¿Te duele mucho al sentarte o ir al baño? Podría ser un absceso perianal: estas son las señales de alarma
MADRID, 19 Sep. –
Un dolor intenso y continuo en la zona anal, especialmente si empeora al sentarse, caminar o ir al baño, acompañado de un bulto, de enrojecimiento, de fiebre, o incluso de salida de pus, puede ser la señal de un absceso perianal. Aunque se trata de un problema que muchas personas pueden retrasar por vergüenza, o incluso confundir con una molestia menor, los especialistas aconsejan consultar cuanto antes: el pus acumulado generalmente requiere drenaje y, si no se trata, la infección puede extenderse, o favorecer la aparición de una fístula anal.
Así lo asegura durante una entrevista con Agencias Salud Infosalus el doctor José Antonio Rueda Orgaz, especialista de la sección de coloproctología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, quien recuerda que un absceso perianal es una acumulación de pus que aparece en la zona alrededor del ano, siendo el síntoma más típico un dolor anal intenso, continuo, y en ocasiones pulsátil, que suele empeorar al sentarse, al caminar, al toser, o al ir al baño, acompañado de inflamación perianal, en forma de flemón, con enrojecimiento, calor local, y con mucha sensibilidad al tacto.
«Otros signos que deben hacer sospecharlo son la salida espontánea de material purulento, fiebre, con escalofríos, o sensación de encontrarse mal. En algunos casos, sobre todo si el absceso está más profundo, puede no tener expresión cutánea, pero el dolor es muy llamativo. Ante estos síntomas conviene consultar pronto, porque el tratamiento suele requerir drenaje quirúrgico, asociado a veces a la administración de antibióticos, y no debe intentar resolverse en casa», afirma este experto.
Habitualmente dice que se producen por la obstrucción de unas pequeñas glándulas en el canal anal, lo que ocasiona una infección, que puede progresar hasta hacerse evidente en la piel perianal, en forma de flemón o de absceso. «Existen otras causas de supuraciones perianales, originadas por la inflamación de los folículos pilosos ( Hidradenitis ), o asociado a enfermedades inflamatorias intestinales», agrega.
Pero es que además este experto del Hospital Universitario Fundación Alcorcón señala que hay personas con mayor predisposición, como sería el caso, por ejemplo, de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente en con enfermedad de Crohn, quienes presentan un mayor riesgo de desarrollar abscesos y fístulas perianales. «También pueden ser más propensos los pacientes diabéticos o con alteración en sus defensas, por ejemplo en la infección por VIH, o con tratamientos inmunosupresores. El tabaco también se ha relacionado con peor evolución de este tipo de procesos», advierte el doctor Rueda Orgaz.
Además, sostiene que el haber tenido un absceso previo aumenta la posibilidad de que vuelva a aparecer uno nuevo, o de que se forme una fístula, que es una comunicación anómala entre el canal anal y la piel. «Aún así, muchas veces aparece en personas sanas y sin factores de riesgo claros», apostilla.
El tratamiento principal de un absceso perianal, según continúa este proctólogo, es evacuar el pus mediante un drenaje, y en general, tal y como precisa, los antibióticos por sí solos no suelen resolver el problema, porque mientras el pus permanezca acumulado, la infección puede continuar. «En algunos casos el drenaje puede hacerse con anestesia local, pero cuando el absceso es grande, profundo, muy doloroso, o afecta a planos más profundos, puede ser necesario realizarlo en quirófano», agrega.
En este sentido, asegura que la evolución suele ser buena si se trata a tiempo, con alivio rápido del dolor. «Después, es importante el seguimiento, porque algunos pacientes pueden desarrollar una fístula perianal. La idea principal es que el drenaje temprano es clave y los antibióticos se reservan en caso de infección generalizada o en pacientes inmunodeprimidos», añade.
Eso sí, advierte el doctor José Antonio Rueda Orgaz, especialista de la sección de coloproctología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón que retrasar la consulta puede hacer que un absceso perianal, que inicialmente podría tratarse de forma más sencilla, evolucione a un problema mas grave o complejo: «El pus tiende a buscar salida y la infección puede extenderse a tejidos más profundos, aumentando el dolor, la inflamación, y la fiebre».
En algunos casos dice que puede aparecer una fístula perianal, es decir, un pequeño trayecto anómalo entre el canal anal y la piel, que puede requerir tratamientos posteriores más complejos. «En personas con diabetes, con defensas bajas, o enfermedades inflamatorias intestinales, el riesgo de complicaciones es mayor. Por eso, ante sospecha de absceso conviene consultar pronto y evitar automedicarse», apostilla.
En este contexto, destaca este especialista que no siempre es posible prevenir un absceso perianal, al tratarse muchas veces de un fenómeno espontaneo por la obstrucción y posterior infección de las pequeñas glándulas internas del canal anal. «Aún así, mantener un buen control de enfermedades como la diabetes, evitar el tabaco, y no automedicarse ante dolor anal son medidas importantes«, asevera.
También conviene no normalizar molestias persistentes por vergüenza, según insiste el doctor Rueda, remarcando que los signos de alarma son:
·Dolor intenso o progresivo en la zona anal.
·Bulto doloroso.
·Enrojecimiento.
·Fiebre.
·Escalofríos.
·Malestar general.
·Salida de pus.
«Ante estos síntomas, lo recomendable es consultar cuanto antes, porque el tratamiento precoz evita complicaciones. La prevención absoluta no siempre es posible, pero sí puede reducirse el riesgo de complicaciones consultando pronto ante dolor, fiebre, bulto, o supuración», concluye el doctor José Antonio Rueda Orgaz, del Hospital Universitario Fundación de Alcorcón.
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