2 marzo 2026

ACNUR se muestra «preocupada» por el riesgo de que los refugiados puedan ser víctimas de trata por la pandemia

Compartir esto:

MADRID, 31 Jul. –

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha expresado este jueves su «preocupación» porque las personas refugiadas, desplazadas internas y apátridas puedan convertirse en víctimas de trata y explotación debido al aumento de las «necesidades y vulnerabilidades» que la pandemia de COVID-19 tiene aparejadas.

«Las medidas impuestas para controlar la pandemia y el empeoramiento de las condiciones socioeconómicas están teniendo serias implicaciones para las personas desplazadas a la fuerza», ha señalado la Alta Comisionada Auxiliar para la Protección de ACNUR, Gillian Triggs.

«Quienes ahora enfrentan la pérdida de medios de vida y la pobreza extrema pueden ser objetivos para los tratantes de personas que explotan sin escrúpulos y se aprovechan de sus vulnerabilidades», ha agregado, remarcando que estas personas, al encontrarse fuera de sus hogares, con accesibilidad «variable» a servicios esenciales y redes de protección, se encuentran entre «los más vulnerables».

En este sentido, las medidas restrictivas adoptadas para frenar la expansión de la COVID-19, que van desde restricciones de movimiento hasta el cierre o la disponibilidad reducida de ayuda esencial pueden también «limitar» la capacidad de los refugiados y desplazados para «escapar o buscar ayuda», ha aseverado.

Los conflictos y los desplazamientos en curso también continúan aumentando el riesgo de que los refugiados recurran a viajes desesperados y peligrosos en busca de seguridad, siendo víctimas de las redes criminales de tráfico.

Así las cosas, ACNUR, junto a la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, ha pedido más apoyo para prevenir la trata y aumentar los esfuerzos para responder a la misma.

«Necesitamos intensificar los esfuerzos para proteger a las personas en riesgo, brindar apoyo a las víctimas y asegurar que los perpetradores sean llevados ante la justicia», ha zanjado Triggs.

«Los gobiernos y los actores humanitarios deben trabajar juntos para garantizar que los programas para ayudar a las víctimas de la trata estén disponibles y sean accesibles para las personas desplazadas, y que las víctimas de trata en necesidad de protección internacional puedan acceder al asilo», ha concluido.

La trata de personas, un delito en el que una persona es engañada o atrapada en una situación de explotación para el lucro o beneficio privado de otra persona, puede adoptar diversas formas, como explotación sexual, trabajo forzado, esclavitud, extracción de órganos, reclutamiento forzado en grupos armados, matrimonios forzados y mendicidad forzada, entre otros.

Si bien es difícil obtener datos sobre la trata debido a la naturaleza oculta del delito, las estimaciones mundiales indican que millones de personas son víctimas de trata en todo el mundo.