Medio Ambiente dedicará en 2026 más de 222.200 euros en ayudas para la mejora y conserva de pastizales montanos
PAMPLONA 3 Oct. Agencias –
Navarra tiene 140.689 hectáreas de pastizales naturales (prados y pastizales), lo que representa aproximadamente el 13,5% de la superficie total de Navarra. Los que están adaptados a las condiciones más duras de altura, suelo o climatología se denominan montanos. La Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno foral aprueba anualmente una convocatoria de ayudas a entidades locales para actuaciones de mejora o conservación de pastizales montanos para «fomentar su gestión sostenible y para mitigar los efectos del cambio climático», usando Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN).
En esta edición, la convocatoria está dotada con 222.273 euros. Las entidades locales que lo deseen pueden solicitarlas hasta el próximo 7 de octubre. El año pasado se acogieron a esta convocatoria ocho entidades locales titulares o gestoras en Salazar, Aezkoa, Erro, Aralar, Luzaide-Valcalos o Monte Limitaciones, entre otras, por un importe total de 197.905 euros. Eso supuso intervenir en el manejo de más de 9.400 hectáreas de pastos.
Las actuaciones subvencionadas engloban tanto los gastos vinculados a la colocación y mantenimiento de instalaciones para al manejo de ganado como cierres, abrevaderos, puntos de agua, mangas…, como los gastos que causa el propio manejo, bien con personal contratado por la entidad local, bien a través de empresas. Las subvenciones también prevén sufragar la elaboración de Planes de Gestión Sostenible de los Pastos (PGSP) y sus memorias, y los análisis de suelos.
Este 2026 ha sido declarado por Naciones Unidas Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. Este reconocimiento busca concienciar a todas las sociedades sobre «el papel decisivo que cumplen esos ecosistemas para el planeta». «Los pastizales proporcionan directamente alimento para el ganado en todo el mundo y son una forma de vida para muchos millones de personas. Indirectamente, además, contribuyen a la resiliencia del ecosistema trabajando contra la contaminación, la erosión del suelo y el adecuado manejo del agua. Son, además, refugios de biodiversidad», destacan desde el Ejecutivo foral.
En la cumbre de la ONU COP17 de Lucha contra la Desertificación, celebrada el pasado mes de agosto en Mongolia, se presentaba un informe internacional que incidía «no sólo en la importancia, sino también en rentabilidad de invertir en la restauración de los pastizales en general, unos ecosistemas en los que cada dólar genera un retorno de entre cuatro y seis dólares mientras que, una vez degradados, sería costosísimo recuperar». Los pastizales, según ese informe, cubren aproximadamente la mitad de las tierras del mundo.
Los pastos montanos son ecosistemas dominados por plantas herbáceas, gramíneas y matorrales de baja altura que están adaptados a situaciones climáticas duras como la poca profundidad del suelo que los sustenta o la altura a la que se desarrolla la vegetación. Los pastizales favorecen la biodiversidad acogiendo un elenco de especies de flora y fauna variadas, endemismos, insectos -también polinizadores-, reptiles, micromamíferos, aves…
Sostienen los especialistas que el pastoreo puede desempeñar un papel clave como solución basada en la naturaleza (SBN) para la conservación de los ecosistemas. Las profundas raíces de su vegetación fijan el suelo contra los procesos de erosión y contribuyen a regular el ciclo del agua, reteniendo el agua de lluvia y la procedente del deshielo, recargando acuíferos y regulando el caudal. Finalmente son «sumideros de carbono» al retener C02 que no pasa a la atmósfera. Además, el ganado limita y controla la cantidad de matorral presente reduciendo la carga de combustible lo que supone un trabajo de prevención natural ante los incendios forestales.
Por todo ello «su mera existencia contribuye a mitigar el cambio climático, ofreciendo diversos servicios ecosistémicos a la comunidad».
Estas formaciones de pastizal proporcionan alimentos al ganado en un sistema de explotación extensivo, «lo que contribuye a la producción de alimentos de calidad». El pastoreo activa la fertilización del terreno, abonándolo con el estiércol de los animales lo que incorpora materia orgánica. «El paisaje de estos pastos hoy está inevitablemente ligado a los usos de la ganadería por lo que el cambio en las orientaciones productivas de las explotaciones ganaderas, con un descenso continuado del pastoreo de ganado ovino frente a otro tipo de animales (vacas, yeguas, etc.) y el auge del uso social y recreativo están alterando sus condiciones de desarrollo, que también se ven afectadas por el calentamiento global», advierten desde el Gobierno de Navarra.
Medio Ambiente ofrece apoyo para un «desarrollo adecuado» de estos recursos a través de las subvenciones a quienes trabajan la ganadería extensiva en eses zonas, para «facilitar que se puedan manejar de forma sostenible y con un tipo de pastoreo que, además de un medio de vida, es también un patrimonio cultural». El instrumento de trabajo obligatorio para el manejo es el Plan de Gestión Sostenible de los Pastos (PGSP) que se encargan de redactar técnicos especialistas conocedores de esos ecosistemas (pastólogos).
Estos planes son una herramienta de planificación con una vigencia de 5 años que programa las actuaciones de manejo, conservación y mejora que se deben realizar en los pastizales. Este plan de gestión, tiene que ser acorde, además, con Plan de Ordenación Pascícola (POP) de la zona en la que se enmarca el terreno a gestionar. Para concurrir a estas ayudas, además de contar con un POP, es necesario que las entidades locales solicitantes tengan asegurada la colaboración de los ganaderos usuarios y cuenten con un PGSP vigente o, en el caso de que venza su vigencia durante el período, que se comprometan a presentar uno nuevo.
Además, si el pasto está en una Zona de Especial Conservación (ZEC), es requisito que la propuesta sea compatible con el plan de gestión del espacio protegido.
CL11
