CyL reclama al Gobierno una posición firme en Europa y «trabajo serio y debate» con las autonomías sobre la futura PAC

VALLADOLID, 16 Sep. –
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta de Castilla y León, Joaquín Antonio Pino, ha pedido al Gobierno que tenga una posición firme y ha reclamado «trabajo serio» y debate político con las autonomías para definir la posición española ante la futura Política Agraria Común (PAC), al tiempo que ha defendido la necesidad de que este régimen de ayudas cuente con una identidad propia, presupuesto blindado y capacidad suficiente para sostener la renta, modernizar las explotaciones, preservar el potencial productivo y mantener vivo el medio rural.
Así lo ha trasladado el responsable autonómico de Agricultura en declaraciones de las que se hace eco Europa Press tras haber participado en los dos consejos consultivos que el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha mantenido con los consejeros autonómicos de Agricultura y Pesca de las autonomías.
La posición que ha mantenido Castilla y León en estos encuentros ha sido «clara», ha explicado el consejero, puesto que la PAC «debe ser agraria, común, suficientemente financiada y protegida. No puede quedar diluida entre otras políticas ni castigar a quienes producen, invierten y generan empleo».
En este sentido, la futura PAC «debe volver a estar al servicio de quienes producen alimentos», ha sostenido, en tanto en cuanto tiene que garantizar renta, actividad, empleo y capacidad productiva y «no puede convertirse en una política cada vez más burocrática, intervencionista y alejada de la realidad del campo».
«La PAC ha ido acumulando durante décadas condicionantes ambientales hasta desdibujar su finalidad original. No queremos que termine convertida en una política ambiental que considere la producción agraria como un problema», ha expresado el titular de Agricultura, un punto en el que ha considerado que aunque la protección del territorio es necesaria, solo puede mantenerse si existe una actividad agraria viable.
Por todo ello, ha señalado que la PAC debe situar en el centro al agricultor y al ganadero profesional, a «quien vive realmente de su explotación, asume riesgos, invierte y genera empleo». «Debe respaldar a la explotación profesional familiar, pero también a todas las explotaciones profesionales que innovan, crean puestos de trabajo y garantizan capacidad productiva. Necesitamos explotaciones viables, modernas y capaces de competir», ha profundizado.
Para el consejero de Agricultura de Castilla y León la «primera línea roja» es el presupuesto, en la medida en que la PAC necesita una financiación fuerte, estable, diferenciada y protegida, y «no se admitirán recortes reales en los fondos destinados a agricultores y ganaderos».
A este respecto, ha trasladado su preocupación en relación con el hecho de que sus recursos se integren en grandes planes nacionales junto a otras políticas, ya que si el dinero del campo entra en una bolsa común, la agricultura tendrá que competir con vivienda, energía, infraestructuras o industria, «y cuando cambien las prioridades políticas, el campo puede ser el primero en perder».
«Castilla y León no aceptará una PAC diluida, centralizada ni sometida a las prioridades coyunturales de cada Gobierno», ha asegurado el titular de Agricultura, que ha señalado que la Comunidad «tampoco aceptará una renacionalización encubierta que genere distintos niveles de apoyo según la capacidad presupuestaria de cada Estado».
Además, ha aseverado que no se puede pedir a las comunidades autónomas que fijen su posición definitiva mientras el Ministerio «no explica la suya», en tanto en cuanto «no se puede negociar a ciegas ni convertir nuestras respuestas en el punto de partida de una negociación cuyo planteamiento estatal desconocemos».
«Primero debe haber una propuesta clara del Ministerio y un trabajo técnico serio con las comunidades autónomas. Después, un verdadero debate político. También rechazamos la degresividad y el capping obligatorios», ha apostillado.
Y junto a la reforma de futuro, Castilla y León necesita flexibilidad inmediata para la PAC de hoy, ha sostenido el consejero. «No podemos gestionar los ecorregímenes como si todas las campañas fueran iguales ni como si las condiciones agronómicas fueran idénticas en todos los territorios», ha lamentado.
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