Raúl Cimas pregona en Albacete reivindicándola como capital de C-LM, citando a ‘La Hora Chanante’ y ensalzando el tardeo
ALBACETE 6 Sep. –
«¿Qué pasa Albacete, qué os trae por aquí?», así ha empezado Raúl Cimas su pregón para abrir la Feria de Albacete. Agradeciendo a «todos los que han tenido algo que ver» para allanarle el camino hasta el micrófono del pregón, con algún problema técnico, ha arrancado: «Vamos a hacer la Feria, si no la hacemos nosotros, no la hace nadie». «¡Bienvenidos a la capital!».
Sin su familia, ha dicho, no podría haber sido nunca de Albacete. «Gracias a mi madre. Si se puso nerviosa cuando me tocó leer en la comunión, imaginad cómo está hoy. Aquel día se salió de la iglesia… hoy irá ya por el puente de madera», ha bromeado.
En su inigualable tono, ha reivindicado Albacete como «capital» de Castilla-La Mancha; no ha tardado en reivindicar ‘La Hora Chanante’, el formato donde fraguó su fama; y ha ensalzado el «tardeo», costumbre albaceteña que «junta las cañas con la cena».
La Feria es «un reflejo de la ciudad». De «los molinos de la Feria» sale el «paseo ferial», donde están las «atracciones», los «cacharros» en albaceteño, ha recordado.
Al otro lado, «un pincho, el pincho de la Feria, el lugar donde quedar, símbolo y envidia de la nación».
En otras ciudades, ha dicho, quedan en «la Puerta del Sol, donde no hay ni puerta ni sol»; y el pincho «es práctico» y además, «ya está terminado», no como «la Sagrada Familia». «Solo tiene una pega, no se puede visitar por dentro».
Ha pedido no llamar a los niños de Albacete por su nombre de pilar, llamarles ‘nene’ o ‘nena’; y ha repasado el «urbanismo descriptivo» de toda la ciudad.
Y es que si vas por el parque y llegas a la punta, «estás en la punta del parque»; si tiras para el sur, estás en «parquesur»; al lado hay una fuente que se llama «la fuente», que se diferencia de «la fuente de las ranas»; incluso hay una farola a la que llaman «la farola». A más, recuerda que la Posada de la calle del Rosario, se llama «posada del Rosario».
Para hacer el polígono industrial, en Albaecete en buscó «un campo que fuera llano», y así se bautizó como «Campollano». El cuchillero de la plaza del Altozano se llama ‘El Cuchillero’ y, además, un parque en línea es, quién lo diría, «el parque lineal».
«Aquí llamamos a las cosas por su nombre, sin subterfugios. Mira a los vecinos, que tienen las Casas Colgadas, ¿colgadas de dónde?», ha dicho en alusión a la ciudad de Cuenca. «No me jodas».
Detrás están «los redondeles», que son redondos para «diferenciarse del Pentágono». «Salió mejor. No es lo mismo barrer cinco esquinas que ninguna».
Ha aludido a las rotondas de la ciudad, recordando que incluso una sala de máquinas recreativas se llamó ‘Rotonda’. «Luego vas a Aguas Nuevas, que es una recta. Vas con ganas de girar el volante, y Albacete te da lo que necesitas».
No aconseja usar los redondeles como punto de encuentro, por si al buscar a los amigos alguien entra en la dinámica del hámster.
«Albacete está pensado al detalle y la Feria no tiene fisuras. Solo tenéis una misión: pasarlo de puta madre», ha aseverado. «En eso nadie nos va a dar lecciones. Alguno de vosotros lleváis entrenando todo el año».
Acordándose de la paisana Rozalén, ha bromeado con unos versos inventados de su próximo disco al respecto de la Feria:
«Tengamos cabeza, que policía, bomberos, Protección Civil, camareros, personal de limpieza, que todos tengan también una buena feria. Les damos las gracias», ha dicho desde la tribuna.
Aunque «nadie es profeta en su tierra», asegura que es mejor «ser pregonero», sobre todo para «anunciar la mejor feria de la galaxia».
«Por los que estamos, por los que faltan, por los que vendrán. ¡Viva Albacete!», ha dicho antes de dar paso en su pregón a un aficionado del Albacete, Parrita, un mítico del Carlos Belmonte.
«Viva Albacete, vivan sus gentes, viva la Feria, viva la Virgen de los Llanos», ha rematado Cimas.
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