Pyongyang desmiente a Seúl y amenaza con un «contraataque inmediato y despiadado» si ataca a sus soldados en la frontera
MADRID 30 Sep. (Agencias) –
Kim Yo Jong, la hermana del líder supremo norcoreano, Kim Jong Un, ha advertido de que Corea del Norte responderá militarmente si las fuerzas surcoreanas intensifican sus acciones en la zona fronteriza y llegan a disparar contra sus efectivos, al tiempo que ha rechazado las conclusiones de Seúl sobre la reciente explosión de una mina en la Zona Desmilitarizada (DMZ) que dejó tres soldados surcoreanos heridos y las ha calificado de «farsa».
Kim ha acusado a los responsables militares de Corea del Sur de utilizar el incidente, ocurrido el pasado 21 de septiembre, para justificar nuevas medidas políticas y militares contra Pyongyang. Según su versión, este episodio coincide con el conocido como «incidente de la mina de la caja de madera», ocurrido hace más de una década y que, de acuerdo con Pyongyang, fue utilizado entonces por Seúl para atribuir responsabilidades a Corea del Norte y elevar la tensión en la frontera.
«Es una actuación demasiado mezquina y sucia», ha condenado Kim en un comunicado recogido por la agencia oficial KCNA, que apunta que las autoridades norcoreanas habían previsto desde el principio la reacción de Seúl y la supuesta utilización política del incidente.
La dirigente norcoreana ha cuestionado especialmente la investigación surcoreana sobre el origen de la mina, al considerar que se ha atribuido su procedencia sin pruebas suficientes.
«¿Cómo podemos quedarnos de brazos cruzados ante su despreciable acto de acusar precipitadamente a cualquiera tras hacer estallar una mina de procedencia dudosa y hablar de incumplimiento del Acuerdo de Armisticio?», se ha preguntado, antes de tildar de «absurda» la conclusión sobre el origen del artefacto, argumentado que «explotó en un terreno baldío en el que no habían puesto un pie en más de medio siglo».
El núcleo de la advertencia norcoreana se ha centrado, no obstante, en la situación a lo largo de la frontera, donde –según la versión de Kim– las fuerzas de Corea del Sur habrían efectuado disparos a modo de advertencia a fin de disuadir a los soldados norcoreanos que participan en trabajos de construcción de barreras fronterizas.
Pyongyang ha negado además que sus soldados hayan atravesado la frontera, pese a las acusaciones formuladas por las Fuerzas Armadas surcoreanas y ha juzgado que las denuncias sobre supuestos cruces fronterizos son deliberadas y forman parte de una estrategia para atribuir a Corea del Norte la responsabilidad de un eventual aumento de la tensión en la zona.
«Nuestros soldados nunca han cruzado la frontera», ha recalcado, matizando que el Ejército norcoreano lleva aproximadamente dos años levantando estas estructuras como parte del refuerzo de la frontera y mantiene que las obras responden exclusivamente al ejercicio de su soberanía y no persiguen objetivos militares.
En este contexto, la responsable norcoreana ha afirmado que las advertencias y disparos de aviso se producen «a diario» desde el mes de agosto y ha reclamado a Seúl que tenga en cuenta las consecuencias de sus actuaciones en la zona.
Hacia el final de su pronunciamiento, Kim Yo Jong ha elevado el tono de su advertencia al asegurar que Corea del Norte no permanecerá pasiva ante acciones que considere hostiles contra sus efectivos o su territorio. «Si una sola bala impacta en nuestro territorio, deben estar preparados para mucho más», ha declarado.
En concreto, ha insistido en que cualquier disparo que alcance a soldados norcoreanos implicados en las labores fronterizas, siempre que no pueda considerarse un simple disparo de advertencia, desencadenaría un «contraataque inmediato y despiadado» por parte de las unidades encargadas de la defensa de la frontera.
De acuerdo con el comunicado, los principios para responder a este tipo de acciones ya han sido transmitidos a las unidades fronterizas. Además, el Ejército norcoreano habría decidido reforzar sus capacidades de contraataque táctico frente a la zona desmilitarizada situada ante la 21ª División de Infantería del III Cuerpo del Ejército surcoreano, que Pyongyang identifica como uno de los puntos donde se han registrado más provocaciones recientemente.
El aviso se extiende a cualquier eventual escalada que termine afectando a territorio de Corea del Norte o a su soberanía militar. En esta línea, Kim ha asegurado que un incremento de las acusaciones u acciones hostiles por parte de sus vecinos del sur podría desembocar en una respuesta de una magnitud «que aún no ha experimentado».
«Les advierto seriamente de que sería aconsejable sopesar las ventajas relativas con un razonamiento sensato», ha apostillado la representante norcoreana, que ha agregado que cualquier intento de mostrar «valentía» mediante nuevas acciones contra Corea del Norte podría desembocar en una situación «miserable y catastrófica».
«El dramático desenlace de la farsa de Seúl nunca será divertido y la responsabilidad de todas las consecuencias recaerá íntegramente sobre la parte provocadora», ha concluido, responsabilizando de antemano a Pyongyang de los efectos que pudieran derivarse de una hipotética escalada.
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