Agricultores de Uganda buscan paralizar un oleoducto calefactado en un juicio internacional

NYAMTAI, Uganda – Activistas medioambientales y grupos de agricultores opuestos a la construcción del Oleoducto de Crudo de África Oriental (Eacop, en inglés), el tendido calefactado más largo del mundo, hacen un ultimo esfuerzo para paralizar su construcción, mediante una demanda en Londres, pese a que el proyecto ya está avanzado en 78 %.
Los grupos han contratado los servicios de la firma londinense Leigh Day, uno de los principales bufetes del Reino Unido especializado en litigios medioambientales y de interés público, que en el pasado ha ganado casos de indemnización históricos para comunidades del norte de Kenia afectadas por municiones militares británicas sin detonar, entre otros casos.
Dado que la construcción del oleoducto está, según se afirma, casi a 20 % de su finalización, los grupos creen que su demanda tiene buenas posibilidades de éxito, ya que Eacop es propiedad de una empresa registrada en el Registro Mercantil de Londres como Eacop Ltd.
Esto a pesar de que el controvertido oleoducto de 1443 kilómetros es propiedad mayoritaria del grupo energético francés TotalEnergies, con una participación de 62 %.
Como oleoducto calefactado, la infraestructura tiene a lo largo de su trayecto calentadores para elevar la temperatura del crudo mientras se transporta y así reducir su viscosidad y facilitar su flujo. El de Eacop proyecta mantener la temperatura del crudo a 50 grados centígrados, lo que le ha convertido el más destacado del mundo en su tipo.
El tendido está destinado a transportar crudo desde los yacimientos petrolíferos del oeste de Uganda hasta el puerto de Tanga, en Tanzania, y el proyecto ya ha sobrevivido a varias demandas presentadas en la región y en Francia.
Pese a la retirada de varios posibles financiadores, el proyecto parece que estará finalizado en el ultimo trimestre de este año y sus primeras exportaciones de petróleo están previstas para octubre de 2026.
Otros propietarios del oleoducto son los gobiernos de Uganda y Tanzania a través de la Uganda National Oil Company (Unoc, con 15 %) y la Tanzania Petroleum Development Corporation (TPDC con otro 15 %), y la multinacional china China National Offshore Oil Corporation (Cnooc, con 8 %).
Los demandantes, entre los que se incluyen personas afectadas por el proyecto (PAP) de toda Uganda, cuentan con el apoyo del grupo de la iniciativa mundial Avaaz, que en febrero inició una campaña de recaudación de fondos para ayudar a sufragar los costes del juicio en Londres, antes de su inicio previsto en mayo.
Afirman que el oleoducto violará derechos protegidos por la Constitución de Uganda, que otorga a todos los ciudadanos el derecho a un medioambiente limpio y saludable.
Los agricultores locales alegan que la construcción y el funcionamiento del oleoducto tendrán un impacto significativo en las temperaturas globales, con graves consecuencias tanto a nivel mundial como en Uganda.
Además, plantean que el oleoducto incumple las propias obligaciones legales de Eacop Ltd, en virtud de la Ley Nacional de Medio Ambiente y la Ley Nacional de Cambio Climático de Uganda.
El tendido serpenteará por Uganda y Tanzania, atravesando algunos de los «ecosistemas más maravillosos» del planeta, dividiendo santuarios de elefantes, bosques protegidos y más de 200 ríos.
Además, esta gigantesca infraestructura, que es también el oleoducto de crudo más largo de África, generará casi 400 millones de toneladas de emisiones a lo largo de su vida útil y tendrá un impacto importante en el cambio climático, afirman.
Sostienen, también, que las emisiones liberadas por el petróleo transportado por el oleoducto contribuirán «de manera significativa» al calentamiento global y temen el impacto que esto tendrá sobre ellos y sus medios de vida, así como sobre el medioambiente y la salud de los ugandeses.
Se prevé que el Eacop genere más de 372 millones de toneladas de CO2, o emisiones de gases de efecto invernadero, lo que supone más de 58 veces las emisiones anuales totales de Uganda en la actualidad, según sostienen los demandantes.
