Corea del Sur no hará «ningún despliegue de tropas» en Ormuz «que implique participar en una guerra»
MADRID 18 Sep. (Agencias) –
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, ha afirmado este viernes que las Fuerzas Armadas del país asiático no llevarán a cabo «ningún despliegue de tropas que implique participar o intervenir en una guerra», en alusión a la posibilidad de hacerlo en el estrecho de Ormuz, como ha pedido Estados Unidos a múltiples aliados, ante las restricciones de Irán al tráfico marítimo por el estratégico paso.
«Hemos mantenido el principio de no desplegar activos militares bajo esa modalidad, y dicho principio no cambiará en el futuro», ha declarado el mandatario en una rueda de prensa en la Casa Azul, donde ha remarcado que «no habrá ningún despliegue de tropas que implique participar o intervenir en una guerra», según ha recogido la agencia surcoreana de noticias Yonhap.
Sin embargo, Lee ha considerado «evidente» que Seúl debe «llevar a cabo, como mínimo las actividades necesarias» para la protección de sus buques mercantes y de rutas de transporte de crudo, a lo que ha añadido «la vida y seguridad de nuestros ciudadanos, tal como hacen otros países».
Asimismo, el presidente surcoreano ha afirmado que Seúl está «examinando y deliberando sobre formas de reforzar aún más» el despliegue de su unidad Cheonghae, iniciado en mayo con el objetivo de «hacer frente a amenazas a la seguridad pública, como la piratería». Sin embargo, ante la «inquietud ante la idea de que se trate de un despliegue para participar o apoyar una guerra o de que se estén enviando tropas de combate», Lee ha querido subrayar que «no se trata de un despliegue bélico».
Por otro lado, ha querido «asumir la responsabilidad» ante la entrada de buques surcoreanos en el mar Rojo pese a los avances de las milicias rebeldes hutíes hacia la costa suroccidental de Yemen, defendiendo su orden porque, cuando «no entraban en el mar Rojo, se produjeron importantes interrupciones en el suministro de crudo durante las primeras fases del conflicto».
«Renunciar al transporte de crudo debido a un nivel de riesgo bajo supondría un golpe demasiado duro para la economía, por lo que di instrucciones para que se evaluara la entrada en el mar Rojo. Es una cuestión de la que debo asumir la responsabilidad», ha manifestado.
El Gobierno de Irán ya advirtió la pasada semana a Corea del Sur de «graves consecuencias» en caso de que acometiera un despliegue militar en Oriente Próximo afirmó que sería visto como «un apoyo directo a los responsables de la agresión», en referencia a Estados Unidos, tras las presiones de Washington sobre Seúl.
Esta situación se desarrolla en paralelo al desenfriamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, especialmente escenificada cuando el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ordenó en agosto al Pentágono de reducir «sustancialmente» las maniobras con Corea del Norte señalando la «muy buena relación» con el líder norcoreano, Kim Jong Un, y la prioridad militar que representa la guerra en Irán, al tiempo que cargó contra Seúl por no respaldar su ofensiva junto a Israel contra la República Islámica.
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