10 octubre 2026

La tumba de Casimiro Mahou, el rincón más cervecero del cementerio de La Almudena

La tumba de Casimiro Mahou, el rincón más cervecero del cementerio de La Almudena
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MADRID, 10 Oct. Agencias –

Entre cipreses, nichos, lápidas y algún gato que deambula entre las tumbas del cementerio de La Almudena, una sepultura llama especialmente la atención por las chapas de cerveza que se acumulan sobre ella.

Es la tumba de Casimiro Mahou García, una de las figuras clave en los orígenes de la cervecera Mahou, que se ha convertido en un punto de peregrinación para los amantes de esta bebida. Algunos visitantes se acercan hasta el lugar para abrir un tercio o un botellín de Mahou y dejar la chapa metálica sobre la lápida como homenaje.

Aparte de algunas chapas de Mahou Reserva y Mahou Cinco Estrellas en la sepultura se leen las inscripciones: ‘Propiedad de Casimiro Mahou’, ‘Don Casimiro Mahou García’ y más letras de otros familiares que reciben sepultura en la misma tumba.

Además se puede observar como está decorada con ramos de flores tallados y una escultura religiosa, mientras que en la parte superior hay una antorcha esculpida que simboliza la espuma de la cerveza.

Desde Mahou han señalado a los medios que la historia de la marca forma parte de un sueño empresarial nacido en Madrid. «Aunque Casimiro Mahou no llegó a ver cumplido su proyecto, fueron su familia y varias generaciones posteriores quienes transformaron aquella visión en una compañía con 135 años de historia, profundamente vinculada al desarrollo de la ciudad y referente de la industria cervecera española», explican.

La historia de la compañía comenzó con la aspiración de Casimiro Mahou, un emprendedor de origen francés que llegó a Madrid en el siglo XIX con el objetivo de elaborar cerveza.

Sin embargo, su primer negocio estuvo relacionado con la fabricación de papeles pintados, pinturas y barnices, actividad en la que llegó a convertirse en proveedor de la Casa Real y de establecimientos emblemáticos de la capital.

Su proyecto de crear una fábrica de cerveza quedó sin culminar tras su fallecimiento en 1875. Fueron su esposa, Brígida Solana, y sus hijos quienes hicieron realidad esa iniciativa al constituir Hijos de Casimiro Mahou e inaugurar en 1890 la fábrica de hielo y cerveza de la calle Amaniel, considerada el origen de la compañía.

Aquella primera fábrica no fue solo un centro de producción, sino también un punto de encuentro para los madrileños, con terraza y espacios de ocio que formaban parte de la vida social de la ciudad.

El crecimiento de Madrid impulsó también el desarrollo de la empresa. En los años 70, el aumento de la demanda llevó a Mahou a trasladar su producción al paseo Imperial, mientras que Amaniel mantuvo durante años su función como centro logístico.

La vinculación con la capital continúa formando parte de la identidad de la compañía, cuyos orígenes están estrechamente ligados a la historia industrial y empresarial madrileña. Entre sus espacios actuales figura la cervecería Plaza Mahou, ubicada en el estadio Santiago Bernabéu.

A lo largo de sus 135 años de historia, Mahou ha evolucionado desde aquella fábrica familiar de Amaniel hasta convertirse en una compañía de bebidas, incorporando otras marcas y expandiendo su actividad a mercados internacionales, con el «legado emprendedor de Casimiro Mahou y su familia» como punto de partida.

Las chapas que se acumulan sobre la tumba han convertido la sepultura de Casimiro Mahou en un punto de homenaje para los amantes de la cerveza, que mantienen vivo el recuerdo del fundador con un gesto tan sencillo como dejar la chapa de una botella, botellín o tercio.

CL11