12 octubre 2026

Los inquilinos de Tribulete 7 consiguen que se admita a trámite una querella por acoso inmobiliario contra un fondo de inversión

Los inquilinos de Tribulete 7 consiguen que se admita a trámite una querella por acoso inmobiliario contra un fondo de inversión
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Desde el exterior parece un edificio más del barrio de Lavapiés, si no fuera por un cartel que denuncia la compra del inmueble por parte del fondo de inversión Elix hace dos años. Los vecinos cuentan su pesadilla desde ese momento. De manera inmediata, la socimi inició unas obras de reacondicionamiento cuando los 54 pisos estaban habitado. «Empezaron las obras por el tejado. Perforaban agujeros sobre las viviendas que estaban debajo. Alguna quedó impracticable a causa de las inundaciones», cuenta Anxo Martínez, uno de los pocos inquilinos que siguen viviendo en el edificio. Músico de profesión, es el único vecino en una planta fantasma con las puertas del resto de pisos tapiadas contra la okupación. Ya solo hay 15 pisos habitados. El resto de las familias no han podido soportar las inundaciones, destrozos y ruido insoportable de las obras. Angustiados por las molestias y los daños materiales, los inquilinos decidieron presentar una querella por acoso inmobiliario. Y por primera vez en España fue admitida. La causa avanza en los juzgados, pero en paralelo, las familias empiezan a recibir las demandas de desahucio. «El fondo quiere convertir nuestro hogar en un edificio de pisos turísticos y eso va a aumentar aún más los precios», dice Cristina Gómez, otra de las inquilinas que ha decidido resisitir. Paga 600 euros de alquiler por un piso de 45 metros cuadrados. «Yo no pago poco, era el precio de mercado en 2020. El problema es que algunos pagan demasiado y es ahí donde hay que poner el foco», dice. Ella, igual que Anxo, está dispuesta a continuar en su casa hasta el final. » «Estamos dispuestos a aguantar hasta que vengan a echarnos a todos», dice él. Su bloque se ha convertido en un símbolo de resistencia y ganen o no la batalla judicial al fondo de inversión ya han sentado un precedente. «Hemos lanzado un mensaje de que no vale todo. Hay que poner límites a la especulación» dice su abogada Alejandra Jacinto.