Leer por placer tiene más beneficios de los que imaginas: mejora la salud mental y protege el cerebro
MADRID, 15 Sep. –
Leer por placer, bien sea un clásico de Jane Austen o devorar una novela gráfica de Heartstopper, está relacionado con una mejor salud mental, una mayor empatía y un menor riesgo de demencia, según defienden expertos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) en ‘Psychological Medicine’.
En 2025, la profesora Barbara Sahakian y la doctora Christelle Langley, del Departamento de Psiquiatría de Cambridge, publicaron Brain ‘Boost: Healthy Habits for a Happier Life’ (Estimula tu cerebro: Hábitos saludables para una vida más feliz) . Fue mientras escribían este libro que se percataron de la magnitud de los beneficios de la lectura por placer, pero también de la sorprendente escasez de investigaciones en este ámbito.
Para este nuevo trabajo, se han unido a The Queen’s Reading Room, la organización benéfica fundada por Su Majestad la Reina, para destacar los beneficios de la lectura por placer a cualquier edad, en el marco del Año Nacional de la Lectura.
LA LECTURA BENEFICIA A CUALQUIER EDAD
Así, en esta reseña publicada en ‘Psychological Medicine’, la profesora Sahakian y la doctora Langley, junto con Vicki Perrin, directora ejecutiva de The Queen’s Reading Room, sostienen que no importa qué ni cómo leamos, leer por placer puede aportar enormes beneficios, y leer con otros, ya sea como parte de un club de lectura o cuando un padre lee con sus hijos, puede brindar recompensas aún mayores.
Sahakian detalla: «La lectura es una excelente manera de cuidar nuestra salud cerebral, desarrollar importantes habilidades cognitivas y mejorar nuestro bienestar. Es algo que deberíamos fomentar desde temprana edad, dada la creciente evidencia de sus beneficios, especialmente para los niños, pero en realidad, nunca es tarde para empezar, y puede aportar beneficios a lo largo de toda la vida, incluso en la vejez».
Las encuestas han demostrado que la lectura entre niños y adolescentes se encuentra en sus niveles más bajos desde que se tienen registros, especialmente entre los chicos adolescentes y los niños de entornos desfavorecidos. Sin embargo, incluso aquellos que afirman disfrutar menos de la lectura reconocen su valor educativo: casi la mitad dice que les ayuda a aprender palabras o cosas nuevas.
Algunas de las pruebas más sólidas de los beneficios de la lectura por placer provienen de un estudio realizado por las mismas expertas con más de 10.000 jóvenes, que descubrió que los niños que comenzaron a leer por placer a una edad temprana mostraron beneficios que incluyen: mejor atención, memoria y función ejecutiva, mayor rendimiento académico, menos problemas de salud mental y estilos de vida más saludables, incluyendo más horas de sueño y menos tiempo frente a las pantallas.
La doctora Langley comenta: «Dado lo beneficioso que es leer por placer a una edad temprana, deberíamos hacer todo lo posible para que los niños y jóvenes se aficionen a la lectura. Lo importante es encontrar algo que realmente disfruten leyendo y usarlo como punto de partida. Leer cómics y novelas gráficas también podría ser una buena introducción, ya que podrían resultar menos intimidantes, o incluso menos aburridos, que las novelas».
LEER TAMBIÉN SE RELACIONA CON MEJOR RENDIMIENTO
Como era de esperar, la lectura está estrechamente relacionada con la mejora de las habilidades de lectoescritura, pero también con el rendimiento matemático, ya que la lectura y las matemáticas comparten procesos cognitivos similares, como las habilidades lingüísticas, la memoria y la función ejecutiva.
Los beneficios no se limitan a niños y jóvenes. Diversas encuestas han sugerido múltiples beneficios para los adultos, especialmente en lo que respecta al bienestar, como la reducción del estrés y una mayor relajación, una mayor empatía y comprensión hacia los demás, y una actitud más tolerante hacia diferentes perspectivas.
La lectura se ha consolidado como el método más popular para aliviar el estrés, con casi dos de cada cinco adultos (38%) que eligen los libros como su mejor forma de relajarse. Un estudio de neurociencia encargado por la Sala de Lectura de la Reina en 2024 reveló que tan solo cinco minutos de ficción pueden reducir el estrés hasta en un 20%, además de mejorar la concentración y la capacidad de resolución de problemas, y ayudar a los lectores a sentirse menos solos. Una encuesta incluso encontró que más personas recurrían a los libros para encontrar consuelo (35%) que al vino (31%) o a un baño caliente (10%).
LEER PUEDE PROTEGER EL CEREBRO FRENTE AL DETERIORO
Los beneficios pueden ser especialmente importantes en la vejez. Las actividades de ocio que estimulan el cerebro, en particular la lectura, se asocian con un deterioro cognitivo más lento y un menor riesgo de demencia en adultos mayores. Por ejemplo, en un estudio con casi 5.500 adultos de 55 años o más, las personas que participaban frecuentemente en actividades como la lectura tuvieron una probabilidad significativamente menor de desarrollar deterioro cognitivo durante un período de seguimiento de cinco años. Otro estudio encontró que leer periódicos, revistas y libros se asoció con una reducción del 33% en el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.
Los estudios de neuroimagen muestran una relación entre la lectura y las diferencias en la estructura cerebral, que incluyen: mayores volúmenes y áreas corticales en regiones cerebrales involucradas en el lenguaje, el aprendizaje, la regulación emocional y el control ejecutivo; mayor conectividad de la sustancia blanca que respalda el procesamiento del lenguaje; y mayor grosor cortical en áreas cerebrales claves, relacionadas con el lenguaje.
Si bien la mayoría de los estudios solo muestran asociaciones, están surgiendo indicios de un vínculo causal. Se ha demostrado que las intervenciones de lectura provocan cambios estructurales en el cerebro. Por ejemplo, un pequeño estudio con 11 niños con dislexia de entre 7 y 11 años reveló que un programa de entrenamiento de ocho semanas centrado en la imaginería mental, la articulación y el trazado de letras, grupos de letras y palabras mejoró significativamente las habilidades de lectura, y estas mejoras estuvieron acompañadas de un aumento del volumen de materia gris en regiones clave del cerebro.
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