La Guardia Civil analiza ya las cajas negras de los trenes accidentados en Urda (Toledo)

Una investigación técnica y una judicial que busca esclarecer diferentes incógnitas como qué hizo que se cayera el sistema de seguridad de los trenes, el LZB. Después la cadena de decisiones humanas fatales, como autorizar la marcha de AVE antes que la del Iryo que estaba parado delante.
La investigación deberá revelar cómo se siguio el protocolo, por qué se autoriza la marcha «normal» y no a velocidad reducida, quién adoptó la decisión final, quien la transmitió y con qué información contaba el personal del centro de control, si se ajustaron al reglamento y si los audios filtrados se corresponden con los datos recopilados. Otro punto será esclarecer las condiciones físicas o psicológicas de los responsables del control del tramo accidentado que dieron negativo en los test de drogas y alcoholemia.
Lo relatado el viernes por el ministro de Transportes, Óscar Puente es que el tren de Iryo avisó en dos ocasiones de que no podía iniciar la marcha después de que le dieran permiso, que los sistemas del centro de control indicaban en todo momento que estaba parado y todo el tiempo tuvo su semaforo en verde y así seguía tras el accidente. El semaforo abierto, es otra de las claves, porque eso fue lo que desactivó el segundo sistema de seguridad de respaldo que podía haber frenado al AVE.
De momento la Guardia Civil ya analiza las cajas negras de los trenes accidentados en colaboración con la Autoridad Independiente de Investigación Técnica (AITAT). El operador que autorizó al AVE a retomar la marcha se acogió el jueves a su derecho de no declarar ante los agentes. Es previsible que la jueza de Orgaz que instruye la causa pida su comparecencia en los proximos dias.
