7 octubre 2026
La deuda es más cara y crece más rápido en los países del Sur
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GINEBRA – La deuda de los países en desarrollo crece más rápido que en los países desarrollados y por ella debe pagar intereses a una tasa que supera el doble de la de las naciones industrializadas, advirtió un reporte de ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) publicado este miércoles 7.

La deuda pública mundial siguió aumentando en 2025, hasta alcanzar 111 billones (millones de millones) de dólares. Más de dos tercios de esa deuda (75,47 billones) están en manos de países desarrollados, que en conjunto representan menos de una quinta parte de la población mundial.

Sin embargo, la deuda ha crecido más rápido en el mundo en desarrollo, que adeuda 35,06 billones de dólares, de acuerdo con el reporte de la entidad de las Naciones Unidas dedicada al comercio y el desarrollo, con sede en esta ciudad suiza.

En los últimos años, el volumen de deuda pública creció al ritmo de las economías, lo que ha estabilizado la relación entre la deuda y el producto interno bruto en la mayoría de los países.

La disponibilidad de financiación externa para la deuda se ha reducido, ya que los prestamistas bilaterales desviaron la asistencia para el desarrollo hacia prioridades más cercanas, mientras que los acreedores privados adoptaron una actitud más cautelosa frente al riesgo.

Esto, junto con el fuerte aumento de los costos de endeudamiento y la profundización de los mercados de capitales nacionales, ha llevado a los países en desarrollo a recurrir menos a fuentes externas para financiar su deuda pública.

Las cifras presentadas por la Unctad muestran un panorama sensiblemente más difícil para los países del Sur en desarrollo, pues debieron pagar casi un billón de dólares (995 000 millones) solo en intereses por deuda pública en 2025.

En promedio, los países en desarrollo pagaron una tasa de 5,2 % de interés por su deuda externa, mientras que a los desarrollados se les cobró 2,2 %.

Esas tasas, ya estructuralmente más altas que en los países desarrollados, aumentaron aún más debido a las respuestas de las políticas públicas y los mercados ante los recientes conflictos y crisis mundiales, destaca la Unctad.

De sus ingresos públicos, los países en desarrollo destinaron 8,1 % a pagos netos de intereses en 2025, casi el doble que en 2010. Habrían ahorrado la mitad de lo pagado —500 000 millones de dólares— si pagasen lo mismo que los desarrollados.

En 51 países en desarrollo se gasta más en pagos de intereses que en salud o educación. Y 3700 millones de personas (en una población mundial de 8200 millones) viven en países que gastan más en pagos de intereses que en salud o educación, 1200 millones de personas más que en 2010.

En África y América Latina y el Caribe, los gobiernos gastan más por habitante en intereses de deuda que en salud o educación.

Mientras que en 2010 el 24 % de la población de África vivía en países que gastaban más en intereses que en salud o educación, en 2023 esa proporción aumentó a 65 %. En América Latina y el Caribe, pasó de 34 % a 58 % en el mismo período.

Más de la mitad de la población de Asia y Oceanía en desarrollo se encuentra en una situación similar.

La Unctad asienta que “la deuda pública permite a los gobiernos financiar el gasto, proteger a su población, invertir en ella y sentar las bases para un futuro mejor. Sin embargo, cuando el costo del servicio de la deuda aumenta en exceso, desplaza otros gastos, frena el desarrollo y pone en riesgo el futuro de las personas”.

Para “volver a encarrilar el desarrollo” la Unctad recomienda empezar por reforzar las redes de seguridad financiera mundiales y regionales, y luego abordar los costos de endeudamiento estructuralmente más altos mediante la acción multilateral.

Para ello se debe revertir la disminución de la asistencia oficial para el desarrollo, ampliar los préstamos de los bancos multilaterales y regionales de desarrollo, y aumentar la asistencia técnica para desarrollar capacidades fundamentales.

También se debe impulsar la Plataforma de Prestatarios —iniciativa de la Unctad para que los países en desarrollo unan fuerzas frente a la crisis de la deuda soberana— y el Grupo de Trabajo sobre principios rectores para la concesión y obtención responsables de préstamos soberanos.

A nivel nacional se recomienda reforzar la gestión macroeconómica y las instituciones públicas, mejorar la estructura de las carteras de deuda y ampliar el uso de instrumentos financieros innovadores.

A-E/HM

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