18 septiembre 2026

Las inyecciones contra el VIH funcionan mejor que las pastillas para los jóvenes

Las inyecciones contra el VIH funcionan mejor que las pastillas para los jóvenes
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MADRID 18 Sep. (Agencias) –

Un ensayo realizado en África y dirigido por investigadores de la UCL (University College de Londres en Reino Unidos) muestra que los jóvenes que viven con el VIH controlan mejor su enfermedad cuando su terapia antirretroviral se administra mediante inyecciones cada ocho semanas, en lugar de en forma de comprimidos diarios.

En un artículo publicado en ‘The Lancet’, el equipo describe cómo las inyecciones resultaron ser más eficaces para mantener el virus bajo control que las pastillas y pide que se hagan esfuerzos para que este tratamiento sea más accesible en todo el mundo.

Aunque el VIH no tiene cura, los antirretrovirales pueden ayudar a las personas a vivir vidas largas y saludables, y a reducir considerablemente el riesgo de transmisión del virus. Aproximadamente 1,6 millones de adolescentes (de 10 a 19 años) viven con el VIH.

La profesora Sarah Pett, de la Unidad de Ensayos Clínicos Innovadores de la UCL, investigadora principal del ensayo LATA, declara: «Históricamente, los adolescentes seropositivos, como grupo, han tenido peores resultados con los antirretrovirales en comparación con los adultos. Existe acoso y estigma asociados con la toma diaria de pastillas. Los inyectables de acción prolongada que se administran cada dos meses pueden ayudar a los jóvenes a llevar una vida más normal».

«Los beneficios de esta forma de tratamiento para adolescentes son mayores que los que hemos visto en adultos. Los ensayos previos en adultos solo han demostrado que los inyectables no son menos efectivos que las tabletas. Nuestros resultados respaldan la necesidad de ampliar el acceso a los inyectables a grupos como los adolescentes, que quizás no respondan bien a las pastillas diarias. Nueve de cada diez adolescentes con VIH viven en África, pero actualmente no tienen acceso a este tratamiento.»

El ensayo LATA (Tratamiento de acción prolongada en adolescentes) se llevó a cabo en cinco clínicas de Kenia, Sudáfrica, Uganda y Zimbabue. Participaron 476 adolescentes de entre 12 y 19 años, quienes fueron asignados aleatoriamente a recibir una tableta diaria, que es el tratamiento estándar, o un inyectable de acción prolongada (cabotegravir y rilpivirina), una forma relativamente nueva de tratar el VIH.

Los participantes en el ensayo llevaban más de un año recibiendo tratamiento con comprimidos, tenían el VIH completamente suprimido (indetectable) y no habían experimentado previamente ningún fracaso terapéutico. Casi todos los participantes en LATA habían tenido el VIH desde su nacimiento.

El equipo de investigación descubrió que, tras más de dos años, solo dos adolescentes (1%) que recibían inyecciones experimentaron un rebote viral confirmado (dos mediciones de carga viral, realizadas con al menos siete días de diferencia), en el que aumenta la cantidad de virus en sangre, en comparación con 15 (6%) en el grupo que tomaba comprimidos diariamente. El aumento de la carga viral puede perjudicar la salud a largo plazo, incrementando el número de células latentes infectadas con el VIH y, en algunos casos, puede provocar la transmisión de la infección a la pareja o a la descendencia.

Casi todos (94%) los adolescentes del grupo que recibió inyecciones de acción prolongada dijeron que las inyecciones cada ocho semanas eran mucho más fáciles que tomar medicamentos a diario.

Existen algunos desafíos que requieren una cuidadosa consideración con respecto al uso de inyectables de acción prolongada en entornos con recursos limitados. Los inyectables son más caros que las tabletas diarias estándar porque los medicamentos aún están patentados y su fabricación es más costosa. Además, la rilpivirina debe mantenerse refrigerada durante su suministro y almacenamiento. También se requiere personal de enfermería capacitado para administrar las inyecciones cada ocho semanas, mientras que las citas para quienes toman tabletas pueden ser tan infrecuentes como cada tres o seis meses. Aún no existe un acuerdo sobre una versión genérica del tratamiento inyectable.

Actualmente, en Estados Unidos, Europa y otros países de altos ingresos, se pueden recetar inyectables a adolescentes de 12 años o más, así como a adultos, pero en África, salvo en algunas clínicas, el tratamiento aún no está disponible.

Actualmente, la Organización Mundial de la Salud recomienda los inyectables como una opción «alternativa» para adultos y adolescentes que toman comprimidos a diario, que controlan eficazmente el virus y no presentan hepatitis B activa. Esta postura podría reforzarse a raíz de los resultados del ensayo LATA.

«La falta de disponibilidad de tratamientos inyectables en África conlleva el riesgo de aumentar las desigualdades en la atención del VIH, dejando a la mayoría de las personas que viven con el VIH sin acceso a los tratamientos disponibles en entornos de altos ingresos. Esta brecha podría ampliarse aún más con los ensayos clínicos de inyectables de segunda y tercera generación que podrían requerir dosis solo dos veces al año», advierte la doctora Deborah Ford (Unidad de Ensayos Clínicos Innovadores de la UCL), autora principal del estudio.

CL11