DBRS alaba la resiliencia de Uruguay ante las crisis, pero alerta del déficit y de un crecimiento «mediocre»
MADRID 1 Sep. Agencias –
La agencia de calificación Morningstar DBRS ha alabado la «notable resistencia» de la economía uruguaya frente a la inestabilidad mundial provocada por la guerra de Irán, los aranceles y las subidas de tipos de interés, aunque ha alertado de pobres perspectivas de crecimiento y del elevado déficit público.
La firma, que mantiene el ‘rating’ del país sudamericano en ‘BBB’ con perspectiva ‘estable’, ha indicado que la posición macroeconómica de Uruguay es actualmente «sólida», pero que sus previsiones de PIB a corto plazo son «mediocres» ya que avanzará un 1,5% en 2026 y un 2% en 2027.
La agencia ha indicado que el consumo privado y las ventas exteriores están tirando de la actividad, mientras que la inversión continúa siendo débil y persisten los riesgos derivados de fenómenos meteorológicos como ‘El Niño’.
No obstante, la inflación ha permanecido durante 39 meses consecutivos dentro del rango de tolerancia marcado por el Banco Central del Uruguay (BCU), situado entre el 3% y el 6%, y con las expectativas ancladas en la meta del 4,5%.
DBRS ha subrayado que las inversiones en energías renovables han reducido sustancialmente la vulnerabilidad de Uruguay frente al encarecimiento de los combustibles fósiles gracias a que el peso de las importaciones petroleras sobre el PIB cayó al 1,6% en 2025 desde el 4,6% de 2005.
En el ámbito comercial, la demanda de China, Brasil y la Unión Europea se ha mantenido «firme», a la vez que el impacto de los aranceles del 12,5% de Estados Unidos ha sido «limitado» debido a que solo el 10% de las exportaciones uruguayas tienen como destino dicho país y gran parte de sus productos están exentos.
DBRS ha asegurado, sin embargo, que el principal desafío para el ‘rating’ uruguayo es el déficit, ya que este cerró 2025 en el 4,8%. El Gobierno pretende reducir el desfase al 3% para 2029 mediante la ampliación de ingresos y las mejoras en la recaudación, pero DBRS cree que la consolidación será más lenta por el exceso de optimismo presupuestario y la presión interna por mantener el gasto social.
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