños y representa un motivo habitual de consulta pediátrica, especialmente en etapas clave como el inicio de la alimentación sólida, o en el aprendizaje del control de esfínteres.

   Pero uno de los mensajes más relevantes que trasladan los expertos es que no basta con aumentar la fibra o la hidratación: cuando el problema se cronifica, el abordaje debe ir más allá de la dieta e incluir tratamiento farmacológico, educación familiar, y cambios en los hábitos intestinales.

   Además, la evidencia actual desmonta algunas creencias extendidas -como el uso de probióticos o el exceso de fibra- y pone el foco en un enfoque escalonado, donde laxantes como el ‘polietilenglicol’, junto con intervenciones conductuales, son la base del tratamiento en muchos casos.

LAS SEÑALES DE QUE ALGO NO VA BIEN

   «En Pediatría, el estreñimiento funcional se diagnostica sobre todo por la historia clínica, con criterios de Roma IV (clínico), y suele aparecer en etapas como el control de esfínteres o el inicio escolar. El tratamiento se basa en educación, en hábitos intestinales y, cuando hace falta, en laxantes osmóticos como el ‘polietilenglicol’, que es la primera opción», agrega esta experta.

   Así nos lo asegura en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la portavoz de la Asociación Española de Pediatría Anna Gatell Carbó, del Centro de Atención Primaria Sant Joan de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) quien detalla que a la hora de realizar el diagnóstico se emplear los siguientes criterios, basados en los criterios Roma IV, que no requieren pruebas adicionales en ausencia de signos de alarma.

   Dice que para niños mayores de 4 años, se requieren al menos dos de los siguientes criterios durante al menos un mes:

   ·Dos o menos deposiciones por semana en el inodoro.

   ·Historia de deposiciones dolorosas o duras.

   ·Historia de retención fecal (posturas retentivas o retención voluntaria excesiva).

   ·Historia de heces de gran diámetro que pueden obstruir el inodoro.

   ·Presencia de masa fecal en el recto.

   ·Uno o más episodios de incontinencia fecal por semana.

   «Para lactantes y niños pequeños (menores de 4 años), los criterios se modifican excluyendo la referencia a la incontinencia, o a las heces de gran diámetro hasta que el niño controle esfínteres. En la anamnesis y exploración pesan mucho la consistencia de las heces, el dolor al defecar, la retención voluntaria, la presencia de encopresis (emisión involuntaria de heces), y los signos de alarma, como debut muy precoz, retraso del crecimiento, vómitos, distensión importante, retraso en la expulsión del meconio, o mala respuesta al tratamiento», relata la doctora Gatell.

QUÉ ES LO QUE DEBE HACERSE

   Con todo ello, y ante un diagnóstico, tal y como hemos comentado, el tratamiento debe consistir en educación, en hábitos intestinales y, cuando hace falta, en el empleo de laxantes. «Las medidas dietéticas ayudan, pero no suelen ser suficientes por sí solas si ya existe estreñimiento funcional mantenido. Lo más sensato es asegurar una dieta normal para la edad, con fibra suficiente, frutas, verduras, legumbres, y cereales integrales, y evitar que la dieta quede dominada por lácteos y por alimentos pobres en residuo», insiste.

   De hecho, hace hincapié esta pediatra catalana en que la recomendación práctica «no es dar muchísima fibra de forma indiscriminada», sino el ajustar la ingesta a la edad y al patrón dietético del niño, fundametalmente, según precisa, porque «la evidencia para suplementos de fibra es limitada y heterogénea».

    Habla también de la hidratación adecuada, subrayando que aumentar líquidos sólo tiene sentido si el niño estaba tomando poco. «No sustituye al laxante cuando ya hay impactación o retención mantenida», advierte la portavoz de la AEP. Con todo ello, mantiene que las recomendaciones dietéticas basadas en evidencia son las siguientes:

   1. Lactantes menores de 6 meses: Los zumos con sorbitol (ciruela, manzana, pera) pueden aumentar la frecuencia y el contenido de agua de las heces.

   2. Ingesta diaria de líquidos recomendada (sin necesidad de excederla):

   o1-3 años: 4 tazas/día

   o4-8 años: 5 tazas/día

   oMayores de 8 años: 7-8 tazas/día

   3. Fibra: Se obtiene adecuadamente con 5 porciones de frutas y verduras al día. (Alimentos multicomponentes y frutas (especialmente ciruelas) muestran evidencia emergente de eficacia).

   4. Dieta de exclusión de leche de vaca: Sólo en subpoblación con estreñimiento como posible manifestación de alergia a proteínas de leche de vaca.

   5. Los probióticos no han demostrado beneficio en el tratamiento del estreñimiento.

   A su vez, destaca esta pediatra que el tratamiento farmacológico debe iniciarse cuando haya criterios clínicos de estreñimiento funcional con repercusión, cuando existe impactación fecal, cuando las medidas higiénico-dietéticas no bastan, o cuando el cuadro lleva semanas o meses y el niño defeca con dolor o retiene por miedo.

   «La educación a la familia y al niño, la desmitificación del problema y el entrenamiento intestinal, con sentarse en el inodoro tras las comidas, son intervenciones muy útiles y forman parte del tratamiento estándar. El registro de deposiciones, el refuerzo positivo, y corregir el miedo al dolor ayudan mucho a romper el círculo vicioso de retención-dureza-dolor-retención», añade.

   Asimismo, mantiene que la terapia conductual puede ser útil cuando hay problemas de conducta o barreras en la adherencia, pero no reemplaza al tratamiento médico, y la evidencia no la convierte en una solución universal. «La biorretroalimentación ha mostrado utilidad en algunos niños con trastornos de la defecación, pero no se recomienda de forma rutinaria para todo estreñimiento funcional en primaria», concluye Anna Gatell Carbó, del Centro de Atención Primaria Sant Joan de Vilanova i la Geltrú.

CL11