20 octubre 2026

El ciclo económico expansivo «pierde impulso» sin cerrar la brecha de productividad con la UE, según informe

El ciclo económico expansivo "pierde impulso" sin cerrar la brecha de productividad con la UE, según informe
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MADRID, 20 Oct. (Agencias) –

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), la Fundación Rafael del Pino y BBVA Research han advertido este martes de que el ciclo económico expansivo que ha registrado España en los últimos años tras la pandemia «pierde impulso» y han alertado de que el país sigue sin recortar su principal brecha estructural con Europa, la de productividad.

Las tres entidades han presentado hoy una nueva edición del ‘Observatorio del Ciclo Económico en España’, un informe que analiza los datos disponibles hasta el segundo trimestre de 2026.

Según recoge el informe, España ha crecido en renta per cápita más que las ocho economías europeas de referencia (UE8) durante los últimos doce años: un 2,33% anual frente al 1,33% entre 2014 y 2019, y un 0,99% frente al 0,26% entre 2020 y 2025.

Sin embargo, ese mayor dinamismo no se ha traducido en una convergencia de la productividad por hora trabajada. Si entre 2008 y 2013 equivalía al 73,5% de la UE8, entre 2020 y 2025 apenas alcanzaba el 73,6%. Tras dieciocho años, la distancia es prácticamente la misma, incluso respecto a unos socios cuyo avance de productividad ha sido modesto.

En el corto plazo, la actividad todavía mantiene tasas de crecimiento favorables. BBVA Research prevé que el PIB español aumente un 2,6% en 2026 y un 2,1% en 2027. Pero el crecimiento del PIB por persona en edad de trabajar (PET) volvería a finales de este año a su media histórica, próxima al 1% anual.

«En otras palabras, la economía seguirá creciendo, aunque el impulso cíclico positivo que ha caracterizado la recuperación posterior a la pandemia estaría llegando a su fin», se advierte en el informe.

Según han detallado los expertos, en el segundo trimestre de 2026, las perturbaciones de oferta restaron 1,1 puntos porcentuales al crecimiento interanual del PIB por persona en edad de trabajar (PET) respecto a su media histórica, mientras que la demanda y el crédito aportaron 1,3 puntos.

Para el último trimestre, el escenario previsto dibuja una compensación casi exacta entre los dos bloques: +0,4 puntos de demanda y crédito frente a -0,4 de oferta. La demanda sostiene la expansión, pero no elimina los obstáculos que frenan la capacidad productiva.

La vivienda continúa siendo uno de los principales cuellos de botella. Las perturbaciones asociadas al capital residencial restaron 1,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB por PET respecto a su media histórica en el segundo trimestre de 2026.

Este resultado refleja que el aumento de la inversión residencial no se está traduciendo, al menos por ahora, en un incremento del parque de viviendas acorde con la productividad histórica del sector. Al mismo tiempo, la demanda de vivienda y el crédito bancario han contribuido a impulsar la actividad. De cara al cierre del año, el modelo apunta a un mayor protagonismo del crédito a empresas.

El mercado de trabajo ofrece una imagen más favorable. La tasa de paro se situó en el 10% en el segundo trimestre de 2026, su nivel más bajo desde 2008, y la participación de los salarios en el PIB a coste de los factores alcanzó el 54,3%, prácticamente en máximos históricos.

Sin embargo, durante los dos primeros trimestres de 2026 la productividad por hora trabajada tuvo una contribución negativa, de al menos medio punto porcentual por trimestre, al crecimiento interanual del PIB por PET. Las previsiones apuntan a una recuperación de su aportación a finales de año.

El consumo privado, la inversión privada y el empleo equivalente a tiempo completo por PET también se sitúan por encima de sus tendencias históricas, pero moderarían su crecimiento durante la segunda mitad de 2026.

Además, su reciente dinamismo se ha apoyado fundamentalmente en perturbaciones de demanda y crédito, que han contrarrestado los efectos negativos de la oferta. El Observatorio advierte de que este patrón plantea interrogantes sobre la capacidad de mantener el crecimiento cuando pierdan fuerza dichos impulsos.

La comparación europea añade otra señal de alerta: pese a la reducción del desempleo y a la convergencia moderada en renta por habitante, España mantiene una deuda pública cercana al 100% del PIB a finales de 2025, frente al 78,9% de la UE8.

En un contexto de progresiva retirada de los fondos europeos extraordinarios y de mayores exigencias de consolidación fiscal, el informe subraya que elevar la productividad y aliviar las restricciones de oferta será decisivo.

CL8