Los supermercados acumulan 130 millones de sobrecoste de energía desde que comenzó la guerra de Oriente Medio
MADRID 14 Oct. –
Los supermercados españoles acumulan más de 130 millones de sobrecoste de energía desde que comenzó la guerra de Oriente Medio, en un contexto de inflación generalizada, según la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), que cuenta entre sus asociados con Mercadona, Lidl, Dia, Ahorramas o Aldi, entre otras cadenas.
En concreto, en el mes de septiembre, la inflación general en España ha alcanzado el 4,9%, seis décimas más, impulsada fundamentalmente por los carburantes y los paquetes turísticos.
La patronal ha reiterado que el comportamiento de los precios de los combustibles y la energía, agravado desde que comenzó el conflicto de Oriente Medio, afecta directamente a los supermercados españoles, que acumulan ya un sobrecoste de más de 130 millones de euros, lo que supone entre 20 y 25 millones cada mes.
En este contexto, el alza del coste de suministros que están soportando los supermercados se concentra principalmente en tres grandes partidas como son la electricidad, los combustibles y materias primas del envase plástico.
En el caso de la energía, los supermercados están preocupados por la escalada de los servicios de ajuste eléctrico, que mantienen una trayectoria de fuerte crecimiento (+53% frente a octubre de 2025) y que se refleja de manera directa en la factura de las empresas y por la logística, porque el precio del gasóleo, que se ha encarecido un 35,5% más frente a octubre de 2025, afecta a la estructura de costes del transporte y, por extensión, a los flujos de aprovisionamiento y distribución.
Además, advierten de un tercer factor, que es la subida del precio de los envases por el impacto de la guerra de Oriente Medio en la industria petroquímica de fabricación de plástico, que acumulan un alza del 25% materias primas plásticas en el último año.
A pesar de todo ello, la patronal ha recordado que el IPC de los alimentos sigue mostrando una respuesta mucho más moderada que el general, alcanzando una tasa anual del 2,7% en septiembre, más de dos puntos por debajo del IPC general.
Asedas ha destacado que la eficiencia en el funcionamiento de la cadena agroalimentaria y la función de la distribución alimentaria actúan como dique de contención frente al consumidor, mientras que la competitividad de la red de supermercados hace que los precios finales se contengan lo más posible y durante el mayor tiempo posible.
Además, la variedad del surtido, de enseñas y de tipos de tiendas que están a disposición del consumidor hace que éste tenga herramientas para luchar contra el incremento de precios. Así, calculan que el llamado efecto ‘downtrading’ puede reducir hasta tres veces el impacto de la inflación en los precios de la alimentación.
Asedas ha reiterado que la cadena está «funcionando eficientemente», como se refleja en la contención que desde el mes de marzo se observa en los precios de los alimentos en un escenario de inflación generalizada.
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