Lai afirma en el Día Nacional de Taiwán que el refuerzo en Defensa busca disuadir la guerra ante la «presión» de China
MADRID 10 Oct. –
El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, ha reiterado este sábado el mensaje, con motivo de la celebración del Día Nacional, de que los esfuerzos de Taiwán por fortalecer sus capacidades en Defensa no buscan provocar, sino disuadir la guerra y el conflicto con China, a quien acusa de coerción aunque agradece el diálogo con Estados Unidos.
El presidente ha insistido desde Taipéi en la constante coerción de China en las «zonas grises» contra Taiwán, una estrategia que Lai ha definido como un intento deliberado de alterar el status quo en el estrecho. Ante este desafío, ha reiterado la necesidad de que Taiwán siga centrándose en mejorar su resiliencia en infraestructura, energía y telecomunicaciones, al mismo tiempo que ha dirigido la mirada hacia la comunidad internacional.
«China continúa aplicando presión a través de actividades militares y zonas grises en un intento de alterar el estatus quo con Taiwán. El resultado no es solo una cuestión de nuestra propia supervivencia en medio de una expansión tan autoritaria; es sobre si la comunidad internacional sigue creyendo que la fuerza no debe superar a las reglas y que los poderosos no pueden detener a la gente de sus derechos para determinar su futuro», ha declarado.
De esta manera, el mandatario ha afirmado que sus avances en Defensa no excluyen el diálogo, sino que busca garantizarlo «con dignidad y paridad», de modo que Taiwán pueda «valorar la paz sin renunciar a su libertad».
Por otro lado, Lai ha subrayado que Taipéi acoge «con agrado» que Pekín y Washington utilicen el diálogo para gestionar la competencia y reducir el riesgo de conflicto, pero ha optado por criticar el «intento de China de distorsionar» la historia respecto a la Segunda Guerra Mundial y ha enfatizado en que los derechos del pueblo taiwanés deben ser respetados.
«Gracias a Estados Unidos y China por gestionar su competencia a través del diálogo y reducir el riesgo de conflicto. Pero también debemos destacar que mantener la seguridad regional, la paz y la estabilidad requiere una comprensión correcta de cómo ha evolucionado la historia. No debe haber tolerancia para distorsionar la historia de la Segunda Guerra Mundial. Debe haber respeto por el derecho de los pueblos de Taiwán a existir», ha matizado.
Así las cosas, Lai ha centrado buena parte de su discurso en la economía, subrayando que el crecimiento en el primer semestre ha alcanzado un «histórico» 14%, situando al país en los puestos de cabeza de competitividad global.
Asimismo, ha anunciado un paquete de medidas de bienestar social y apoyo a las familias que incluye el fortalecimiento de los salarios, ayudas a la vivienda y un plan de pagos universales e incentivos sociales para contrarrestar la baja tasa de natalidad de Taiwán, una de las más bajas del mundo.
«Estamos tomando un enfoque pragmático en la gobernanza, promoviendo salarios más altos y tasas más bajas, para que cada individuo pueda quedarse a salvo y vivir bien. Y para abordar la cifra de nacimientos que está bajando, (sobre ello) estamos construyendo nuestros acuerdos nacionales. Apoyar a una familia es asegurar el futuro de Taiwán.», ha declarado.
La vivienda también ha adquirido un papel importante de su discurso, asegurando que su Gobierno «aliviará» las tensiones generadas en esta materia construyendo un millón de casas en el territorio.
«Las casas que vamos a construir no son sólo necesarias para que podamos triunfar en nuestras carreras, sino también para que las personas jóvenes puedan tomar sus descansos», ha matizado.
Coincidiendo con el trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas en la isla, Lai ha apelado a la ciudadanía a convertir a Taiwán en un referente global. Durante su intervención, ha mantenido que el dinamismo económico debe traducirse en bienestar social mediante la mejora de las condiciones laborales, la atención prioritaria a los mayores y la creación de oportunidades para la juventud.
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