16 abril 2026
Asentamientos informales afrontan fenómenos climáticos extremos en islas del Pacífico
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SÍDNEY – Un ciclo creciente de pobreza y fenómenos meteorológicos extremos amenaza a muchas ciudades y pueblos de las islas del Pacífico, especialmente a aquellos situados en zonas costera.

Los centros urbanos de la región crecieron a un ritmo sin precedentes en este siglo, lo que puso rápidamente bajo presión los recursos nacionales destinados a la planificación urbana.

Sin embargo, los gobiernos están logrando avances para mejorar la vida de las personas en los asentamientos informales que dominan la expansión urbana en algunas de las ciudades más grandes de la región.

“La amenaza ya es grave y está aumentando”, dijo Pasha Carruthers, asesor de pérdidas y daños por cambio climático en la organización regional de desarrollo Comunidad del Pacífico.

“Para muchos hogares, las inundaciones recurrentes, las temperaturas extremas y los daños a la infraestructura los están empujando a ciclos de pérdidas y daños en los que la recuperación es incompleta y la vulnerabilidad se profundiza con el tiempo. Sin intervenciones específicas, el cambio climático erosionará cada vez más los avances en desarrollo humano y hará que la pobreza urbana sea más persistente”, añadió a IPS.

En la actualidad, 80 % de la población mundial vive en pueblos y ciudades, según las Naciones Unidas. En comparación, alrededor de 30 % de los habitantes de las islas del Pacífico vive en zonas urbanas.

Sin embargo, en general, la tasa de crecimiento urbano en la región supera ampliamente el promedio mundial.

Los centros urbanos crecen a un ritmo de 4,5 % anual en las Islas Salomón, 4,1 % en Papúa Nueva Guinea y 2,4 % en Vanuatu, muy por encima del promedio global de 1,4 %, según datos del Banco Mundial.

Las largas historias de los pueblos del Pacífico, especialmente en Melanesia -la región suroccidental del Pacífico, al noreste de Australia-, fueron predominantemente rurales y el flujo de personas, en particular de las generaciones más jóvenes, hacia los centros urbanos estuvo impulsado por los objetivos de modernización de los gobiernos posteriores a la independencia en el siglo XX.

Estas ciudades ofrecen la promesa de empleo, ingresos monetarios, acceso a hospitales y educación superior, además de estilos de vida más dinámicos.

Sin embargo, durante décadas, las naciones insulares en desarrollo enfrentaron presupuestos, recursos y experiencia limitados para invertir en planificación urbana.

La falta de vivienda asequible, el alto costo de la construcción y la escasez de tierras tituladas y con servicios contribuyeron al crecimiento orgánico de asentamientos informales no planificados. Para las personas de bajos ingresos, representan la única opción viable de alojamiento.

Pero, al mismo tiempo, los residentes enfrentan una débil seguridad de tenencia sobre la tierra en la que viven y, en algunos casos, ocupaciones ilegales de terrenos estatales o de propiedad consuetudinaria, además de la ausencia de servicios como electricidad, agua, saneamiento y gestión de residuos.

Entre 2010 y 2020, se construyeron más de 23 000 nuevas edificaciones en asentamientos informales, frente a 6500 en zonas residenciales formales en Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea (PNG), donde se estima que la mitad de la población vive en asentamientos, según el Instituto Nacional de Investigación del país.

En las vecinas Islas Salomón, la ciudad de Honiara crece a un ritmo de 6-8 % anual, mientras que los asentamientos, que se expanden a una tasa de 12 %, albergan alrededor de 40 % de su población, según la Universidad Nacional de Australia.

El asentamiento Eight Mile, una extensa comunidad informal de unas 25 000 personas, está situado en la periferia nororiental de Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea. Imagen: Catherine Wilson / IPS

Ahora, muchos de estos asentamientos, ubicados en terrenos marginales propensos a desastres, están en la primera línea del impacto climático urbano.

Durante este siglo en el Pacífico suroccidental, “el número total de ciclones tropicales puede disminuir, pero con un aumento en la intensidad media y en los impactos debido a lluvias más intensas y mayor inundación costera por el aumento del nivel del mar”, según la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (Csiro, en inglés).

