18 septiembre 2026
Debilitadas las instituciones de derechos de las mujeres
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NACIONES UNIDAS – Una de cada tres instituciones creadas en el mundo para impulsar los derechos de las mujeres y avanzar en la igualdad de género sufrió recortes de recursos y perdió poder en los últimos dos años, reveló un estudio de las Naciones Unidas divulgado este viernes 18.

“Estamos viendo cómo se desmantelan las instituciones, la financiación y los movimientos que fueron creados para promover los derechos de las mujeres”, señaló al presentar los datos Sarah Hendricks, directora de Políticas, Programas y División Intergubernamental de la entidad ONU Mujeres.

Al ritmo actual, harán falta 171 años para alcanzar la igualdad de género, señala el estudio hecho por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.

Y las mujeres siguen lejos de los espacios donde se concentra el poder político y económico, con seis de cada siete países liderados por hombres.

El debilitamiento de las instituciones significa, en algunos casos, menos personal; en otros, menor influencia en las decisiones del gobierno, la desaparición de unidades especializadas, una rebaja de su categoría institucional o el traslado de sus funciones a otros organismos.

Cerca de una cuarta parte también ha sufrido recortes presupuestarios y nueve por ciento ha perdido el control de su propio presupuesto, registra el estudio.

La ayuda bilateral destinada a programas que incluyen objetivos de igualdad de género cayó 13 % entre 2023 y 2024. Los fondos dirigidos específicamente a organizaciones de derechos de las mujeres disminuyeron todavía más: 28 %.

Los recortes se sienten incluso dentro del sistema de  Naciones Unidas, pues 42 % de sus entidades informa de un debilitamiento, real o previsto, de sus esfuerzos por la igualdad de género debido a la crisis de financiación.

Una encuesta entre 855 organizaciones dirigidas por mujeres o dedicadas a sus derechos en 52 países, y contextos afectados por crisis, reveló que 88 % ya no podía responder a todas las necesidades.

Cerca de un millón de mujeres y niñas dejaron de recibir servicios que antes tenían disponibles. Casi la mitad de las organizaciones contaba con fondos para seis meses o menos, y dos de cada cinco consideraban posible tener que suspender sus actividades o cerrar.

El informe pone el foco no sólo en cuántas mujeres llegan a las instituciones, sino en cuánto poder ejercen una vez dentro.

Seis de cada siete países están actualmente dirigidos por hombres, y las mujeres ocupan alrededor de 22 % de los puestos ministeriales en el mundo, una proporción que incluso ha disminuido durante los últimos dos años.

Y cuando consiguen entrar en los gobiernos, no necesariamente acceden a los puestos donde se concentran las decisiones económicas y de seguridad: casi nueve de cada 10 ministros de defensa son hombres, al igual que más de ocho de cada 10 responsables de finanzas.

“El mundo se ha vuelto mucho mejor dando asientos a las mujeres, pero sigue fallando a la hora de garantizar que tengan poder”, resumió Hendricks.

La desigualdad se extiende al sector privado. Las mujeres ocupan apenas 5,8 % de los puestos de dirección ejecutiva de las empresas que cotizan en bolsa, y una cuarta parte de los asientos en sus juntas directivas.

Para muchas mujeres, las barreras aparecen antes incluso de alcanzar esos espacios, porque presentarse a unas elecciones puede costar, en algunos países, más de 100veces el ingreso medio por habitante. Y quienes consiguen superar esa barrera económica se enfrentan con frecuencia a otra: la violencia.

Datos de 13 países muestran que ocho de cada 10 candidatas al parlamento, y seis de cada 10 aspirantes a gobiernos locales, sufren violencia psicológica, sexual, económica o física durante las campañas.

Hendricks insistió en que esas agresiones no son un problema separado de la falta de representación: “Las mujeres están pagando un precio por buscar el poder”, afirmó.

El informe apunta también a una herramienta que ha mostrado resultados: las cuotas electorales. En los países con sistemas ambiciosos y bien diseñados, las mujeres ocupan 16 puntos porcentuales más de escaños parlamentarios y 17 puntos más de puestos en gobiernos locales que en aquellos sin esas medidas.

América Latina y el Caribe muestra con claridad la distancia entre participar y dirigir.

Las mujeres ocupan aproximadamente 32,6 % de los puestos en órganos deliberativos locales, pero solo 16,6 % de las alcaldías.

Su representación, por tanto, se reduce prácticamente a la mitad cuando se pasa de integrar una institución local a encabezarla.

El informe cita, sin embargo, que Chile muestra que el liderazgo femenino puede cambiar prioridades concretas: la elección de alcaldesas se relaciona con un aumento de las denuncias de violencia contra las mujeres, al prestar mayor atención política al problema y destinar más recursos a organizaciones comunitarias.

También destaca la fortaleza creciente de los movimientos feministas de la región. Durante la última década han registrado una expansión comparable, por su magnitud, a la del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer de 1976 a 1985, pese a un contexto de creciente oposición a las políticas de género.

Pero la violencia sigue condicionando quién puede participar. Entre los países estudiados, 77 % de las candidatas al parlamento en Colombia reportó haber sufrido violencia durante la campaña, mientras que en Argentina la cifra llegó a 82 % entre candidatas a cargos locales.

Y el informe llega en vísperas de que el 81período de sesiones de la Asamblea General de la ONU encare la elección del décimo secretario general de la organización, un puesto que ninguna mujer ha ocupado en sus 80 años de historia.

A-E/HM

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