29 septiembre 2026

LKS Next identifica las tres tendencias que marcarán los despliegues de IA en las empresas

LKS Next identifica las tres tendencias que marcarán los despliegues de IA en las empresas
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BILBAO 29 Sep. Agencias –

LKS Next, consultora tecnológica perteneciente a la Corporación Mondragon, ha identificado las tres tendencias que marcarán los despliegues de la Inteligencia Artificial en las empresas.

En un comunicado, la consultora ha recordado que el pasado 2 de agosto entró en vigor la fase de inspección y sanción plena del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), la norma que regula el uso de la inteligencia artificial en la Unión Europea.

Desde esa fecha, los organismos supervisores nacionales -en España, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA)- tienen capacidad plena para inspeccionar y sancionar a las empresas que incumplan sus obligaciones, con multas de hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación global de la compañía, con independencia de su tamaño o sector.

LKS Next ha subrayado que este cambio normativo llega en un momento de madurez desigual, con la mayoría de las empresas ya utilizando inteligencia artificial de forma habitual, pero «muy pocas capaces de ir más allá de pruebas puntuales».

La consultora ha analizado el estado de estos despliegues y ha identificado tres tendencias que van a condicionar cómo las empresas incorporan la IA a lo largo de 2026. A su juicio, hay que pasar de una inteligencia artificial aislada, que funciona como un simple asistente, a integrarla realmente en el día a día de la empresa, capaz de acceder a la documentación y comunicarse con las herramientas que ya utiliza la organización.

Con toda esta novedad, muchos equipos han empezado a probar herramientas por su cuenta, y eso genera una dispersión que hay que «ordenar con criterio», según ha explicado Aritz Galdós, coordinador del AI CoE (Center of Excellence) en LKS Next.

La primera de las tendencias es que las empresas buscan controlar dónde se procesan sus datos. Un número creciente de compañías traslada sus proyectos de inteligencia artificial desde servicios en la nube de terceros países hacia infraestructuras propias o europeas. El objetivo es proteger la información sensible del negocio, reducir costes de procesamiento y evitar que esos datos queden sujetos a marcos legales de otros países.

LKS ha subrayado que la Data Act, la nueva norma europea sobre datos, respalda este movimiento al permitir a las empresas trasladar su información de un proveedor a otro sin penalizaciones, algo que hasta ahora no siempre era posible.

En segundo lugar, la nueva normativa europea obliga a auditar todos los usos de IA de la empresa. El AI Act exige a cualquier compañía que utilice inteligencia artificial, sea cual sea su tamaño, tener identificados y clasificados todos sus sistemas según el nivel de riesgo que suponen, y garantizar la formación de sus equipos en el uso de estas herramientas.

Según ha destacado, esta obligación, vigente desde febrero de 2025, se suma ahora a la capacidad efectiva de sanción de los supervisores nacionales, lo que sitúa el cumplimiento normativo entre las prioridades de cualquier empresa que trabaje con IA.

La tercera tendencia hace referencia a que los agentes de inteligencia artificial dejan de ser una promesa y entran en producción. Según los últimos datos, las empresas que ya utilizan este tipo de sistemas -capaces de completar tareas de forma autónoma, sin que una persona deba supervisar cada paso- han pasado de ser una minoría en 2025 a representar el 40% en 2026.

La consultora ha añadido que su despliegue avanza en funciones como la atención al cliente o la gestión documental, «con retornos de inversión notables allí donde el proyecto madura correctamente». También se advierte de que más del 40% de estas iniciativas podría abandonarse antes de 2027 por no haber resuelto de antemano quién controla lo que estos sistemas pueden y no pueden hacer.

Según ha apuntado, la diferencia principal entre un asistente y un agente de inteligencia artificial es la autonomía. Un asistente responde cuando se le pregunta, pero un agente puede actuar por su cuenta dentro de los sistemas de la empresa.

«Por eso su despliegue siempre tiene que hacerse de forma controlada, sin margen para que actúen con total libertad. Y el criterio humano no puede desaparecer del proceso. En determinadas tareas basta con supervisar lo que ocurre, pero en las más sensibles alguien tiene que poder decidir, en cada paso, si el proceso continúa o no», ha señalado Galdos.

Estas y otras cuestiones se abordarán en la 2ª edición del AI Microsoft Summit by LKS Next, que se celebrará el 15 de octubre en la Sala Yimby de Bilbao. El encuentro, organizado junto con Microsoft, reunirá a 150 directivos y responsables de tecnología en una jornada sobre cómo abordar la IA en la empresa, desde el cumplimiento normativo hasta el despliegue de agentes inteligentes en procesos de negocio reales.

CL11