Pablosky cierra 2025 con una facturación de 21 millones y una plantilla de 200 empleados
MADRID, 14 Oct. Agencias –
Pablosky, firma española de calzado infantil y juvenil, ha cerrado 2025 con una facturación de 21 millones de euros y con una plantilla de alrededor de 200 empleados.
En concreto, la marca cuenta con una producción y comercialización cercana al millón de pares de zapatos al año y mantiene una amplia presencia tanto en el mercado nacional como internacional, con presencia en más de 40 países y una red de más de 2.000 puntos de venta, que abarca desde tiendas especializadas en calzado infantil y juvenil hasta grandes almacenes y establecimientos franquiciados.
De esta forma, Pablosky se encuentra actualmente en «plena transformación», según informan fuentes de la compañía a Agencias, ya que acaban de reformular su plan estratégico para los próximos tres años donde figuran dos «grandes palancas» de crecimiento como son el «desarrollo del negocio digital y la entrada en nuevos mercados internacionales».
Así, la firma de calzado infantil y juvenil se encuentra en una primera fase de transición, centrada en poner en marcha los cambios necesarios para desarrollar ambas líneas de crecimiento, cuyos resultados confían en empezar a ver a partir de 2028.
Por otro lado, Pablosky, referente en calzado infantil desde 1969, ha anunciado que dejará de mostrar desde este miércoles los rostros de menores de toda su comunicación comercial, una decisión adoptada tras un año de «reflexión» interna sobre la privacidad, el impacto de las redes sociales y el uso de la inteligencia artificial, que considera «un reto creativo importante».
En una entrevista concedida a Agencias, la directora general de Pablosky, Eva Martín-Caro, ha explicado que «no hubo un hecho concreto ni un momento de alarma» que llevara al equipo directivo a tomar la decisión.
«Fue una reflexión que surgió de escuchar a las familias, de observar cómo estaba cambiando el contexto y de hacernos preguntas que hace unos años probablemente no nos habríamos hecho», ha señalado.
Respecto a la responsabilidad que debe asumir una marca comercial en la protección de la privacidad infantil cuando la propia regulación de las administraciones públicas va por detrás de la tecnología, la directiva afirma que las marcas tienen «una responsabilidad que va más allá del negocio».
«Lo queramos o no, formamos parte de la conversación social. Y cuando trabajas con niños y familias, tienes que prestar especial atención a cómo cambia su entorno. Evidentemente, las administraciones tienen un papel fundamental en la protección de los menores. Pero las empresas también podemos actuar antes de que una ley nos obligue a cambiar algo que ya podemos mejorar voluntariamente», ha recalcado.
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