22 septiembre 2026

Qatar niega haber financiado a Hamás en réplica a la revista ‘The New Yorker’ y estudia medidas legales

Qatar niega haber financiado a Hamás en réplica a la revista 'The New Yorker' y estudia medidas legales
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MADRID, 22 Sep. –

Las autoridades de Qatar han emitido este lunes una réplica a la revista estadounidense ‘The New Yorker’ por una publicación sobre financiación qatarí al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), lo que desde Doha han calificado como «información falsificada y fabricada» ante la cual están «evaluando todas las opciones legales pertinentes para evitar que continúe la difusión de esta información falsa».

«Las acusaciones planteadas por ‘The New Yorker’ en su artículo publicado el 19 de septiembre se basan en información falsificada y fabricada», reza la nota difundida por la Oficina Internacional de Medios del Estado de Qatar, que afirma que el en cuestión «se asemeja más a un blog de aficionados que a un reportaje de una publicación de prestigio como ‘The New Yorker'». «Rechazamos estas acusaciones en los términos más enérgicos», remarca.

En concreto, Qatar critica la alusión a documentos filtrados en 2021 por el portal francés Blast que reflejarían supuestos pagos desde Doha a políticos israelíes –incluido el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu–, figuras públicas francesas y demandantes en casos judiciales en Reino Unido, entre otros.

La noticia de ‘The New Yorker’, con todo, contiene el desmentido de Qatar de los documentos publicados entonces, una declaración en la que las autoridades del país del golfo Pérsico afirma tener «pruebas sólidas de que, desde hace varios años, diversas partes, entre ellas sectores de la extrema derecha israelí, han participado en la difusión de documentos falsificados a través de los medios de comunicación con el fin de incriminar a Qatar».

De hecho, la Oficina de Medios qatarí ha asegurado este lunes haber proporcionado a la revista estadounidense «pruebas claras» de que esos papeles así como «otros documentos que respaldaban sus afirmaciones eran falsos».

«Su decisión de seguir adelante a pesar de ello es profundamente preocupante y plantea serias dudas sobre su criterio editorial y su disposición a amplificar intencionadamente una campaña de desinformación en curso contra Qatar», ha lamentado el órgano en reacción a la publicación final del extenso reportaje, alegando que cuando presentaron pruebas a otros medios en la misma línea éstos «optaron acertadamente por no proceder con la publicación».

Así, Qatar ha reiterado que «dispone de pruebas sólidas de que, durante varios años, diversas partes, incluidos sectores de la extrema derecha israelí, han participado en la creación y difusión de documentos falsos a través de los medios de comunicación con el fin de incriminar a Qatar». «Esto incluye acusaciones falsas de que Qatar ha enviado dinero a Hamás», ha subrayado.

Ante esta coyuntura, Doha ha remarcado que su ayuda «se ha destinado a civiles palestinos en Gaza mediante mecanismos coordinados con las autoridades israelíes y socios internacionales», habiendo empleado mecanismos por los que «toda la asistencia financiera, así como bienes como alimentos, medicinas y combustible, pasaban por Israel antes de entrar en Gaza».

«Nada se entregaba sin la participación de Israel en cada etapa del proceso», ha incidido la Oficina de Medios, que ha anotado que ha prestado asistencia a Gaza de este modo «a lo largo de muchos años bajo sucesivos gobiernos israelíes y con la participación de los organismos de seguridad de Israel».

Por ello, ha defendido que, «si algún fondo llegó a manos de Hamás, ello no tuvo nada que ver con Qatar», sino que, «de hecho, la responsabilidad recaería sobre Israel, que supervisaba la entrega (…) a través de diversos organismos, incluidos el Mossad y el Shin Bet», en alusión a los servicios de Inteligencia israelíes en los ámbitos exterior e interior.

A continuación, el órgano qatarí ha denunciado la continuación de «acusaciones falsas sobre Qatar en un intento de socavar nuestro papel como mediador y obstaculizar los esfuerzos para lograr la paz en la región». «Los actores detrás de esta campaña no desean la paz», ha alegado, arguyendo que «su supervivencia política depende del caos y la división en la región, y el papel de Qatar como mediador supone una amenaza para ello».

En consecuencia, Doha ha instado «a todos los medios de comunicación a mantenerse alerta ante la desinformación difundida por quienes buscan obstaculizar la búsqueda de la paz» en Oriente Próximo, recordando a los periodistas su «responsabilidad de mantener estándares rigurosos de verificación y análisis, especialmente al informar sobre cuestiones geopolíticas complejas», pese a encontrarnos «en una época en la que el panorama mediático recompensa cada vez más el sensacionalismo y el ‘clickbait'».

En cuanto a ‘The New Yorker’ y el criticado reportaje que ha publicado, Qatar ha concluido su comunicado anunciando que está «evaluando todas las opciones legales pertinentes para evitar que continúe la difusión de esta información falsa y garantizar que el público no sea inducido a error».

CL11