27 febrero 2026
El pueblo de Colombia que protege su café de los incendios forestales
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Según el recuento hecho por las brigadas forestales comunitarias —una red nacional creada en 2024 y que actualmente opera en 24 departamentos colombianos para prevenir y monitorear estas emergencias—, solo el año pasado se registraron más de 400 incendios forestales en Ortega.

Las cifras lo convierten en el municipio con más casos a nivel nacional, según estos organismos. Sin embargo, el Ideam precisa que, si bien el Tolima es uno de los departamentos con más puntos de calor en el país, otros municipios cercanos a Ortega presentan cifras más altas de incendios.

Aunque los números les advierten a los cafeteros sobre el riesgo en la zona, la mayoría todavía no se imagina que el fuego pueda llegar a arrasar con sus cultivos de montaña, tal y como lo ha hecho con los cultivos de cachaco —la hoja del plátano con la que se envuelven los tamales—, a solo 20 kilómetros de donde crece el café.

Agosto, además, es conocido entre los habitantes de Ortega como el mes de los incendios, porque los vientos están más feroces y los campesinos hacen quemas para alistar la tierra.

En una construcción hecha en hormigón, al borde de la carretera intermunicipal, se guardan dos camiones rojos del cuerpo de bomberos; uno de ellos está varado desde hace más de un año. Allí, Kensy Rodríguez, líder de las brigadas comunitarias, citó a una reunión.

“Me parece importante hablar con ellos [los bomberos] porque trabajamos de la mano”, dice.

Es mamá de dos hijos y vive en una vereda -división rural administrativa de los municipios- con calles de tierra en donde se encarga de guardar los batefuegos, rastrillos, bombas de espalda y machetas que utiliza junto a su equipo de 14 brigadistas para moverse entre la candela.

También tienen un par de drones para precisar el sitio donde están los incendios y que, tanto ellos como los bomberos, puedan entrar más fácilmente al área.

“En 2024 se quemaron 5700 hectáreas de bosques y cultivos en Ortega”, recuerda. “En un día nos tocó atender hasta cuatro incendios al mismo tiempo. Con todo y eso, fue el año donde menos se perdió”, detalla. En 2019, el fuego acabó con casi 11 mil hectáreas y, en 2015, fueron más de 15 mil, según el secretario de Gestión del Riesgo de Ortega, Rosenberg Leal.

Como cuenta Matilde Villegas, una mulata de Guamal, Magdalena, que forma parte del cuerpo de bomberos de Ortega desde hace 16 años, “aquí eso es pan de todos los días”. En Ortega, la gente siempre ha convivido con el fuego; la diferencia es que ahora las temperaturas son más altas y las “quemas controladas” que tradicionalmente hacían los campesinos se volvieron peligrosas.

Matilde recuerda el incendio más devastador que presenciaron en 2024, en la vereda Pasacandela. Lo que empezó como una quema habitual antes de la siembra se convirtió en un desastre. La imagen final: tres casas incineradas, un trapiche y varias hectáreas de caña y café en cenizas.

“No sé por qué les siguen llamando ‘quemas controladas’ si el fuego se vuelve incontrolable con los vientos, sobre todo si están cerca de las palmas, que prenden chispas por su aceite natural y caen en estos terrenos tan secos”, insiste Kensy.

Lo cierto es que el registro con el que cuentan hoy se ha logrado gracias a la información que recogieron las brigadas y que, además, en su momento, sirvió para responder a las emergencias.

CL14