Uganda se ve especialmente afectada por el cambio climático, ya que ha sufrido «inundaciones sin precedentes, sequías devastadoras y frecuentes y patrones de precipitaciones erráticos», según un informe enviado por el gobierno ugandés a ONU Cambio Climático, y esta situación no hará más que agravarse a medida que la crisis climática se agrave.
«Este caso forma parte de un número creciente de demandas judiciales que pretenden que las empresas energéticas y los proveedores de infraestructuras a nivel mundial rindan cuentas por las emisiones resultantes de su extracción de combustibles fósiles», afirmó bufete el Leigh Day en un comunicado.
Joe Snape, abogado que representa al bufete londinense en el caso dijo, por su parte, que «nuestros clientes creen que el oleoducto Eacop causará un daño enorme al clima global, así como graves daños a su entorno local».
«El Eacop provocará que se queme una enorme cantidad de petróleo en un mundo en el que la ONU ha confirmado que ya hay muchos más combustibles fósiles programados para su extracción de los que se necesitan para cumplir los objetivos del Acuerdo de París», sobre cambio climático, añadió.
El hecho de que el oleoducto sea operado y financiado por una empresa registrada en el Reino Unido pone de relieve el papel que suelen desempeñar las empresas británicas en los proyectos de extracción de combustibles fósiles en el Sur global, criticó.
Snape añadió además que «nuestros clientes ya viven en primera línea de la crisis climática y sostienen que este oleoducto no hará más que agravar el impacto que ellos, y otras comunidades vulnerables de todo el mundo, sufren en sus vidas y medios de subsistencia».
«Piden que se detenga la construcción y el funcionamiento del oleoducto para poner fin a este impacto perjudicial sobre el clima en Uganda y en otras partes del mundo», remarcó.
Alrededor de un tercio del oleoducto, unos 460 kilómetros, discurrirá por la cuenca del lago Victoria, el mayor lago de África, por lo que los ecologistas locales advierten de que un derrame o una fuga podrían tener efectos catastróficos para el espacio lacustre, que representa un recurso hídrico vital en la región y una fuente importante para el río Nilo.
El oleoducto también atravesará y alterará importantes hábitats y reservas naturales, entre ellos el Parque Nacional de las Cataratas Murchison, la Reserva Forestal de Taala y el Bosque de Bugoma.
Según se informa, el oleoducto afectará en total a un área de unos 2000 kilómetros cuadrados de hábitats protegidos, lo que repercutirá en especies raras y en peligro de extinción que los habitan, como los chimpancés orientales y los elefantes africanos.
Por su parte, Avaaz afirmó que su campaña de recaudación de fondos apoyará el «innovador» proceso judicial que ayudará a sacar a la luz los abusos medioambientales y la devastación climática que causará este proyecto. Además, contribuirá a defender los derechos sobre la tierra de las comunidades indígenas y las comunidades de primera línea y a «continuar la lucha por proteger la vida en la Tierra».
«Con la ayuda de los miembros de Avaaz, las comunidades de África Oriental ya han luchado contra este proyecto en los tribunales regionales, pero su caso fue desestimado por un tecnicismo. Esta nueva demanda en el Reino Unido es la última vía que queda para detener este oleoducto monstruoso. Los expertos jurídicos creen que ofrece muchas más posibilidades de conseguir una vista justa e independiente, con una posibilidad real de éxito», señala la campaña.
El grupo prometió «organizar una acción mediática épica» en torno al inicio del proceso judicial, aumentando la presión sobre las compañías de seguros para que se retiren del proyecto, y apoyar a las familias de Uganda y Tanzania que luchan contra los desalojos, proporcionándoles ayuda económica para alimentos, medicinas y otras necesidades básicas.
El proyecto, con un costo de 5600 millones de dólares, se inició en 2016 en medio de retrasos, resistencia y escrutinio.
En los últimos dos años, el Eacop se ha acelerado, y las infraestructuras están tomando forma a lo largo de su recorrido y en sus dos yacimientos petrolíferos clave: Tilenga, adjudicado a la francesa TotalEnergies, y Kingfisher, adjudicado a la china Cnooc.
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