14 septiembre 2026
Las remesas de los migrantes se duplican en diez años
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ROMA – Las entradas de remesas en los países de ingreso bajo y mediano alcanzaron los 728 600 millones de dólares el año pasado, un aumento de 94 % en comparación con 2016, reveló un informe divulgado este lunes 14 por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida).

La cifra es más de cuatro veces superior a la ayuda oficial al desarrollo que otorgan las naciones industrializadas a las que están en vías de desarrollo, y muestra que una diáspora mundial de 220 millones de migrantes mantiene a aproximadamente 1100 millones de familiares en sus países de origen,

Las remesas, “a la vez que ayudan a las familias a satisfacer sus necesidades básicas, fomentan el crecimiento financiero y la resiliencia frente a crisis”, declaró Álvaro Lario, presidente del Fida, al presentar el informe.

“Sus beneficios potenciales son mayores cuando las familias tienen acceso a servicios financieros asequibles y confiables, además de a conocimientos, libertad y opciones adecuadas para utilizar sus recursos de acuerdo con sus propias necesidades y aspiraciones”, añadió Lario.

El aumento de 94 % supera tanto al crecimiento demográfico como a la emigración procedente de países de ingreso bajo y mediano.

Casi uno de cada tres dólares enviados a los hogares por los migrantes —unos 233 000 millones de dólares— llegaron a zonas rurales, donde el acceso al empleo formal, los servicios financieros y la infraestructura pública suele ser menor y donde estos flujos pueden tener un impacto considerable.

Según el informe, las familias que reciben las remesas invierten unos 22 000 millones de dólares al año en los sistemas agroalimentarios rurales, apoyando así la producción agrícola, las empresas rurales y el empleo.

Lario dijo que “el impacto de las remesas en las zonas rurales va más allá de los hogares receptores y se extiende a las economías circundantes, ya que son un apoyo para los negocios, el empleo y los sistemas alimentarios locales”.

Expuso que “para millones de familias rurales, recibir remesas puede ser el primer paso para generar ahorros y acceder a seguros y a un crédito adecuado. También pueden abrir el camino hacia una mayor resiliencia frente a las perturbaciones económicas y climáticas”.

“En muchos contextos, esto contribuye a ampliar las oportunidades, de modo que la migración se convierta en una elección en lugar de una necesidad”, agregó.

En sus conclusiones regionales, Fida indicó que Asia y el Pacífico sigue siendo el centro de la economía mundial de las remesas, al recibir 384 900 millones de dólares en el año, es decir, 53 % del total registrado por el informe.

Pero América Latina y el Caribe registró el crecimiento más rápido: las remesas recibidas en la región aumentaron 132 % durante el decenio, alcanzando los 168 600 millones de dólares.

Una causa es el aumento de la migración, que creció 41 % en la última década, impulsada por el éxodo venezolano y por la inestabilidad económica, la inseguridad y los fenómenos climáticos en varios países del hemisferio.

Las entradas de remesas en África se incrementaron 86 % hasta alcanzar los 124 200 millones de dólares.

En 23 países, las remesas representan más de 10 % del producto interno bruto (PIB), y en nueve países superaron el valor total de las exportaciones de bienes y servicios.

En las conclusiones se destacan las consiguientes posibilidades para que los responsables de formular políticas potencien el impacto de las remesas en la resiliencia, la inclusión financiera y las oportunidades económicas.

Se reconoce, al mismo tiempo, que estos flujos privados no pueden sustituir a la inversión pública, la protección social o la financiación para el clima.

Se calcula que actualmente más de la mitad de las remesas se inician a través de un canal digital, lo que ha abaratado las transferencias.

Sin embargo, el efectivo sigue siendo el método predominante en muchos corredores. Solo 35 % de los servicios medidos en 2025 fueron íntegramente digitales tanto en el extremo del emisor como en el del receptor.

El informe llama a los gobiernos, las instituciones financieras y otros entes para que hagan más asequibles y transparentes las transferencias, doten de mejores servicios a las zonas rurales, refuercen las capacidades financieras y digitales, y amplíen el acceso de las familias al ahorro, seguros y créditos adecuados.

A-E/HM

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