Soportújar demanda mayores ayudas de otras administraciones para «cuidar» el turismo que visita el Pueblo de las Brujas
El Ayuntamiento de Soportújar (Granada) demanda mayores ayudas del resto de administraciones para poder «cuidar» a los cientos de miles de turistas que visitan la localidad cada año atraídos por el gran reclamo que supone para este pequeño municipio de la Alpujarra el ser amplia y notablemente conocido en Andalucía y toda España por llevar la marca turística de Pueblo de las Brujas.
Así lo ha señalado el alcalde de la localidad, Manuel Romero, en una conversación con Agencias, en la que precisa que Soportújar reúne cada fin de semana del año a unas 2.000 personas que visitan la localidad para conocer los encantos de este pueblo tematizado en torno a las brujas. A esta cifra habría que añadir datos más altos cuando se celebran fiestas de gran afluencia como la del Embrujo en el mes de agosto, o la de la Noche de las Brujas, el 7 de noviembre.
A prácticamente un mes de esta última multitudinaria celebración, Romero señala el hecho de que Soportújar está más que consolidado como un municipio de afluencia masiva de turistas, si bien lamenta que el crecimiento exponencial de la actividad turística en el pueblo no venga acompañado de una financiación que permita a las arcas municipales «cuidar» más y mejor a los visitantes que recibe.
Se da la paradoja de que la «semilla» de la tematización de Soportújar como Pueblo de las Brujas viene desde el año 2007 y se asentó en el hecho de que el pueblo languidecía y perdía población hasta el punto de estar en riesgo de desaparecer con un 12% de pérdida anual de habitantes. Fue entonces cuando para luchar contra la despoblación se empezaron a impulsar festejos que tomaban la brujería como elemento principal al ser conocidos históricamente como ‘brujos’ o ‘brujas’ los residentes en la localidad por historias y leyendas del pasado ligadas a las hechiceras.
Sin embargo, y a pesar del crecimiento turístico que empezó a consolidarse especialmente en 2013 con la tematización de los espacios físicos con brujas y otras figuras asociadas a la hechicería por doquier, a día de hoy el alcalde reconoce que no se ha producido un aumento de la población y que, incluso, el censo es menor que el de aquel año, con 260 habitantes según los datos del INE de 2025 frente a los 287 de 2013.
Esto contrasta con la realidad turística de este pueblo con importantes datos de visitas a partir de un ‘boom’ que el alcalde sitúa en 2019. Así, y desde entonces, una medida de 2.000 personas acuden a la localidad cada fin de semana; 2.500 personas cada semana leen los códigos QR ipmlementados en sus elementos decorativos tematícos; la web de turismo recibe 3.000 visitas semanales; o se registran picos de afluencia al pueblo de entre 4.000 y 6.000 personas a eventos como la referida celebración de la Noche de las Brujas, que en una edición llegó a alcanzar los 20.000.
Y el movimiento económico que Soportújar mueve gracias a su condición turística también está fuera de duda: Cada año 70.000 personas pagan entrada para visitar el Centro de Interpretación de la Bujería; el pueblo ha multiplicado por cuatro el número de alojamientos turísticos desde la puesta en marcha del proyecto, de forma que ha pasado de tener apenas diez camas de hospedaje a contar con 180 camas; y cuenta hoy en día con 32 negocios vinculados a la actividad turística (tiendas y restauración), mientras que al principio del proyecto apenas tenía una tienda y dos bares.
Manuel Romero defiende que Soportújar, a través de la iniciativa de la Corporación local del Ayuntamiento en 2007 y del proyecto de tematización a partir de 2013 consiguió como primer objetivo que Soportújar «no muriera», y lo resume de forma concisa: «Nosotros tenemos el objeto, el producto turístico. Le hemos dado forma y lo hemos puesto en marcha. Y ha funcionado. Está claro que Soportújar no se va a morir y que tiene mucha vida y que atrae a muchísimos visitantes», asegura.
«Pero tenemos que apostar porque ese visitante se vaya contento, que tenga las necesidades cubiertas y que aquellas cosas en las que el municipio y sus habitantes puedan verse ‘afectadas’ por el turismo, paliarlas. Y para eso necesitamos una financiación especial, una financiación no condicionada», incide el alcalde en su reflexión.
El pequeño pueblo de Soportújar comenzó en 2013 una amplia y diversa transformación de su casco urbano, que cada vez perdía más y más elementos arquitectónicos tradicionales de la Alpujarra, gracias al proyecto de tematización del Pueblo de las Brujas que hoy en día llena de estos y otros personajes fantásticos y de leyendas sus calles y plazas públicas, así como viviendas y negocios privados con pinturas, esculturas, etcétera.
Cuando el alcalde pide financiación no condicionada para atender a las necesidades de Soportújar se refiere al hecho de que, por ejemplo, las esculturas y figuras de las brujas se desgastan y hay que repararlas o reponerlas; o a que hay que reforzar la atención a todo tipo de elementos y cuidados de los espacios públicos para que el visitante se sienta «cómo y contento» durante su visita al pueblo; o a que hay que crear más plazas de estacionamiento, que aunque han crecido exponencialmente, «aún son insuficientes».
En torno a su transformación ‘bruja’, Soportújar mantiene cada años la celebración de la Feria del Embrujo a medidados de agosto y la Noche de las Brujas del 7 de noviembre; espacios como la Cueva del Ojo de la Bruja o el Centro de Interpretación, más conocido como Museo de la Brujería creado en 2014 y con tres ampliaciones (la última en julio de 2026); o iniciativas como el entierro de la cápsula del tiempo en 2015 que se volverá a abrir en 2065.
Fue también gracias a su conversión en Pueblo de las Brujas, que Soportújar creó su escudo y bandera que mantiene a estas figuras como señas de identidad o que se creó un sello conmemorativo de Correos sobre la Feria del Embrujo de 2013.
«Se sigue apostando por la tematización», destaca el alcalde, que también hace hincapié en señalar que, hasta la fecha, los pocos habitantes residentes del pueblo no perciben el turismo como un efecto negativo. Muy por el contrario, el alcalde destaca la gran involucración de los residentes que también participan de forma activa en el atractivo de su localidad.
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