Las gestoras esperan un repunte en los mercados tras las elecciones ‘midterms’ en EEUU
MADRID, 1 Nov. –
Las gestoras prevén que la celebración de las elecciones de medio mandato (‘midterms’) en Estados Unidos del 3 de noviembre tengan un impacto limitado en los mercados, pero alcista, derivado de un Congreso dividido que reduzca la incertidumbre a medio plazo.
Los demócratas parten como favoritos para recuperar la Cámara de Representantes, mientras que el Senado presenta «una contienda mucho más ajustada», según explican los analistas de Bankinter, si bien las últimas estimaciones les conceden una ligera ventaja.
Una victoria demócrata en al menos una de las cámaras «dificultaría la aprobación de nuevas medidas legislativas y fiscales», elevaría la negociación en torno al presupuesto y el techo de deuda y reforzaría el control sobre la Administración Trump.
«Para los mercados, un Congreso dividido podría reducir el riesgo de nuevos estímulos fiscales y limitar la presión sobre el déficit y los tipos de interés a largo plazo, aunque aumentaría el riesgo de bloqueos políticos y cierres de la Administración», expone el equipo de inversión de Bankinter.
Históricamente, una vez se ha disipado la incertidumbre en los mercados tras los comicios, la volatilidad experimenta una cierta moderación.
De hecho, los analistas recuerdan que los 12 meses posteriores a las ‘midterms’ suelen arrojar «algunos de los mejores resultados» de todo el ciclo de cuatro años, con rentabilidades positivas en todos los periodos desde al menos 1950.
«Las acciones suelen experimentar un repunte de alivio tras las elecciones de medio mandato, pero esto depende en gran medida de la dinámica económica general», asegura la directora de inversiones de gestión patrimonial en Neuberger, Shannon L. Saccocia.
Respecto a la evolución de la renta fija, los analistas de Julius Baer prevén que un menor riesgo de expansión fiscal favorezca la duración, aunque los bonos también están expuestos al crecimiento y a las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés).
En todo caso, el economista senior de Schroders, George Brown, recalca que el techo de deuda se convertirá, sea cual sea el resultado, en uno de los primeros puntos conflictivos del nuevo Congreso, algo que plantea un riesgo para los bonos del Tesoro.
«Los rendimientos podrían caer inicialmente tras las elecciones, ya que los inversores descontarían una menor expansión fiscal a corto plazo. Sin embargo, podrían repuntar a medida que se acerquen las negociaciones sobre el techo de deuda y la atención se desplace desde la restricción legislativa hacia el coste del acuerdo final», avanza.
Tras la celebración de las elecciones ‘midterms’, las gestoras apuntan a una rotación de carteras hacia defensa, infraestructuras e industria como estrategia a medio y largo plazo.
La analista de investigación de Neuberger, Amr Hanafy, se decanta por el sector de la defensa y la seguridad por contar el apoyo bipartidista; la sanidad, que se beneficiaría de un Congreso demócrata que «podría restablecer las ayudas a los seguros», y las infraestructuras de inteligencia artificial.
«Las resistencias en torno a los centros de datos son principalmente un problema a nivel estatal y local, y es posible que las empresas aceleren sus inversiones antes de las elecciones presidenciales de 2028. Los sectores de la energía, la red eléctrica y la electrificación ofrecen exposición con un menor riesgo de concentración», apunta.
El equipo de inversión de Bankinter explican que una mayoría demócrata favorecería previsiblemente a «salud, renovables, vehículo eléctrico y consumo», mientras que los republicanos beneficiarían a la «defensa, petróleo y gas, infraestructuras ligadas a la inteligencia artificial, industria, nuclear y bancos».
Más allá de Estados Unidos, el fundador de Fortuna SFP, José Manuel Marín Cebrián, indica que «Europa es la gran oportunidad» frente a una Bolsa estadounidense que cotiza en niveles elevados, ya que cuenta con múltiplos «más bajos», dividendos «superiores» y catalizadores de largo recorrido, como la defensa, la banca, la industria y las infraestructuras.
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