La destrucción que pueden causar en ciudades costeras quedó en evidencia cuando dos ciclones de categoría 4, Judy y Kevin, azotaron la capital de Vanuatu, Port Vila, hace tres años. Dejaron un rastro de destrucción con daños en carreteras, edificios e infraestructura, pérdida de huertas periurbanas y aumento de la pobreza en los asentamientos de la ciudad.

En Freswota, un asentamiento de unas 12 000 personas en las afueras de Port Vila, las viviendas más precarias colapsaron, otras perdieron techos y paredes, muchas sufrieron inundaciones severas y hubo pérdida de ingresos locales, además de una mayor escasez de agua limpia.

“Las personas más vulnerables en los asentamientos cuando hay un ciclón son los ancianos, quienes tienen problemas de salud o condiciones médicas y quienes no tienen familiares aquí que los apoyen”, relató en su momento el jefe comunitario Ken Hivo.

Casi dos años después, la comunidad de Freswota volvió a ser devastada. Mientras los residentes soportaban lluvias extremas durante la temporada húmeda, un terremoto de magnitud 7,3 sacudió las cercanías de Port Vila, una ciudad de unos 64 000 habitantes, en diciembre de 2024.

Hubo víctimas fatales y heridos, mientras que viviendas, escuelas, hospitales y carreteras sufrieron colapsos y daños. El costo de los daños a la infraestructura del país se estimó en 200 millones de dólares.

En los últimos dos años, “hemos experimentado muchas inundaciones y lluvias”, comentó Cathy Hivo a IPS, esposa de Ken. “Pero cuando tuvimos muchas lluvias, también ocurrió el terremoto. Casas y edificios resultaron dañados, los negocios tuvieron que cerrar y muchas personas se vieron afectadas. Muchas perdieron sus medios de vida”, añadió.

Incluso hoy, “todavía estamos traumatizados. Todavía estamos tratando de reconstruirnos. Todavía intentamos volver a nuestra vida normal”, continuó.

La mejora de Freswota como comunidad resiliente al clima es clave para que el país alcance el 11 Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), que promueve ciudades resilientes, seguras y sostenibles para 2030.

“Una de las medidas más urgentes es que los gobiernos reconozcan formalmente los asentamientos informales dentro de la planificación urbana, la adaptación climática y los sistemas de gestión del riesgo de desastres”, dijo Carruthers a IPS, como los sistemas de alerta temprana y las redes básicas de servicios.

Y “los mapeos de riesgo liderados por la comunidad, las vías de seguridad de tenencia y los procesos de planificación inclusivos son esenciales para que los residentes sean socios en las soluciones”, agregó.

También está surgiendo una voluntad política significativa para lograr un desarrollo urbano sólido en varios países de las islas del Pacífico.

El gobierno de Vanuatu, por ejemplo, comenzó a implementar el Proyecto de Asentamientos Asequibles y Resilientes de Vanuatu, para mejorar la gestión de la tierra y las condiciones de vida en 23 asentamientos de Port Vila, con mejoras como drenaje, carreteras, agua, saneamiento y servicios de residuos.

Otro aspecto clave para la resiliencia climática a largo plazo es la reforma de las políticas de tenencia de la tierra para aumentar la vivienda asequible. Esto implica conciliar los derechos de propiedad con la necesidad de expandir las áreas urbanas residenciales y la infraestructura asociada.

Se necesita “más tierra con servicios mediante alianzas con propietarios consuetudinarios, inversión en vivienda social resiliente al clima y apoyo a mejoras progresivas de viviendas que reflejen cómo los hogares de bajos ingresos construyen con el tiempo”, sostuvo Carruthers.

Papúa Nueva Guinea también impulsa reformas con una iniciativa conjunta entre la autoridad municipal de Port Moresby y la Corporación Nacional de Vivienda para comenzar la transición de asentamientos informales a suburbios formales con infraestructura equitativa y servicios básicos.

En abril de 2025, se lanzó el proyecto “De asentamiento a suburbio” en Eight Mile Settlement, una vasta comunidad de unas 25 000 personas en las afueras nororientales de la capital. “Los asentamientos no planificados han estado con nosotros demasiado tiempo y esta etapa debe terminar. Nuestra gente merece un mejor nivel de vida y una buena calidad de vida”, dijo Powes Parkop, gobernador del Distrito Capital Nacional (Port Moresby).

T: GM / ED: EG

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