El alza de los rendimientos de los bonos y la presión sobre la deuda pública urgen a los países a consolidar sus cuentas
MADRID, 14 Oct. –
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha apremiado a todos los gobiernos a acometer reformas en sus cuentas públicas en pro de la consolidación y el equilibrio fiscal, en un momento marcado por el crecimiento de los costes de financiación y el volumen de deuda pública, o, de lo contrario, advierte de una actuación que podría resultar «más dolorosa».
«El aumento de los costes de endeudamiento está incrementando las presiones fiscales en un momento de elevada deuda, lo que hace que una consolidación creíble sea aún más urgente», ha destacado el organismo internacional en la última entrada de su blog.
El gasto medio efectivo de los intereses de deuda pública que recae sobre los países pasará del 2,1% en 2021 al 3,7% para el año 2031, a lo que se añade el aumento del volumen de deuda, poniendo una presión mucho mayor sobre las finanzas públicas. Por ejemplo, las proyecciones para Estados Unidos alertan de que el coste de los intereses escalará del 2,8% sobre el PIB antes de la pandemia del Covid-19 hasta el 5,7% para 2031, lo que equivale al gasto previsto para la Seguridad Social.
En los últimos meses, los rendimientos de los títulos de deuda en varias de las principales economías del mundo se ha disparado, adelantando la tendencia al alza de los costes de endeudamiento. Los países del G7 han visto como el rendimiento medio de los bonos a diez años se incrementó más de un 1% solo entre febrero y septiembre, lo que supone tocar máximos en casi dos décadas.
Asimismo, la orientación de la deuda pública apunta que en 2030 superará el 100% del PIB mundial, un nivel no visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
De esta manera, el FMI ha alertado de una tormenta perfecta: una cantidad cada vez mayor de dinero destinado a los intereses con una deuda más elevada que acrecenta el volumen de estos intereses, al tiempo que surge una mayor necesidad de gasto público en cuestiones como defensa, transición energética o atención a una población cada vez más envejecida.
Igualmente, esta situación deja a los estados menos preparados para enfrentar ‘shocks’ económicos que en los últimos años debido a las tensiones geopolíticas y los conflictos bélicos han ocurrido con mayor periodicidad.
El Fondo ha instado a los países a reformar sus finanzas públicas con el foco puesto en el equilibrio fiscal, argumentando que necesitan saldos primarios –diferencia entre ingresos y gastos, sin contar intereses– más «sólidos», aunque sus previsiones alejan los buenos pronósticos.
«Se prevé que el déficit primario mundial se amplíe en 2026, evolucionando en sentido contrario a lo necesario para estabilizar la deuda. El déficit primario mundial se sitúa en torno al 3,3% del PIB en 2026. Para estabilizar la relación deuda mundial/PIB este año, sería necesario reducirlo a cerca del 2,6%», informan desde el organismo.
A ello se suma que las economías avanzadas han optado por refinanciar su deuda con plazos de vencimiento más cortos, con lo que la política monetaria impacta en mayor medida sobre los intereses pagados, mientras los principales bancos centrales del mundo elevan las tipos de interés, es decir, todavía mayor presión sobre la deuda pública.
«Por consiguiente, un elevado nivel de endeudamiento y unos plazos de vencimiento más cortos pueden dificultar el restablecimiento de la estabilidad de precios y encarecerlo para las finanzas públicas. La política fiscal debe evitar agravar estas presiones», han explicado.
El FMI ha indicado que la actuación de los países debe ser urgente para evitar que el problema se agrave y requiera de medidas más severas que impacten todavía más sobre las economías, por lo que los estados necesitan implementar «medidas concretas, respaldadas por planes creíbles a medio plazo y supuestos realistas».
«Esto es fundamental para encauzar la deuda hacia una trayectoria sostenible, contener los costos de endeudamiento y limitar los efectos de contagio al resto del mundo», han señalado.
Por su parte, el FMI ha pedido a las economías emergentes que reduzcan sus vulnerabilidades fiscales y fortalezcan la gestión de la deuda, mientras que los países con menores ingresos deben reforzar los sistemas tributarios y mejorar la eficiencia del gasto para preservar las partidas prioritarias.
«Retrasar el ajuste provocaría un aumento de la carga de intereses y de las vulnerabilidades fiscales, reduciría aún más las opciones de política económica y, en última instancia, exigiría un ajuste mayor para estabilizar la deuda. Cuanto más tiempo esperen los países, más doloroso resultará el ajuste», han concluido.
CL11
