El ovario sigue activo después de la menopausia: qué han descubierto los investigadores
MADRID, 14 Oct. Agencias –
Contrariamente a la creencia popular, el ovario posmenopáusico no deja de funcionar, afirman desde la Universidad Northwestern (Estados Unidos), que acaba de presentar los datos de un nuevo estudio realizado en un número reducido de mujeres pero que muestra que permanece activo.
En concreto, en un nuevo estudio realizado en ovarios de 28 mujeres, científicos de la Universidad Northwestern y del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento, también en Estados Unidos, descubrieron que, incluso décadas después de la menopausia, el ovario permanece biológicamente activo y continúa remodelándose con la edad, mostrando mayor inflamación y cambios en la estructura del tejido.
El estudio, que se publica en la revista ‘Aging Cell’, también halló una relación molecular entre el envejecimiento ovárico y el cáncer. «En el ovario, llegamos a un punto de no retorno en lo que respecta a la fertilidad, en el que deja de producir óvulos, y me atrevería a decir que la mayoría de la gente supone que esos ovarios simplemente están ahí sin hacer nada, de forma similar al apéndice», detalla la coautora Francesca Duncan, profesora asociada de ciencias reproductivas en medicina de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. «Pero eso es lo que hace que este estudio sea tan diferente».
Los hallazgos ponen en tela de juicio la idea de que el ovario sea un mero espectador inocente una vez finalizada la reproducción, y plantean nuevas preguntas sobre si podría desempeñar un papel más activo en el envejecimiento y las enfermedades crónicas en las mujeres.
«El ovario no es solo un órgano reproductivo», enuncia Birgit Schilling , coautora del estudio. profesora y directora del Centro de Espectrometría de Masas del Instituto Buck. Influye significativamente en el proceso de envejecimiento, ya que se relaciona con otros órganos, como el cerebro y los huesos. Las mujeres posmenopáusicas suelen experimentar muchos problemas óseos. «Por lo tanto, creemos que existe una conexión entre todos estos órganos», añade.
Según Francesca Duncan, actualmente las mujeres viven décadas después de la menopausia, lo que hace cada vez más importante comprender qué hace el ovario durante este largo período posreproductivo.
El grupo de Duncan ya había encontrado evidencia de remodelación continua en los ovarios posmenopáusicos de ratones. Cuando emprendió esa investigación y el estudio actual en humanos, Duncan dijo que ella también esperaba ver muy poca actividad en el ovario posmenopáusico.
«Preveía que, si tomábamos un ovario de 50 años, uno de 60, uno de 70 y uno de 80, todos se verían exactamente iguales, no tendrían óvulos y, básicamente, serían disfuncionales. El hecho de que estemos observando esto en diferentes especies nos da la certeza de que no se trata de un evento aleatorio, sino de algo realmente significativo que está ocurriendo en la biología», comenta Francesca Duncan.
Lo que aún se desconoce, y que requerirá mucha más investigación, es exactamente qué función cumple el ovario después de la menopausia y si esos cambios son beneficiosos o perjudiciales a medida que las mujeres envejecen, expone Duncan.
MÁS INFLAMACIÓN Y CAMBIOS EN EL TEJIDO: ASÍ ENVEJECE EL OVARIO CON EL PASO DE LOS AÑOS
Los datos apuntan a características de envejecimiento progresivo en las que el ovario parece perder su identidad original y termina desempeñando una función diferente. «Aún no sabemos si existe algún momento en la vida de una mujer en el que este órgano deje de ser beneficioso y se vuelva perjudicial. Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de plantearse esta pregunta», señala la experta.
Para descubrir qué estaba cambiando, los científicos fueron más allá de las hormonas ováricas y analizaron la composición del tejido con alta resolución. El equipo del Instituto Buck utilizó tecnologías proteómicas avanzadas que pueden identificar y medir miles de proteínas a la vez, para analizar 5.812 grupos de proteínas en tejido ovárico normal de mujeres posmenopáusicas de entre 50 y 75 años.
Según Duncan, obtener tejido ovárico humano es difícil, lo que convierte a los 28 ovarios estudiados en una colección excepcionalmente valiosa. Al centrarse exclusivamente en mujeres de un rango de edad relativamente corto de 25 años después de la menopausia, en lugar de comparar ovarios jóvenes y mayores a lo largo de toda la vida, los investigadores pudieron identificar los cambios moleculares que continúan ocurriendo durante la posmenopausia. Esta tecnología también permitió al equipo examinar miles de proteínas en cada muestra y buscar patrones mediante diversos tipos de análisis estadístico.
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Estos análisis arrojaron un panorama coherente: el ovario continúa cambiando mucho después de que finaliza su vida reproductiva. Así, los ovarios de mujeres jóvenes posmenopáusicas presentaban más proteínas implicadas en el mantenimiento de la estructura celular y tisular, mientras que los ovarios de mujeres mayores tenían más proteínas asociadas con la inflamación, la actividad inmunitaria y la degradación y regeneración continua del tejido que rodea a las células. Las diferencias fueron más pronunciadas entre los ovarios de mujeres de 50 años y los de mujeres de 70 años o más.
Los hallazgos no aclaran si se deben extirpar los ovarios sanos después de la menopausia, enfatizaron los investigadores. Más bien, plantean nuevas preguntas sobre cómo la actividad biológica del ovario posmenopáusico podría influir en la salud de la mujer a nivel sistémico y si los cambios observados contribuyen a la aparición de enfermedades o son simplemente características del envejecimiento normal.
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