13 septiembre 2026

El espectáculo ‘La sombra y la ceniza’ convierte la vida de Miguel Servet en teatro, danza, acrobacia y fuego

El espectáculo 'La sombra y la ceniza' convierte la vida de Miguel Servet en teatro, danza, acrobacia y fuego
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Acrobacia en Villanueva de Sijena en recuerdo de Miguel Servet.


Acrobacia en Villanueva de Sijena en recuerdo de Miguel Servet.

– AYUNTAMIENTO DE VILLANUEVA DE SIJENA.

La astrología, la circulación pulmonar de la sangre y la hoguera en la que acabó sus días. Tres grandes episodios de la vida de Miguel Servet se han transformado este pasado sábado por la noche en teatro, danza, acrobacia y fuego en Villanueva de Sijena (Huesca), ante un nutrido público que ha aplaudido una propuesta concebida para explicar de una forma sencilla, visual y atractiva la figura del humanista.

‘La sombra y la ceniza’, creada por Viridiana expresamente para Villanueva de Sijena, ha puesto el broche a una jornada que ya había comenzado por la tarde con las primeras visitas teatralizadas a la Casa Natal de Servet.

El espectáculo nocturno ha completado ese recorrido trasladando al exterior algunos de los aspectos esenciales de su pensamiento y su trayectoria. El público ha ido desplazándose entre diferentes escenarios situados en el entorno de la iglesia y del monumento dedicado a Miguel Servet.

La propia itinerancia formaba parte de la dramaturgia, concebida como un viaje por distintos momentos de su vida, desde el conocimiento y la duda hasta el descubrimiento y el martirio.

Y durante todo ese viaje ha habido también teatro. Un actor ha encarnado a Miguel Servet en un diálogo constante con una enigmática figura femenina vestida completamente de negro. Desde una mirada situada más allá de su tiempo, esta le iba enfrentando a su propio legado: aquello por lo que sería recordado siglos después, sus aciertos y errores, las consecuencias de sus ideas o el modo en que la historia terminó juzgando a quienes lo condenaron.

En ocasiones también cuestionaba su carácter y su obstinación, dando pie a un intercambio que humanizaba al personaje y evitaba convertirlo únicamente en una figura solemne del pasado.

La primera parada se ha adentrado en la relación de Servet con la astrología y su interés por comprender el orden del universo. Tras el diálogo entre los personajes, la explicación ha desembocado en una escena de danza en la que el giro continuo de la intérprete evocaba el movimiento de la Tierra y los planetas.

El cuerpo de la bailarina convertía así en imagen cuestiones como la órbita, la búsqueda y la tensión entre observación, creencia y conocimiento.

Después ha llegado uno de los aspectos por los que Servet es más conocido, el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre. De nuevo, palabra e interpretación han dado paso a una imagen poderosa, con dos artistas suspendidas sobre una larga tela roja que representaba la sangre, uniendo cuerpo, respiración y conocimiento.

El último tramo ha abordado su pensamiento religioso, su enfrentamiento con las autoridades de su tiempo y su muerte en la hoguera en Ginebra.

El diálogo ha permitido mirar también al Servet más incómodo, al hombre que defendió sus convicciones incluso cuando hacerlo tenía un precio enorme. Y el desenlace llegó con un espectáculo de fuego que cerró la noche con una de las imágenes más aplaudidas. Las llamas aparecieron como castigo, pero también como símbolo de unas ideas que no consiguieron desaparecer con él.

CL11