1 septiembre 2026
Disminuye a la mitad la ayuda en alimentos a Palestina
Compartir esto:

GINEBRA – El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas reducirá a la mitad su ayuda alimentaria a Cisjordania y en Gaza, donde 1,5 millones de personas dependen de su apoyo, ya redujo el valor su asistencia en efectivo.

“Nos estamos quedando sin fondos, y eso significa que, a partir de hoy, unas 200 000 personas perderán el acceso a asistencia fundamental”, declaró a periodistas en esta ciudad suiza Shaun Hughes, director del PMA para Palestina.

Según afirmó, la intensificación de la violencia de los colonos y la escalada de las operaciones militares israelíes, las severas restricciones a la libertad de movimiento, las demoliciones, y el desplazamiento generalizado, “han erosionado los medios de subsistencia de los palestinos y contribuido a una mayor inseguridad alimentaria”.

La Franja de Gaza (365 kilómetros cuadrados, 2,2 millones de habitantes) sufrió una guerra de dos años de Israel contra el movimiento Hamas, después de que esa milicia islamista atacó el sur israelí el 7 de octubre de 2023 y causó más de 1000 muertes.

Murieron más de 71 000 palestinos y varios cientos de soldados israelíes, más de 170 000 personas sufrieron heridas, el territorio fue destrozado y cientos de miles de personas aún sobreviven en campamentos en apenas una parte de Gaza, una estrecha franja junto al Mediterráneo, dependiendo de la ayuda humanitaria internacional.

En Cisjordania (5650 kilómetros cuadrados, 3,1 millones de habitantes) la población palestina padece el asedio y el despojo de tierras por la sostenida expansión de los asentamientos de colonos israelíes, apoyados en el ejército de Israel.

Hughes dijo que en ese territorio palestino, al este de Israel, una grave crisis económica coloca la gente al límite, con un desempleo que se ha duplicado y más de un tercio de la población luchando por satisfacer sus necesidades básicas.

Afirmó que un millón de personas en Cisjordania -más de la cuarta parte- sufren inseguridad alimentaria, “cuando hace dos años esa cifra era de 11 %”.

Familias que antes se ganaban la vida con la tierra “ahora obligadas a abandonar sus hogares, con sus medios de subsistencia destruidos y enfrentando una injusticia y dificultades increíbles”, dijo Hughes.

Las pequeñas transferencias de efectivo que proporcionaba el PMA -unos 50 séqueles por persona al mes (menos de 20 dólares)- “se habían convertido en un verdadero salvavidas para muchas personas” y ahora se interrumpirán debido a la escasez de fondos, indicó el responsable.

En lo que respecta a Gaza, Hughes dijo que el PMA también se vio obligado a reducir su ayuda en efectivo a 75 000 familias en julio.

Destacó que las leves mejoras en los indicadores de seguridad alimentaria, reportadas el mes pasado, “no deben generar una falsa sensación de seguridad”, ya que dos tercios de la población aún enfrentan niveles críticos y de emergencia de hambre.

Advirtió que, si no se sostiene la ayuda humanitaria, “hasta 90 % de la población se enfrentará a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda para finales de este año”.

“Ahora no es el momento de apartar la mirada” sobre Gaza según Hughes, y dijo que el PMA necesita 386 millones de dólares para evitar nuevas reducciones en la ayuda prestada en la Franja y en Cisjordania durante los próximos seis meses.

Por su parte, la representante de la Organización Mundial de la Salud en Palestina, Reinhilde van de Weerdt, dijo tras su sexta visita a Gaza que en la Franja “los ataques aéreos continúan”, a pesar del alto el fuego establecido en octubre de 2025.

Describió un panorama sombrío de “montones interminables de escombros, y tiendas de campaña superpobladas y endebles”, y destacó la catastrófica situación del agua en el enclave, aún surtida mediante transporte por carretera, medio que se suele utilizar inmediatamente después de desastres y crisis.

“Es realmente inaceptable ver en Gaza, casi tres años después, que estos camiones sigan siendo el sustento vital del que depende la mayoría de los gazatíes”, declaró.

No es solo un problema de cantidad sino de calidad, pues “solo podemos detectar y rastrear los contaminantes microbiológicos esenciales. No tenemos la capacidad de detectar y rastrear otros contaminantes que probablemente estén presentes en el agua y en el medio ambiente, dijo Van de Weerdt.

Afirmó que el número de casos de diarrea acuosa aguda casi se ha duplicado, pasando de unos 30 000 en marzo a más de 58 000 en agosto, y que es probable que la situación del agua y el saneamiento empeore durante los meses de invierno, con aguas residuales fluyendo y emitiendo malos olores en zonas densamente pobladas.

Como aspecto positivo, la OMS observó una notable mejora en la atención médica y clínica en Gaza, pero ese progreso “no ha sido lo suficientemente rápido ni equitativo”, según Van de Weerdt.

Destacó que más de 6600 personas necesitan prótesis o cuidados médicos de largo plazo tras la amputación de sus extremidades debido a heridas en medio de la guerra.

A-E/HM

CL14