Expertos piden apoyos para proteger a las mujeres con discapacidad en redes sin prohibir su uso
MADRID, 2 Oct. –
La respuesta a la violencia digital no puede consistir en limitar el acceso de las mujeres con discapacidad intelectual o del desarrollo a internet y las redes sociales, por lo que es necesario garantizar que puedan desenvolverse en estos espacios de forma segura y autónoma, con información accesible, herramientas y apoyos adecuados.
Así se ha puesto de manifiesto en el V Encuentro sobre Género y Discapacidad, celebrado esta semana por Asociación Liber bajo el título ‘Violencia digital: lo que pasa detrás de la pantalla’. El encuentro, llevado a cabo en formato presencial y online en la sede de la Fundación ONCE, en Madrid, ha reunido distintas perspectivas sobre las formas de violencia que se producen en el entorno digital y los retos específicos a los que se enfrentan las mujeres con discapacidad intelectual o del desarrollo.
Uno de los principales ejes del encuentro ha sido la participación de mujeres con discapacidad, que compartieron sus conocimientos, experiencias y reflexiones como ponentes. Entre ellas, estaban Asun y Raquel, de SOM Fundació, en Barcelona; Marga y Carmen, de Fundación Mater, en Palma de Mallorca; y Cinta, de Fundación TAU, en Sevilla, como detallan sus impulsores. Estas mujeres forman parte del Grupo de promotoras de igualdad del Proyecto Mujer de Plena inclusión.
Así, durante sus intervenciones, abordaron cuestiones como la violencia contra las mujeres, las relaciones en internet, las situaciones que afectan especialmente a las mujeres jóvenes, la realidad de las mujeres con discapacidad que son madres y qué hacer cuando algo que ocurre en internet genera preocupación o malestar.
Las participantes han destacado la importancia de identificar las señales de alarma, reconocer las conductas que generan miedo y poder pedir ayuda sin temor a ser cuestionadas o culpabilizadas. Sus aportaciones han reivindicado el derecho de las mujeres con discapacidad intelectual o del desarrollo a ser escuchadas, tomar sus propias decisiones y recibir los apoyos necesarios sin perder autonomía.
En el caso de Esther Castellanos Torres, puso sobre la mesa las distintas formas de violencia digital que sufren las mujeres, como el acoso, las amenazas, el control, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento o la creación de contenido sexual falso. Su intervención hizo especial hincapié en la situación de vulnerabilidad de las mujeres con discapacidad intelectual o del desarrollo, que pueden encontrar mayores barreras para identificar estas agresiones y pedir ayuda.
La jornada también ha contado con una ponencia de Cristina Vallelado Sánchez, vinculada al trabajo que Plena inclusión está desarrollando sobre la violencia digital. La prevención de estas situaciones requiere formación, información accesible y herramientas que permitan identificar conductas de control, manipulación, chantaje o abuso, sin que la protección se convierta en una restricción de derechos, defendió.
Por su parte, Vitória Alencar Dos Santos, técnica de proyecto de Liber, presentó datos sobre género recogidos en conjunto con las entidades de la red Liber adheridas al Compromiso de Igualdad, correspondientes al año de 2025, y estructurados en el Informe de Igualdad de Género del mismo año. Los datos expuestos reflejan la presencia de distintas formas de maltrato, con especial incidencia de la violencia verbal y psicológica, y ponen de manifiesto la importancia de mejorar la prevención, la detección y el acompañamiento, entre otras conclusiones.
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